domingo, 6 de diciembre de 2020

El deporte de alta intensidad, mejor sin mascarilla según la OMS granadahoy.com

 

  • Las mascarillas y la práctica deportiva son una mala combinación para personas con enfermedades cardiopulmonares

  • La OMS recomienda llevar mascarilla en casa al recibir visitas si no hay distancia o buena ventilación

El deporte de alta intensidad, mejor sin mascarilla
 según la OMS 
ARCHIVO

    D.A.

   Dentro de pocos meses hará un año que convivimos con las mascarillas, unas mascarillas que muchos aún no saben utilizar de la forma correcta y menos qué tipo es la aconsejable para cada momento. Además, muchos especialistas dicen que nos acompañarán hasta 2022 y ahora es la Organización Mundial de la Salud la que vuelve a darnos una teoría sanitaria en relación a este complemento.

La OMS ha indicado en un comunicado que el uso de las mascarillas no es aconsejable si se va a realizar una práctica deportiva de alta intensidad ya que hacer uso de ella mientras se lleva a cabo un esfuerzo intenso, disminuye la disponibilidad de oxígeno y aumenta los niveles de CO2 que absorbemos.

Para los especialistas sanitarios y deportistas de élite, una respiración adecuada y regulada, en el mundo del deporte, es fundamental para conseguir los objetivos. Además, para aquellas personas que tengan problemas relacionados con enfermedades cardiopulmonares, puede ser un problema más que una solución.

Por qué no usar mascarilla en el deporte

Aunque hubo un momento en el que meditaron ponerla obligatoria, la realidad es que la práctica deportiva en intensidades altas, es inviable con una mascarilla. Además, muchos doctores y entrenadores profesionales han dado una serie de argumentos por los que no se debe utilizar bajo ningún concepto:

  • No es agradable. Los deportistas no se sienten cómodos cuando realizan actividades deportivas con algo que les impide tener una respiración continuada.
  • Aumenta la humedad en los pulmones. No se elimina el aire expirado y se acumula una humedad que dificulta el intercambio de gases.
  • Los músculos se resienten. Los niveles de oxígeno bajan y los músculos lo notan. Es decir, la fatiga muscular aparece mucho antes.
  • No hay mucho riesgo de contagio. La actividad deportiva no es un foco de contagio alto. Es más, los datos en los gimnasios así lo indican.
  • Un mundo de bacterias. La humedad se estanca y se crea una especie de clima propicio para que otros virus y bacterias sí encuentren acomodo en el organismo.

En definitiva, las personas no deben usar mascarilla por un aspecto relacionado con la salud. En cuanto a los deportistas de élite, ya no es solo salud, sino que su rendimiento bajará considerablemente. 

sábado, 5 de diciembre de 2020

Las señales que indican que deberías tirar tu mascarilla de tela ElHuffPost

Las higiénicas reutilizables son la opción más respetuosa con el medio ambiente y, según los expertos, una buena alternativa para salir a pasear o incluso al supermercado. 

Por Courtney Leiva

GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO

Las mascarillas higiénicas reutilizables son sin duda una de las herramientas clave en la lucha contra el coronavirus. También son una buena solución frente al grave impacto que las quirúrgicas o las FPP2 están suponiendo para el medio ambiente por ser una potencial fuente de contaminación microplástica, como asegura un reciente estudio publicado en el medio especializado Marine Pollution Bulletin.
Pero a la vez que son más ecológicas pueden resultar menos seguras. No lo son a priori pero se vuelven menos efectivas cuando empiezan a desgastarse por los repetidos lavados y el uso excesivo.

Por eso es muy importante prestar atención a ciertas señales que indican cuándo una mascarilla no está filtrando de manera segura las gotículas respiratorias que transportan el coronavirus.

Las caseras, que la OMS enseña cómo hacer, no traen instrucciones y algunas veces se pierden las que acompañan a las homologadas que venden marcas conocidas.
Para acabar con las dudas, en la edición estadounidense del HuffPost han contactado con expertos en enfermedades infecciosas, un dermatólogo y un experto en lavandería para recopilar las señales que indican que ha llegado la hora de cambiar de mascarilla.

Correas gastadas

Las gomas con las que la mascarilla se sujeta en las orejas son las primeras en deteriorarse, sobre todo si han estado expuestas a las altas temperaturas de las secadoras, advierte Hannah Yokoji, directora de marca de The Laundress.

“Es importante porque las correas mantienen la mascarilla en su sitio y la ajustan a la cara”, asegura. “Si se aflojan o se estiran, habría que dejar de usarlas de inmediato, porque si una máscarilla no se ajusta correctamente podría ponerse en riesgo al que la lleva y las personas con las que se encuentra”.

Ya no se ajusta a la cara

Si la mascarilla queda floja, especialmente en la zona que cubre nariz y boca, entonces ya no sirve. Hay dos opciones: reemplazar el elástico o directamente tirarla. “Tiene que ajustarse por debajo de la barbilla, en las mejillas y por encima de la nariz. No debería quedar ningún espacio”, insiste Yokoji.

Asimismo habría que reemplazar la mascarilla “si la pinza nasal no se ajusta bien alrededor de la nariz”, añade la experta en enfermedades infecciosas Christina M. Madison.

Hay hilos sueltos, agujeros o rasgaduras

Si se da cualquiera de estas circunstancias, entonces hay que tirar la mascarilla, recomienda Madison. Aunque sólo sea en una de las capas. La norma es: nunca uses una mascarilla con rasgaduras porque el virus puede entrar y salir de esa manera.
GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO

Tiene manchas y no salen

Ya sean causadas por café o por maquillaje, el doctor Leann Poston asegura que las manchas en una mascarilla son una señal de que están desgastadas.

“Si la mascarilla está visiblemente sucia y el lavado no quita la mancha, probablemente sea hora de tirarla”, añade. “Lo más seguro es que se ha usado en exceso y debe ser reemplazada”.

La tela es ahora más fina

A medida que aumentan los lavados, los materiales de la mascarilla se vuelven más delgados y la barrera que protege contra la Covid-19 es más débil, apunta el dermatólogo cosmético Howard Sobel, fundador de Sobel Skin.

El deterioro es más evidente cuando hay agujeros o rasgaduras, pero ésta también es una prueba de que la tela está desgastada.

“Una forma de comprobarlo es intentar apagar una vela con la mascarilla puesta. Si puedes hacerlo, la mascarilla no es eficaz”, añade el especialista, que propone otras maneras de verificarlo: mirar a través de la tela o salir a la calle en un día de mucho y comprobar si el vaho es visible.

“Si sostienes la máscarilla y puedes ver la luz a través de ella, probablemente sea demasiado delgada para ser efectiva”, apunta. “Otra opción es soplar a través de la ella y probar si se siente o ve el aliento, especialmente si hace frío”.

No has seguido las instrucciones de lavado del fabricante

Para conservar una mascarilla es importante lavarla correctamente, asegura Madison. Y hay que hacerlo según las indicaciones específicas de las etiqueta. Lo que vale para una no necesariamente sirve para otra.

“Hay mirarlas con detalle. Si el producto no indica específicamente que se puede lavar a máquina, es mejor lavarlo a mano y luego dejar que se seque al aire ”, añade.

Las experta en limpieza Yokoji sugiere usar bolsas de tela de malla para lavar prendas delicadas. “Si se opta por lavarlas a máquina, asegúrate de colocarlas en una bolsa de malla para evitar que se enganchen y se rompan”.

La has lavado más de 30 veces

“El lavado frecuente estira las fibras en algunas telas”, dice Poston, por eso es fundamental lavar las mascarillas con cuidado y también saber que tienen una vida útil. Transcurrido un tiempo, ya no sirven.

Si la mascarilla es de buena calidad, dicen Madison, lo normal es que aguanten 30 lavados (o 30 usos). Si se prolonga durante más tiempo, pierden forma, elasticidad y eficacia.

 Marifrán Carazo anuncia un proyecto que elimina una veintena de curvas y acorta dos kilómetros el recorrido hasta Aguas de Lanjarón


La Junta desbloquea el nuevo acceso a la Alpujarra de
 Granada tras más de 15 años de espera

La consejera de Fomento, Infraestructuras y Ordenación del Territorio, Marifrán Carazo, ha anunciado el desbloqueo del nuevo acceso a la Alpujarra tras más de 15 años desde que los anteriores gobiernos socialistas anunciasen esta actuación.

Marifrán Carazo, que ha informado a los alcaldes de la comarca de la hoja de ruta para esta carretera en un acto celebrado en Lanjarón, ha avanzado que en el primer trimestre del año se licitará la redacción del proyecto constructivo, que tendrá un plazo de ejecución de seis meses y recogerá mejoras en el trazado de la carretera A-348 como la eliminación de una veintena de curvas, la ampliación de la calzada y la reducción del recorrido de 3,7 a 1,7 kilómetros en un primer tramo hasta Aguas de Lanjarón.

Marifrán Carazo, que ha presentado este proyecto junto al alcalde de Lanjarón, Eric Escobedo, y el director general de Infraestructuras, Enrique Catalina, ha recordado que esta obra se planteó en 2005 e incluso se elaboró un estudio de alternativas y un proyecto de construcción, pero que “pasados los años, los anteriores gobiernos decidieron guardarlo en un cajón, lo que a la postre nos ha hecho volver prácticamente a la casilla de salida”.

La consejera ha incidido en que esta obra no sólo es clave para acercar la Alpujarra a la capital granadina, sino también para mejorar la seguridad vial de una vía por donde pasa un volumen importante de tráfico pesado”. Por esta vía pasan al día más de 3.600 vehículos con un porcentaje del nueve por ciento de tráfico pesado. “Vamos a poner todo nuestro empeño para que no se dilate más la obra”, ha remarcado.

El tramo de actuación se sitúa en carretera A-348, que conecta la conocida autovía de Sierra Nevada (A-44) con la entrada a Lanjarón. Se trata de un tramo de algo más de tres kilómetros, con un trazado sinuoso y estrecho, ya que tiene un ancho medio de cinco metros sin apenas arcenes. El Gobierno andaluz ya ha iniciado los pasos para actualizar el proyecto de construcción, que data de 2009 y, una vez revisado, ejecutará las obras con financiación europea obtenida a través de fondos Feader. En concreto, están consignados ya cinco millones de euros. “Hemos buscado la oportunidad para rescatar este proyecto tan vital para la Alpujarra”, ha indicado la consejera.

El proyecto, al detalle

El proyecto desbloqueado por la Consejería de Fomento contempla la ampliación del ancho de vía a dos carriles de 3,5 metros, con arcenes de un metro y bermas de medio metro. El nuevo proyecto mantendrá el trazado contemplado en 2009, pero se actualizarán los parámetros que condicionan las obras, como el volumen de tráfico, los servicios afectados como los bienes y derechos a expropiar y, por último, la tramitación ambiental.

Para garantizar su ejecución, el proyecto se desarrollará por tramos. El primer tramo comprende desde el puente de Tablate hasta justo antes de la llegada de Aguas de Lanjarón, que se acortará de los 3,7 kilómetros originales a 1,7 kilómetros con el nuevo trazado, con el que se eliminará una veintena de curvas. En este tramo se contempla un falso túnel de 130 metros de longitud y un viaducto de 122 metros, así como un carril de vehículos lentos durante al menos un kilómetro para facilitar la circulación en un tramo con pendientes cercanas al siete por ciento. Por su parte, la antigua carretera se dejará como vía ciclista, peatonal, paseo. Posteriormente se ejecutará el segundo tramo, que ya contará con el proyecto constructivo actualizado.

La reunión se ha celebrado en el balneario de Lanjarón y, además de los alcaldes y la consejera, ha contado con la asistencia presencial del presidente de la Mancomunidad de Municipios de La Alpujarra y alcalde de Torvizcón, Juan David Moreno; el alcalde de El Pinar, Francisco Titos; el alcalde de Órgiva, Raúl Orellana, y el delegado territorial de Fomento, Infraestructuras, Ordenación del Territorio, Cultura y Patrimonio Histórico en Granada, Antonio Granados. Además, se han conectado telemáticamente los alcaldes de Cádiar, Javier Martín; Carataunas, Diego Fernández; Murtas, José Miguel Romera, de Pórtugos, Javier Vázquez; La Taha, Marcelo Avilés, y de Trévelez, Adrián Gallegos

martes, 1 de diciembre de 2020

¿Qué es el síndrome de covid-19 prolongado?ElHuffPost

 Alrededor de un 5% de los pacientes que padecen covid-19 refieren persistencia de síntomas meses después de la curación.

Por The Conversation


DRAGANA991 VIA GETTY IMAGES
Por Vicente Soriano, facultad de Ciencias de la Salud & Centro Médico, UNIR - Universidad Internacional de La Rioja:


La infección por SARS-CoV-2 produce sintomatología de covid-19 en hasta el 80% de los casos durante las primeras dos semanas, según un metaanálisis reciente que examinó más de 21 000 infectados. Las personas asintomáticas o con síntomas leves podrían ser menos contagiosas, al parecer porque su carga viral en el tracto respiratorio es más baja.

En cualquier caso, con o sin síntomas, todos los infectados pueden transmitir el coronavirus durante entre 10 y 14 días. Lo que es más importante, pueden contagiar durante el periodo de incubación, esto es, durante los entre 2 y 3 días que preceden el inicio de la tos, la fiebre y la sensación de ahogo (disnea). En la mayoría de pacientes, a las dos semanas el sistema inmune frena la replicación viral y elimina el coronavirus.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, más conocidos por las siglas CDC, han propuesto recientemente tres estadíos en la historia natural de la infección por SARS-CoV-2, tal y como recoge la siguiente tabla:

En la fase 1 (infección aguda) hay replicación viral y manifestaciones respiratorias predominantes (tos, disnea, etc.), aunque también puede haber manifestaciones digestivas como diarrea, nauseas y vómitos, además de fiebre y dolor de cabeza.

Aunque muchos pacientes se recuperan tras esta etapa, algunos progresan a la fase 2 a partir de las dos semanas. Este punto coincide con la aparición de la respuesta inmune y anticuerpos, con un cuadro hiperinflamatorio asociado a una tormenta de citoquinas, que provoca un empeoramiento clínico. Desarrollan neumonía bilateral, trastornos de la coagulación y daño en otros órganos como el corazón, el riñón y el cerebro. Estos pacientes requieren hospitalización y algunos precisan traslado a unidades de cuidados intensivos.

A las dos fases clínicas de la covid-19 arriba descritas, se ha sumado una fase 3. Esta agrupa complicaciones tardías y un cuadro residual conocido como síndrome poscovid tras un mes de padecer la infección aguda.


Complicaciones tardías tras la covid-19

Aunque la infección por SARS-CoV-2, con o sin síntomas, desaparece de forma natural en un par de semanas, algunos pacientes no se recuperan por completo y tienen complicaciones tardías. Éstas ocurren porque el daño que puede producir la infección por SARS-CoV-2 no solo se limita a los pulmones, sino que también pueden afectarse el corazón (miocarditis), los vasos sanguíneos (embolias), los riñones (fracaso renal), el sistema nervioso (neuropatías, ictus, etc.) y el hígado (hepatitis), entre otros. De igual modo, algunos pacientes con neumonía bilateral grave se recuperan con una significativa fibrosis pulmonar residual.

Es conveniente recoger una buena historia clínica a estos pacientes y diferenciar al menos tres situaciones que explican su patología poscoronavirus:


  • Tras estancias prolongadas en cuidados intensivos, con ventilación mecánica y encamamiento de varias semanas, con atrofia muscular por poca movilización.
  • Por daño permanente en órganos afectados en la infección aguda. Es el caso de la fibrosis pulmonar tras neumonías graves, o de una insuficiencia cardíaca secundaria a miocarditis o embolismos pulmonares.
  • Por persistencia de replicación viral durante varios meses junto a sintomatología en pacientes con inmunosupresión grave, bien demostrado en al menos dos pacientes.


La última situación, con replicación viral mantenida, recuerda la descrita hace más de una década con el virus de la hepatitis E, otro virus ARN que típicamente produce una infección autolimitada. Sin embargo, casos inesperados de hepatitis crónica y cirrosis debidos al virus E empezaron a describirse en pacientes trasplantados, en relación directa con el uso de tratamiento inmunosupresor.


Síndrome de covid-19 prolongado

Alrededor de un 5% de los pacientes que padecen covid-19 refieren persistencia de síntomas meses después de la curación. Las manifestaciones clínicas más frecuentes en estos pacientes son: fatiga, disnea, tos, alteraciones del olor y del gusto, dolores articulares y musculares (artralgias). Es el síndrome de covid-19 prolongado (long covid en la literatura médica anglosajona).

Son pacientes con infección aguda por coronavirus en los meses previos, que refieren no haber recuperado la normalidad. Manifiestan trastornos del sueño, pérdida de memoria, desorientación, dificultad de concentración, cansancio, depresión, dolores musculares y articulares, cefalea, palpitaciones, alopecia y febrícula o fiebre intermitente. Muchos dicen que han experimentado un envejecimiento acelerado.

Una prepublicación reciente del King’s College de Londres, pendiente de revisión por pares, examinó 4 182 pacientes que habían tenido una PCR positiva por SARS-CoV-2. Los resultados mostraron que el 13,3% decía no haberse recuperado tras cuatro semanas, un 4,5% tras ocho semanas y un 2,3% incluso tras 12 semanas.


Síndrome de fatiga crónica

El cuadro de fatiga posviral de estos pacientes con covid-19 residual recuerda el síndrome de fatiga crónica, también conocido como encefalomielitis miálgica.

La encefalomielitis miálgica una entidad mal definida, a modo de cajón de sastre para un conjunto heterogéneo de pacientes que refieren fatiga intensa o extenuante, a menudo tras haber padecido una infección viral.

Se ha asociado de forma ocasional con infecciones por virus de la familia herpes, como el virus de Epstein-Barr, que pueden producir infecciones crónicas y episodios de reactivación tras estar latente. Es más frecuente en mujeres en la edad media de la vida.

De otros virus que producen infecciones crónicas en humanos, como el VIH, el virus de la hepatitis B y el virus de la hepatitis C, sabemos que procesos de inflamación crónica y de activación inmune persistente se han asociado a un aumento del metabolismo celular y a fenómenos de envejecimiento precoz, tanto en determinados órganos como a nivel sistémico. Es difícil aceptar esta hipótesis para un coronavirus, que solo produce infecciones autolimitadas que remiten de forma natural, a diferencia del VIH o de los virus de las hepatitis B o C.

Sin embargo, la tormenta de citoquinas que puede desencadenarse tras varios días de infección por SARS-CoV-2 podría producir una desregulación inmune y ocasionar el empeoramiento clínico y complicaciones en todo el organismo. Esto podría conllevar una activación de la expresión de virus endógenos y cambios epigenéticos que aumentarían el metabolismo celular. Ésta parece ser la patogénesis del síndrome poscoronavírico.

El seguimiento en consultas externas de pacientes que han padecido una infección confirmada por SARS-CoV-2 ayudará a conocer mejor la frecuencia y las características del síndrome del COVID-19 prolongado. La identificación de sus causas permitirá orientar sobre las posibles estrategias de tratamiento.

El coronavirus puede entrar en el cerebro a través de la nariz ElHuffPost

 

Esto explicaría algunos de los síntomas neurológicos de la enfermedad, como la pérdida olfativa.


   

El SARS-CoV-2 podría entrar en el cerebro de las personas a través de la nariz, un descubrimiento que, además de explicar algunos de los síntomas neurológicos observados en pacientes con covid-19, puede ser útil a la hora de diagnosticar y de aplicar medidas de prevención del contagio.

El estudio, realizado con autopsias, se ha publicado este lunes en la revista científica Nature Neuroscience.

Se sabe que el SARS-CoV-2 no solo afecta al aparato respiratorio sino que también tiene efectos sobre el sistema nervioso central con síntomas que van desde la pérdida del olfato y del gusto, al dolor de cabeza, la fatiga y las náuseas.

Además, recientes investigaciones han confirmado la presencia de ARN del virus en el cerebro y en el líquido cefalorraquídeo, pero todavía sigue sin estar claro por dónde entra el virus y cómo se distribuye en el cerebro.

Para averiguarlo, un equipo de investigadores del Charité —uno de los hospitales universitarios más grandes de Europa que forma parte de la Facultad de Medicina de la Universidad Libre de Berlín y de la Universidad Humboldt de Berlín, Alemania— liderados por Frank Heppner, realizó la autopsia a 33 pacientes fallecidos por covid-19.

Los investigadores analizaron el cerebro de 22 hombres y 11 mujeres, y su nasofaringe (parte superior de la garganta detrás de la nariz), un lugar que podría ser un posible primer foco de infección y replicación del covid-19.

En el momento de la muerte, los pacientes tenían una edad media de 71,6 años, y el tiempo transcurrido desde el comienzo de los síntomas hasta la muerte fue una media de 31 días.

Los niveles más altos de ARN viral se encontraron en la membrana mucosa olfativa, donde reside el sentido del olfato

Las autopsias encontraron ARN del SARS-CoV-2 y de varias proteínas en el cerebro y la nasofaringe, y partículas de virus intactas en la nasofaringe.

Los niveles más altos de ARN viral se encontraron en la membrana mucosa olfativa, donde están las células nerviosas y reside el sentido del olfato, según el estudio.

Además, observaron que la duración de la enfermedad estaba inversamente relacionada con la cantidad de virus detectado, y que cuanto más altos eran los niveles de ARN del SARS-CoV-2, menos duraba la enfermedad.

Los autores también encontraron proteínas del SARS-CoV-2 (la que permite liberar el genoma viral en el interior de la célula que va a infectar) en ciertos tipos de células de la capa mucosa olfatoria, donde el virus podría aprovechar la proximidad del tejido endotelial y nervioso para entrar en el cerebro.

En algunos pacientes se encontró esta proteína del SARS-CoV-2 en células que expresan marcadores de neuronas, lo que sugiere que las neuronas del olfato podrían estar infectadas, al igual que otras zonas del cerebro que reciban señales olfativas y gustativas.

También hallaron SARS-CoV-2 en otras áreas del sistema nervioso, incluida la médula oblonga, el principal centro de control de las funciones respiratorias y cardiovasculares del cerebro.

Los investigadores advierten de que harán falta más autopsias que incluyan una amplia gama de muestras para identificar los mecanismos precisos que median la entrada del virus en el cerebro, y examinar otros posibles puertos de entrada.

Científicos de Granada descubren la importancia de una proteína en desarrollo de un melanoma raro en el ojo granadahoy.com

 Este melanoma tiene una incidencia de 2 a 8 casos por millón de habitantes en Europa


Los investigadores que han llevado a cabo este estudio sobre el melanoma en el ojo. G. H.


M.V.


Científicos de la Universidad de Granada y del Centro Genyo (Centro de Genómica e Investigación Oncológica) han demostrado el papel de una proteína (Adamts1) en el desarrollo del melanoma uveal, uno de los más raros y agresivos que aparece en el ojo.

Los tumores están compuestos no sólo por una masa de células que crecen sin control, sino también por el entorno que crean durante su crecimiento, conocido todo ello como microambiente tumoral. En él existen proteínas que lo remodelan, llamadas proteasas extracelulares, que son capaces de favorecer o impedir el desarrollo tumoral y la metástasis. Para ello modifican elementos no celulares del microambiente tumoral que forman la llamada matriz extracelular.

En este trabajo, los investigadores se centraron en el estudio del papel que desempeña una de estas proteasas, llamada Adamts1, en el desarrollo de un subtipo raro y muy agresivo de melanoma, el melanoma uveal.

El melanoma uveal se desarrolla en el ojo, aunque el 50% de los pacientes desarrollan metástasis, y tiene una incidencia de 2 a 8 casos por millón de habitantes en Europa.

"En esta investigación demostramos que esa proteasa es necesaria para que las células cancerosas puedan mimetizar a las encargadas de formar los vasos sanguíneos, lo cual está relacionado con tumores más agresivos y de peor pronóstico clínico", ha apuntado Carlos Peris, autor principal del trabajo.

Para ello, los investigadores inhibieron la proteasa Adamts1 con una tecnología de edición génica, una herramienta molecular utilizada para "editar" o "corregir" el genoma de cualquier célula, y comprobaron sus consecuencias en modelos con líneas celulares con diferentes modelos de ratón.

Gracias al uso de herramientas bioinformáticas avanzadas y a los datos disponibles públicamente sobre melanomas uveales, los científicos encontraron nuevos genes cuya expresión afecta al pronóstico clínico de este tipo tumoral.

A la luz de estos resultados, los investigadores han concluido que esa proteasa es necesaria para un desarrollo adecuado del melanoma uveal. Este trabajo es el primer testimonio que apoya el desarrollo de dianas terapéuticas dirigidas a la matriz extracelular en la lucha contra el melanoma uveal.

Alertan del peligro de desaparición de la nacra, un molusco endémico del Mediterráneo granadahoy.com

 Los resultados muestran la importancia de las poblaciones no afectadas y el papel de las corrientes oceánicas en el transporte de larvas


Dos ejemplares de nacra


E.P.


Investigadores del Proyecto Medclic del Sistema de Observación y Predicción Costero de Baleares (Socib) han participado en un estudio colaborativo que alerta del peligro de extinción de la nacra (Pinna nobilis), un molusco endémico del Mediterráneo, al borde de la desaparición tras un evento de mortalidad masiva en 2016 motivado por el parásito Haplosporidium pinnae, un protozoo que ataca su sistema digestivo provocándole la muerte, que sigue presente en el medio.

Según han explicado en un comunicado, para abordar este problema, los investigadores del Proyecto MEDCLIC del Socib han participado en un estudio colaborativo sobre su potencial de recuperación.

Los resultados de este trabajo muestran la importancia de las poblaciones no afectadas como fuentes exportadoras de larvas y el papel de las corrientes oceánicas en el transporte de larvas en la zona.

Según han señalado, a principios de otoño de 2016, los investigadores detectaron por primera vez un evento de mortalidad masiva causado por un parásito que afecta a la nacra en todo el Mediterráneo occidental, incluidas las costas de Baleares.

Desde entonces, la enfermedad se ha propagado rápidamente, amenazando la supervivencia del molusco bivalvo -con dos conchas- más grande del Mediterráneo.

En este escenario, la potencial recuperación natural de esta "dramática situación" se basa en el reclutamiento --el proceso mediante el cual los individuos jóvenes se someten a un asentamiento larvario y se convierten en parte de la población adulta--, que dependerá principalmente del suministro y transporte de larvas desde sitios no afectados y la existencia y potencial reproducción de juveniles resistentes en los sitios afectados.

Para evaluar el impacto del evento de mortalidad masiva en el reclutamiento larvario de esta especie, los científicos implementaron una red sin precedentes de estaciones recolectoras de larvas en 37 sitios distribuidos a lo largo de la costa del Mediterráneo occidental, incluyendo el norte de África y el norte del Mar Adriático, durante las temporadas reproductivas de 2017-2019.

Estos sitios fueron seleccionados de acuerdo con la existencia de poblaciones de nacra antes del evento de mortalidad y muchos de ellos fueron sometidos a monitorizaciones periódicas.

Sin embargo, la mayoría de las poblaciones se vieron afectadas cuando se instalaron las primeras estaciones a principios del verano de 2017, de acuerdo con este estudio.

Además, con el objetivo de identificar el origen potencial de las larvas transportadas por las corrientes oceánicas sobre la cuenca durante el período de reclutamiento, los investigadores utilizaron el modelo numérico de predicción oceánica WMOP desarrollado en el Proyecto MEDCLIC de la ICTS SOCIB, que describe la circulación de las corrientes marinas en la parte oeste del Mediterráneo y proporciona información con una resolución espacial de hasta dos kilómetros.

Esta herramienta de simulación basada en ecuaciones matemáticas y cálculo numérico para predecir, evaluar y entender la dinámica de los océanos, se utilizó para simular trayectorias hacia atrás desde los sitios de observación donde se registró el reclutamiento.

En general, han apuntado, los hallazgos de esta red mostraron una interrupción generalizada en el reclutamiento con "dramáticas consecuencias" para la recuperación de la especie.

Sin embargo, hubo excepciones a este patrón y se registraron reclutamientos en algunos sitios como Son Saura (Menorca), Calpe (Alicante), el Mar Menor (Región de Murcia) y el Cabo de Gata (Almería) en España, donde la población residente ha sido diezmada abriendo "una pequeña ventana de esperanza", según los investigadores.

No solo eso, han indicado, el modelo WMOP mostró el origen geográfico potencial de las larvas durante el período principal de reproducción y reclutamiento de la especie.

Así, sin tener en cuenta los lugares donde desapareció la nacra, incluida la mayor parte de la costa peninsular española y las costas de Baleares, tres regiones que albergan poblaciones no afectadas permanecen como posibles fuentes de larvas en el Mediterráneo occidental: la costa mediterránea francesa, la región del Delta del Ebro y las costas del norte de África.

Esto ha dejado entrever la importancia de las poblaciones no afectadas como fuentes exportadoras de larvas y el papel de las corrientes oceánicas en el transporte de larvas en la zona, lo que representa una esperanza en el actual escenario sumamente preocupante para esta emblemática especie, de acuerdo con las conclusiones de los investigadores.

Este estudio es el resultado de una investigación colaborativa entre múltiples instituciones en la que han participado destacados investigadores de la Universitat de Barcelona (UB), el Centro Oceanográfico de Baleares (COB-IEO), el Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados - IMEDEA (CSIC-UIB) y la ICTS SOCIB, entre otros centros de investigación.