domingo, 27 de marzo de 2016

¿Y si la esencia de la Semana Santa estuviera en la masa de un pestiño? granadahoy.com

ANDRÉS CÁRDENAS 
EL filósofo Fernando Savater cuenta en Ética para Amador el caso del piloto novato al que el profesor le pregunta qué haría en caso de que llevara un avión y por causa de una tormenta se incendiara un motor. 

-Pues utilizaría otro motor. 

-¿Y en caso de que otra tormenta inutilizara ese motor? 

-Pues utilizaría otro. 

El maestro un tanto disgustado porque no era la respuesta que esperaba, le pregunta de nuevo: 

-¿Y en caso de que se incendiara ese motor también a consecuencia de otra tormenta? 

El alumno, responde: 

-Pues utilizaría otro motor. 

El maestro ya cabreado le dice: 

-¿Pero se puede saber de dónde saca usted tantos motores? 

El alumno lo mira y responde: 

-Pues del mismo sitio de dónde saca usted tantas tormentas. 

El filósofo emplea este ejemplo para decir que debemos pasar por la vida con la realidad que tenemos, no con otra que alguien quiera imponernos. Y viene esto a cuento porque hay una realidad muy nuestra que le quiero enseñar a Harry: estoy dispuesto a que, al menos un día, viva nuestra Semana Santa desde la objetividad de un observador foráneo. Yo no es que sea un capillita y las procesiones me gustan lo justo, pero esta es una fiesta religiosa tan nuestra que creo que mi amigo extranjero merece conocerla, aunque sea para denigrarla. 

El catolicismo, lo dijeron los jesuitas, tiene mucho de teatral, de exhibición sentimental y melodramática de lo interior. Por lo que Harry me ha contado, él sabe todo eso de la Semana Santa, pero jamás ha participado en ella. Él sabe que las procesiones son el sello visible de una tradición centenaria, que existen costaleros que cargan con esfuerzo las estatuas religiosas y que la devoción se mezcla en muchas ocasiones con la costumbre. Y yo sé que para los extranjeros existe un choque cultural al observar por primera vez una costumbre que dista mucho de la de su país de origen. Seguro que muchos guiris habrán identificado a los penitentes con esos obtusos miembros del Ku Kluk Klan americanos que se ven en las películas persiguiendo a personas de raza negra. Por eso quiero que Harry compruebe el silencio reverencial de la calle ante los dramáticos pasos, el canto desgarrador de las saetas y la devoción social sin precedentes que convierten en todo un espectáculo de luces y sombras a la Semana Santa. 

-No problema. Cuando tú querer. 

Como conozco a Harry, estoy convencido de que podría flipar con el Cristo de los Gitanos pasando por el Sacromonte. O con la Virgen Santa María de la Alhambra pasando por la Puerta de la Justicia. Pero prefiero que primero se enfrente a una procesión sencilla y más humilde como la del Cristo del Trabajo y la Virgen de la Luz, que sale el Lunes Santo. Es la de mi barrio y la que no me pierdo ningún año. 

Mientras vamos andando hacia la Iglesia del Corpus Christi, en el Zaidín, mi amigo me cuenta que en su país, Irlanda, sólo se celebra el Viernes Santo y que los católicos asisten a actos religiosos para recordar la muerte de Jesús. Aunque el peso de la religión en la sociedad de ese país es cada vez más liviano, el Viernes Santo está marcado por ser una jornada en la que se castiga penalmente la venta de alcohol. Pero la prohibición no es tan restrictiva como parece porque hay métodos para burlar la ley y consumir alcohol. 

Yo le cuento que en mi infancia, desde el Viernes Santo al Domingo de Resurrección se cerraban los cines, no se podía jugar a la pelota porque se le estaba dando patadas a la cabeza de Jesús y no se podía poner el tocadiscos ni la radio si no era para oír saetas. 

La televisión ha dicho que va a llover, por eso Harry se ha echado un paraguas. Pero a las cuatro de la tarde sale el sol. Le digo que si llueve se suspenden los desfiles procesionales y eso hace que los periódicos del día siguiente pongan el socorrido titular de "Llueven lágrimas", con la imagen de un penitente llorando porque no ha podido salir su paso. 

-¿No haber inventado manera de tapar imágenes? 

-Sí que la hay Harry, pero a nadie le gusta ver un santo con impermeable o un plástico por lo alto.

En torno a la iglesia hay cientos de personas que gritan 'vivas' a la Virgen y al Cristo del Trabajo. 

-¿Venir la gente a pedir trabajo al Cristo? -me pregunta Harry. 

Le explico que no necesariamente y que el nombre de la Cofradía se debe seguramente a que nació en el barrio obrero del Zaidín. También le digo que la imagen está inspirada en el Cristo del Paño de Moclín y que la cofradía es una de las más jóvenes, pues solo tiene 26 años. 

A mi amigo irlandés le fascina la vestimenta de los penitentes. Las túnicas y capillos en sarga de color rojo brillan con esos tímidos rayos de sol que se han atrevido a desmentir las previsiones meteorológicas. También dice Harry que le agrada la música de tambores y cornetas que hacen bailar a los pasos. Y ese olor intenso a incienso capaz de trasladarte a otros tiempos y a otras infancias. Y la belleza de las camareras vestidas de negro, a modo de elegantes viudas, capaces de provocarte impulsos de lascivia o llevarte por los linderos del pujo erótico. La puesta en escena incluye el fervor de la gente que se acerca a tocar los tronos y el largo manto de la Virgen. Harry lo mira todo en silencio, intentado asimilar que los hombres tienden a plantear sus deseos ante quienes consideran que es milagrosamente superior a ellos, por una vía de fe o por otra. 

-A mí no ofender la fe de personas. Decir Tolstoi que no poder vivir sin fe porque ser el conocimiento del significado de la vida -afirma Harry. 

Cuando vemos salir los pasos del Cristo del Trabajo y la Virgen de la Luz nos dirigimos al centro. En Semana Santa la prisa es otra. Nadie pasea sino que anda de un lado para otro con cierta rapidez para no perderse la salida de tal o cual procesión o ver a su paso preferido en este u otro lugar. En la Carrera del Darro vemos a la Virgen de los Dolores. El colorido de esta procesión -en donde se combina el blanco de los penitentes, el rojo del manto de la Virgen y el salmón de los enseres de la cofradía- hace decir a Harry que al aire libre y con esa vista es más difícil olvidarnos de Dios. 

Sobre las siete de la tarde llevo al irlandés a que conozca a mi amiga Alfonsa, que tiene balconada en la calle San Matías. Alfonsa acoge en estas fechas a muchos amigos que quieren ver las procesiones que pasan por esa calle tan semanasantera. A Harry le encanta conocer a mi amiga, y más cuando ella le ofrece, con esa simpatía natural que exhibe siempre, una cerveza con un cuenco que contiene potaje de coles. En la casa de Alfonsa hay cinco comensales más y todos tratan de explicar al guiri la gastronomía de estas fechas. Alfonsa tiene de todo un poco y después del cocido de coles le ofrece a Harry otro cuenco de calabaza frita con chorizo. Y de postre torrijas y pestiños. Mientras todos hablamos, el irlandés no para de mover la mandíbula. 

-¡Callaos que se oye una saeta! -dice alguien en un momento determinado de la noche. 

Otro comensal informa que se trata de Paco Orellana, que le está cantando al Cristo del Trabajo. Pero el irlandés está en otra cosa: acapara a Alfonsa para que le diga la receta de los pestiños. Quiere saber todo detalladamente sobre este dulce y yo le digo que en Andalucía, cuando algo o alguien resulta pesado decimos que es un 'pestiño'. Pero él no se da por aludido. 

Cuando salimos a la calle y vamos por la Acera del Darro, Harry me dice que se ha dejado olvidado el paraguas en casa de Alfonsa. 

-¿Quieres que volvamos? -le pregunto. 

-¡No! Yo venir mañana otra vez. Así poder comer más pesti… ¿cómo decir? 

-Pestiños. 

-Eso, pestiños. 

-Harry… ¿no te habrás dejado olvidado el paraguas aposta? 

-Tu ser mal pensado -dice el aludido con una mueca irónica de la que no me fío ni un pelo. 


¿Y si para algunos guiris la esencia de la Semana Santa estuviera en la masa de un pestiño?, me pregunto yo.

sábado, 26 de marzo de 2016

La larga noche de piedra el Huffington Post

 
Diputado de Podemos, Parlamento Europeo



Este artículo ha sido escrito conjuntamente con Brais Fernández, que forma parte del secretariado de redacción de 'Viento Sur' y es militante de Anticapitalistas 
No podríamos empezar este artículo sin condenar el terrible atentado que sufrió ayer Bruselas, honrar a las victimas y solidarizarnos con familiares, amigos y el conjunto del pueblo de Bruselas. Aún más cuando es una ciudad en la que desde hace un tiempo convivimos y que nos acoge a tantos extraños, una ciudad rompeolas de todas las Europas, un aeropuerto por el que transitamos demasiadas veces y ahora vemos desolado por por el terror.
Foto: EFE
La verdad, no es fácil reflexionar en estos tiempos oscuros. Ya son varios los atentados brutales y repugnantes que ha sufrido el pueblo europeo por parte del terrorismo yihadista en los últimos meses, e incontables los que lleva sufriendo el mundo árabe. Mientras el drama de los refugiados se vive a las puertas de un continente gobernado por unas instituciones frívolas que solo ven mercancías o números en donde hay seres humanos. Pero se impone pensar para actuar. No es demasiado tarde todavía, nunca es tarde para responder a la tragedia con la mejor arma de la que disponemos: la democracia y los derechos.
El título del artículo es de un poema de Celso Emilio Ferreiro, un poeta gallego encarcelado por el franquismo. En él decía que "Los corazones de los hombres que a lo lejos acechan, hechos están también de piedra". La dureza de sus versos recuerda cuál es la base sobre la que se construye el totalitarismo: la indiferencia, el fanatismo, la desconexión de las personas ante sus semejantes, mientras determinadas construcciones ideológicas alimentan los miedos y prejuicios que justifican la barbarie.
El ISIS se ha construido retomando el gusto fascista por la violencia, con una estética del terror que se alimenta del dolor ajeno, ya sea de los que sufren sus atentados en Europa, ya sea los que padecen sus atrocidades en Siria o Iraq. Hay, por lo tanto, algo que desgraciadamente nos une con los que sufren y huyen de esas guerras que nos parecen demasiadas veces lejanas. Somos parte del mismo género humano y podemos, debemos, solidarizarnos sin complejos. Nuestra lucha, aunque a veces nos traten de presentar como gentes sin relación, es la misma. La lucha contra los totalitarismos, vengan de donde vengan, adopten la forma que adopten, siempre es un camino común entre gentes diversas.
Demasiadas veces los refugiados no son vistos como iguales, como ciudadanos que se merecen los mismos derechos que nosotros.
Es cierto que el panorama en Europa es desolador. La extrema derecha acecha para articular su discurso y su práctica racista, que oferta más totalitarismo contra el terror, mientras las instituciones europeas tratan de combatir esa alternativa asumiendo gran parte de sus postulados, como hemos podido ver en el acuerdo UE-Turquía, en donde Europa reniega de sí misma. Ante esta problemática, la respuesta de los demócratas europeos debe ser valiente y eficaz. Para empezar, no podemos infravalorar en ningún caso el miedo que siente buena parte de la población europea ante el terrorismo y tratarlo con simpleza o banalizarlo. La propaganda mediática y los últimos hechos se conjugan para generar un estado de excepción permanente que puede llegar a ser hegemónico. Es decir, aceptado por quienes lo sufren, justificando todo tipo de recortes en las libertades en Europa e intervenciones imperialistas de Occidente. En este sentido, es necesario recordar las palabras de Tony Blair, insigne miembro de la foto de las Azores, reconociendo que la invasión de Irak ha podido tener una causalidad directa con el ascenso del terrorismo yihadista del ISIS, cuestionando directamente la lógica imperial de que las bombas pueden acabar con las bombas.
Paralelamente, el humanitarismo liberal, como decía Daniel Bensaid, se basa en "un siniestro juego de espejos, la despolitización del conflicto produce a cambio una despolitización de la víctima humanitaria. Negada como actor político, es reducida a la desnudez pasiva de los cuerpos sufrientes y martirizados". Demasiadas veces los refugiados no son vistos como iguales, como ciudadanos que se merecen los mismos derechos que nosotros, sino como gente a la que hay que ayudar, pero manteniendo las distancias. Esto conduce a mucha gente a pensar que la dicotomía entre seguridad y libertad sólo se puede resolver externalizando los costes, esto es, manteniendo alejado el drama con compasión. Como si evitar que los refugiados entrasen en Europa significase garantizar nuestra seguridad. Como si el ISIS tuviese algo que ver con los refugiados, cuando la realidad es que el ISIS atenta tanto contra los musulmanes que huyen de la distopía yihadista como contra la ciudadanía europea.
Ayer comprobábamos cómo en las redes sociales en España, "StopIslam" o "TerroristasWelcome" estaban entre los hashtags más populares del día, lo que demuestra cómo algunos intentan utilizar el terror y el totalitarismo para alimentar el odio al diferente, para estigmatizar partes de nuestra sociedad y acrecentar la islamofobia. Como recordaba Ángeles Ramírez en un reciente artículo en la revistaViento Sur titulado La construcción del 'problema musulmán': radicalización, islam y pobreza, "de nada sirve la demostración de que los yihadistas no son mayoritariamente ni pobres ni con un nivel bajo de educación formal ni inmigrantes. Ni que sin duda, el porcentaje de profesores de secundaria o de médicos de personas procedentes de estos barrios sea mayor que el de yihadistas o incluso que el de salafistas. Hoy nadie diría que los barrios son caldo de cultivo para profesores de instituto". No podemos permitir que se asocie pobreza y terrorismo, estigmatizando a los sectores menos privilegiados y más oprimidos como un potencial problema de seguridad. Hay que recordar, sin complejos, que las guerras siempre las acaban pagando los pueblos.
Nuestro deber es levantar un movimiento democrático contra el terror y contra el totalitarismo. Solidarizarnos con las víctimas, sean de donde sean. Avergonzar a los que alimentan el odio. Convencer a los que dudan porque tienen miedo. Eso sólo podemos hacerlo los ciudadanos, porque los que venden armas a dictaduras como Arabia Saudí o amparan paraísos fiscales en donde la opacidad esconde el dinero de los terroristas, no son parte de la solución, son parte del problema. Los refugiados tendrían sitio en una Europa democrática. Lo que no tiene lugar en el proyecto de Unión Europea que están construyendo las élites son nuestros derechos y nuestras libertades. Contra la larga noche de piedra, es el tiempo de la democracia. Y la democracia solo puede venir impulsada desde abajo y por las de abajo, esta es nuestra mejor respuesta contra el terror, este es el mejor homenaje a los que mueren víctimas del fanatismo.

Sentido en la costa de Granada, Málaga y Almería un terremoto de magnitud 4 granadahoy.com

El seísmo ha tenido su epicentro en el mar de Alborán. No se conocen daños materiales ni personales.
EFE 
Un nuevo terremoto entre el mar de Alborán y la costa de Granada, de magnitud 4, según las primeras mediciones, se ha sentido  en la provincia granadina y otras zonas también costeras de las provincias de Málaga y Almería, sin que se conozcan daños materiales o personales. 

El servicio coordinador de emergencias 112 ha recibido cerca de una decena de llamadas por el temblor, que según los datos del Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha tenido una intensidad de cuatro grados y se ha registrado a las 13.05 a diez kilómetros de profundidad en la costa de Motril. 

El terremoto ha provocado llamadas de vecinos de Almuñécar, Motril, La Herradura o Calahonda, en la costa de Granada, junto a personas que lo han sentido en la capital granadina, El Rincón de la Victoria (Málaga) o Adra (Almería). El terremoto no ha provocado daños personales ni materiales, según ha apuntado el servicio de emergencias 112. 


Desde el pasado 21 de enero se han registrado más de 2.000 movimientos sísmicos en la zona del mar de Alborán, el más importante de ellos el 25 de enero, de magnitud 6,3, que fue sentido fuertemente en Melilla, donde produjo daños materiales y algunos heridos. 

La Luna cambió su eje de rotación en seis grados elcomercio/ciencias

Según estudio, este cambio se debió a una serie de transformaciones en la estructura lunar hace miles de millones de años

Los depósitos de hidrógeno localizados en los polos de la Luna demostrarían que el satélite sufrió un cambio en su rotación hace millones de años. (Foto: AFP)

LONDRES. Los depósitos de hidrógeno localizados en los polos de la Luna demuestran que el satélite tuvo en el pasado un eje de rotación diferente al actual, según revela un estudio publicado por la revista británica "Nature".
La investigación, desarrollada por el Instituto de Ciencia Planetaria de Tucson, en Arizona (EE.UU.), sugiere que este cambio en la rotación de la Luna, conocido como desplazamiento polar real, estuvo provocado por las transformaciones experimentadas en su estructura interior hace miles de millones de años.
Los científicos han especulado durante años sobre la posibilidad de que los cráteres con sombra permanente en el polo sur de la Lunapodrían contener agua helada en la superficie, lo que explicaría la presencia de cantidades significativas de hidrógeno en esas regiones.
No obstante, otros expertos recuerdan que la ubicación de esos depósitos es incompatible con el lugar en el que se podría esperar la existencia de hielo, dado el actual entorno térmico de la Luna.
Los responsables de este nuevo estudio constataron que los depósitos polares de hidrógeno "se sitúan en las antípodas"; es decir, en una posición directamente opuesta entre ellos.
Si se trazara una línea entre ellos, explica el investigador Matthew Siegler, esta pasaría justo por el centro de la Luna, al tiempo que se situarían a igual distancia de sus respectivos polos, aunque en direcciones opuestas.
(Foto: AFP)
Esto demuestra, destaca, que la rotación actual del eje lunar ha variado en torno a unos seis grados y, de acuerdo con la magnitud y dirección de la reorientación, esa desviación podría estar causada por una anomalía térmica de baja intensidad.
Esta irregularidad tuvo lugar debajo de la cuenca conocida como Oceanus Procellarum (Océano de las Tormentas), situada en la cara visible de la Luna.
Científicos japoneses propusieron hace cuatro años que esa gigantesca región podría ser el cráter dejado por el impacto de un meteorito en los primeros años de la existencia del satélite natural de la Tierra, hace probablemente más de 4.000 millones de años.
En este sentido, Siegler y sus colegas señalan ahora que el Procellarum fue más activo, desde el punto de vista geológico, al comienzo de la formación de la Luna.
Por ello, sostienen que el "desplazamiento polar real" ocurrió hace miles de millones de años y que una gran porción de los citados depósitos de hidrógeno también son muy antiguos, lo que confirmaría la presencia de agua en el interior del Sistema Solar desde muy pronto. 
Fuente: EFE

viernes, 25 de marzo de 2016

La Alpujarra reivindica lo hecho a mano en su XXI Feria de Artesanía granadahoy.com

La cita, que reunirá a 20.000 personas, incluye degustaciones, venta de productos locales, talleres y un concurso gastronómico
J. ROMERO ÓRGIVA 
Inauguración de la XXI Feria Hecho en La Alpujarra.

La comarca luce ya su mejor cara dentro de la Feria de Turismo, Artesanía y Alimentación Hecho en la Alpujarra, que se celebra anualmente en Órgiva, y que alcanza ya su vigésimo primera edición. Ayer dio comienzo la feria, un auténtico escaparate en el que se puede comprobar parte de lo que ofrecen los empresarios de la comarca alpujarreña repartidos en casi medio centenar de stands. 

Coincidiendo como siempre con la Semana Santa, desde ayer jueves y hasta el Domingo de Resurrección, el complejo polideportivo de Río Chico de Órgiva abre las puertas a las aproximadamente 20.000 personas que, según la organización, se prevé que se acerquen a la feria. 

Organizada por el Ayuntamiento de Órgiva, y en colaboración con la Junta de Andalucía y la Diputación provincial de Granada, la feria Hecho en La Alpujarra ha ido superándose en cada edición tanto en afluencia de público como en el volumen de ventas, alcanzando una amplia representación empresarial en la comarca alpujarreña. En ella están presentes los sectores más representativos del desarrollo económico de la comarca. 

Durante el acto de inauguración de ayer de la nueva edición de la feria Hecho en La Alpujarra, la alcaldesa de Órgiva y también diputada provincial de Medio Ambiente y Asistencia a Municipios, María Ángeles Blanco, señaló que "en tiempos de crisis es precisamente cuando más tenemos que estar las instituciones con la gente, ayudando a poner en valor lo nuestro y a generar empleo y riqueza en nuestra tierra". 

Por su parte, la delegada del gobierno de la Junta de Andalucía en Granada, Sandra García, elogió la feria señalándola como "una de las mejores muestras de artesanía que podemos encontrarnos" en la provincia. Asimismo Sandra García destacó la importancia de "que haya negocio y mucha actividad en la Alpujarra". También asistió a la inauguración de la feria el presidente de la Diputación provincial de Granada, José Entrena, quien resaltó que "esta feria apuesta por la calidad del territorio y que sirve para mostrar lo mucho y muy bueno que puede dar la Alpujarra a las provincias de Granada y Almería." 

Información turística, embutidos, jamones, panadería y repostería tradicional, vitivinícola, oleícola, lácteos, con especial importancia en el impulso de los productos ecológicos; productos textiles, cuero, cerámicas variadas, bisutería… es parte de lo que se puede encontrar durante estos días en la feria. Además, como actividad complementaria, en esta feria se van a desarrollar una serie de talleres en vivo. También se llevarán a cabo talleres de manualidades que están destinados para los más pequeños. 


Asimismo, los asistentes a esta tradicional feria tienen la oportunidad durante estos días de asistir a la sala de catas y conferencias, donde se realizarán dos catas de vino.

Con nombre de mujer granadahoy.com

Entre el amplio listado de especies vegetales de Sierra Nevada, más de 2.100 plantas con flores, encontramos muchas con nombre propio femenino y apellido nevadense

EN todo el mundo, en todas las regiones y en todas las civilizaciones, mujeres y flores han intercambiado sus nombres evocando la idea de belleza que han simbolizado ambas desde la Antigüedad. Hay mujeres que son bautizadas con el nombre de flores y al revés, flores que han sido denominadas haciendo referencia a una diosa, virgen, mártir, heroína o figura femenina. 

La misma palabra, Flor, se ha convertido en un nombre propio de mujer. Pero además nuestros espacios naturales y jardines están salpicados de rosas, margaritas, begonias, camelias, azucenas, verónicas, hortensias, violetas, ambrosías, angélicas… Destacamos algunas de las plantas más emblemáticas de Sierra Nevada con nombre de mujer que además sobresalen por tener el apellido nevadense. 

La estrella de las nieves es una planta endémica de Sierra Nevada, auténtico símbolo de este macizo montañoso y suma dos nombres de mujer: Estrella y Nieves. Crece en los bordes de los borreguiles o pastizales húmedos de alta montaña. Es un bioindicador de los pisos bioclimáticos superiores conocidos como oromediterráneo y crioromediterráneo. 

La etimología de la palabra estrella proviene del latín stella, estrella, virtuosa y bella. El nombre femenino viene de la santa Estrella, virgen y mártir gala del siglo III. El origen etimológico de la palabra nieve es sencillo, ya que procede del latín, nivem, que parece venir a su vez del griego nifás, que puede traducirse por caer la nieve o caer copos de nieve. Esta voz tiene un origen muy antiguo, indoeuropeo, sneigh, del que derivarían también el inglés snow, el alemán schnee o el sueco sncer. Esta especie representa el amor eterno. 

La violeta de Sierra Nevada es otro endemismo exclusivo de la alta montaña mediterránea. Vive en pedregales sueltos o cascajales, por encima de los 2.500 metros de altitud. Sus flores, además de violetas, pueden ser rosadas, amarillentas e incluso blancas. Otras tres especies de violetas se pueden encontrar en el macizo nevadense (Viola palustris, V. hirta y V. párvula). 

Violeta es el diminutivo de Viola. Simbólicamente significa la hermosa y joven. A esta interpretación se le une el cariño y la dulzura que imprime la forma diminutiva. Santa Violeta fue otra virgen mártir, en este caso italiana (de Verona), del siglo II. 

La verónica vive en bordes de lagunas, arroyos o también en la zona de borreguiles y prados encharcados de Sierra Nevada y de las vecinas Sierras de Baza y Filabres, siempre por encima de los 2.000 metros de altitud. Es una planta de pequeño tamaño, con diminutas pero bellas flores de color azul o púrpura. 

Verónica es un nombre de mujer que procede del griego berenice, portadora de la victoria. Está muy extendida, sin embargo, una etimología popular medieval que interpreta el nombre comovera icon, imagen verdadera. La tradición cristiana adjudica este nombre a Santa Verónica, la mujer que, durante el Vía Crucis, tendió a Cristo un velo para que enjugara el sudor y la sangre. Según la leyenda, en la tela quedaron milagrosamente impresas las facciones de Jesús de Nazaret. 

Margarita es un nombre femenino de origen remoto que podría provenir del persa murvarid,criatura de la luz, (de donde procede el sentido de perla que es como devino en griego margarites , perla), o del sánscrito manjarit = ramo de flores, al ser una flor compuesta. Es uno de los nombres que se utiliza comúnmente en todas las culturas. Popularmente, se le da el significado de aquella que esconde su belleza

Hay muchas especies, de familias variadas incluso, que pueden incluirse en el nombre genérico de margaritas entre las que sobresalen las siguientes: 

Margarita amarilla serrana o gamarza 

El nombre científico es Leucanthemopsis pectinata. Familia de las Asteráceas. Vegetación supraforestal criófila a partir de 2.000 metros de altitud y hasta las altas cumbres. Endemismo nevadense. 

Arabis de Margarita 

Esta planta de la familia de las Brasicáceas crece exclusivamente en los pastizales higrófilos de Sierra Nevada entre los 2.200 y 2. 500 metros. 

Margaritilla 

Las plantas del género Bellis, también conocidas como belloritas, son pequeñas margaritas silvestres y tienen una amplia distribución. 

Quizás el nombre femenino que mejor se asocia con las flores sea el de Rosa, que significa mujer igual de bella que un rosal. Las rosáceas son una familia de plantas dicotiledóneas muy amplia, con unos 100 géneros y unas 2.500 especies, cuya distribución es casi mundial, pero presentes sobre todo en regiones templadas y subtropicales del hemisferio boreal. Engloba la mayor parte de las especies de frutales como la manzana, pera, melocotón, ciruela, cereza, almendra, zarzamora, etc. También incluye muchas especies ornamentales, principalmente las rosas, las flores por excelencia, de gran importancia en jardinería y en la industria de la perfumería. 

En Sierra Nevada encontramos diferentes especies del género Rosa. 

-Rosa canina, rosal silvestre o tapaculos. Arbusto espinoso de hoja caduca, flores blancas o rosadas. (100-2.100 metros). Espinas como colmillos de perros. 

-Rosa pouzinii, escaramujo menor. Matorrales espinosos caducifolios, zonas umbrías. Flores blancas. (500 y 2.100 metros). 

-Rosa villosa, rosal velludo. Flores rosadas, los frutos poseen numerosas glándulas y son también espinosos. 

-Rosa stylosa, rosal de estilos grandes. Flores pueden ser de color blanco y rosa pálido. Crece sobre pedregales y roquedos por encima de los 2.000 metros. 

-Rosa sicula, rosal siciliano. Flores rosas o blancas. Vive en matorrales almohadillados o tomillares, sobre suelos calizos o calizo-dolomítico (hasta los 2.300 metros). 

-Rosa pimpinellifolia, rosal espinosísimo. Pétalos muy redondeados, rosa pálido o blanquecinos. Barrancos umbríos de zonas calizas de las sierras béticas. 

-Rosa dumalis. Flores rosas, desde intenso a muy pálido (1.100-2.100 metros). 

-Rosa foetida, rosal hediondo es la única rosa silvestre de flores amarillas. Olor ácido un poco desagradable. 

-Rosa agrestis, rosal agreste. Arbusto de matorrales espinosos caducifolios, entre los 100 y los 1.300 metros. Los pétalos son escotados, blancos o rosa pálido. 

-Rosa micrantha, rosal de flor chica. Arbusto caducifolio, con flores de un característico color rosa chicle. Matorrales espinosos o en orlas de bosques (300-1.800 metros). 


-Rosa gallica, el llamado rosal de Jericó es una especie naturalizada.

Granada y su ruta del rock efeeme.com



En el certamen ‘Granada Calling’ bandas sin disco editado gozarán de la oportunidad de actuar cada mes con todos los medios técnicos sufragados por el Ayuntamiento”

Tras muchos años siendo una de las canteras más destacadas del rock patrio, la ciudad de Granada saca pecho y dibuja una ruta por los locales que forman parte de su historia musical. Un reportaje de Eduardo Tébar.


Texto: EDUARDO TÉBAR.
Fotos: EDUARDO TÉBAR / JUAN JESÚS GARCÍA.


Más de medio siglo: Miguel Ríos, 091, Enrique Morente, Lagartija Nick, Los Planetas, Niños Mutantes, Lori Meyers… Cuesta creerlo desde fuera, pero la potente escena musical de Granada no es fruto de un plan maestro trazado por empresarios y políticos en un despacho. Tampoco surge en un ambiente permisivo. Ni se trata de una ciudad donde todos reman de forma autómata para el mismo lado. Al contrario: el circuito de salas, promotores, hosteleros y artistas ha luchado durante décadas con permanentes palos en las ruedas. Multas, cierres, reformas y limitadores de sonido han herido de muerte a numerosos locales, tanto jóvenes como históricos, que dinamizan la vida cultural de la capital andaluza. Lo decía José Ignacio Lapido en una entrevista reciente: “El rock en Granada lleva funcionando cuarenta años de espaldas a las instituciones”.
En Granada, la ciudad de los 60.000 universitarios, el sector de la música representa un notable tejido laboral. Sin embargo, los años duros de la crisis se han saldado con abundante fuga de talentos y la desaparición de espacios como La Telonera, donde Jerry González modelaba su jazz afrocubano con flamencos del Sacromonte, o la Who, una sala de rock de dos plantas en la que podías ver un lunes a una banda de garaje de Estados Unidos, una sesión de disc jockey a cargo de Wendy James y seguir los primeros pasos de Guadalupe Plata. Especialmente sensibles han resultado los cierres de estos meses: Pícaro, Tornado Club, La Percha o Polaroid, por citar algunos emblemas abocados a echar la persiana. Lo que se vivió entre aquellas paredes dará, quién sabe, para novelar los ensayos musicales de mañana. Porque todo y todos pasaron por allí.
“Nos pasábamos la vida escuchando música dentro de los pubs”, recuerda Nani Castañeda, batería de Niños Mutantes, que coordina el proyecto ‘Granada Ciudad del Rock’. Una iniciativa con afán de reflote, respaldada por primera vez por el Ayuntamiento —a través de las áreas de Cultura y Turismo—, que pretende aprovechar el prestigio de la ciudad como referente musical para inyectar aire a sus agentes y atraer “turismo de calidad”. Conviene matizar que, aunque la Alhambra es el monumento más visitado de España, el viajero medio no suele pernoctar en la capital nazarí. Antonio Arias, siempre ocurrente, improvisa una de sus teorías: “Si no quieren dormir, ¡qué mejor que abrir los bares!”.

Consenso entre las partes
La rueda de prensa de presentación de ‘GRX R&R’ evidenció un cambio de actitud insólito hasta la fecha, puesto que existe unanimidad en los partidos políticos, menos exaltados ahora, tras las elecciones municipales. “La ley autonómica lleva catorce años y medio prohibiendo las actuaciones. En el municipio, a través de Medio Ambiente, se ha perseguido en exceso a los pubs y promotores de conciertos. Nunca hubo diálogo ni entendimiento. Ahora hay un proyecto consensuado con mucha gente del sector”, argumenta Nani. Con todo, la apuesta de ‘Granada Ciudad del Rock’ siembra recelo. El gremio se divide entre el entusiasmo por corregir errores atávicos y los escépticos que no creen en una ruta “underground” para turistas mientras la normativa oprime la presencia de la música en los bares. Contemplar al concejal de Cultura de la última década (PP) en Planta Baja, la catedral de la escena granadina, con la camiseta que reza “Granada Ciudad del Rock”, fue un espejismo similar al de Obama paseando por La Habana.
“El presente es muy duro para la música en Granada”, añade Castañeda. “Tenemos bares en los que la música apenas puede sonar, con limitadores excesivos. Mientras tanto, hay tiendas de ropa en las que la música suena a unos decibelios que ningún vecino soportaría. Así es imposible. Si entras en un pub en el que hay cuarenta personas y no se oye la música, lo normal es que aquello se convierta en un aburrimiento. Mientras no cambiemos eso, será muy complejo que cambiemos todo lo demás”, admite. ‘Granada Ciudad del Rock’ nace con la voluntad mantener una mesa de diálogo abierta. “Llevaremos a cabo un seguimiento del borrador presentado por el PSOE en Sevilla, que a su vez deberá entenderse con Medio Ambiente del Ayuntamiento de Granada. El Ayuntamiento somos todos, independientemente de quién lo gobierne. Tenemos que recuperar la cultura del pop y del rock que tantos beneficios le ha dado a esta ciudad y que estamos perdiendo”.
Antonio Arias en la mítica tienda de discos Bora Bora.
Cierto, Granada ha menguado. Hoy dista de aquellas programaciones y contraprogramaciones frenéticas: con más de 10.000 conciertos al año, llegó a ser un hervidero de música y músicos por metro cuadrado. Una escena que se retroalimenta con la universidad, los poetas, los científicos y las artes plásticas. Y con un trasfondo de sordidez y aspereza. Como sucede con el SO36 de Berlín, la música en vivo en Granada se ha profesionalizado trabajando el doble. “Guardo una guía de la historia de la música en Manchester. La ofrecen en las oficinas de turismo. Hay otra en Liverpool. Y otra en Londres. Si lo hacen los británicos, mola. ¿Si lo hacemos en Granada no mola? En Memphis existe otra guía. Yo creo que con esto se refuerza la idea de que Granada es una gran ciudad musical. Esta ruta está pensada para que los visitantes descubran la realidad cultural y musical de Granada”, insiste Nani.

Lugares insignes
El batería de Niños Mutantes ha ideado ‘Granada Ciudad del Rock’ con Ángel Lozano, uno de los propietarios del club Polaroid, bastión del pop alternativo en la ciudad, que anunció su cierre el 24 de febrero. El plan contempla la ruta turística ‘GRX R&R’, que señaliza los “lugares insignes” de la música granadina. “Son sitios donde el visitante puede encontrarse con las figuras de la escena musical granadina, escuchar la música que a todos les inspiró e incluso la música de esos artistas, o comprar discos donde los compran ellos”, apuntan. Las placas muestran una breve semblanza con la idiosincrasia artística del establecimiento. “Fue aquí donde se fraguó el legendario ‘Omega’ de Lagartija Nick y Morente”, saluda la insignia en la puerta de La Porrona, en una bella terraza del Albaicín. Una web específica, visible en la página de Turismo del Ayuntamiento de Granada, informará de la agenda musical de la ciudad y del contenido del itinerario melómano. Del mismo modo, se pondrán en marcha los canales de ‘Música made in Granada’ en Spotify y YouTube.
La concejalía de Cultura apoyará económicamente el concurso ‘Emergentes’, de grupos maqueteros, que cada primavera se celebra en la sala Planta Baja y del que han salido formaciones como Aurora, Royal Mail, Éter y Perro Mojado. Además, ‘Granada Ciudad del Rock’ estrena un nuevo certamen con guiño a Joe Strummer, ‘Granada Calling’, en el que bandas sin disco editado gozarán de la oportunidad de actuar cada mes en recintos como Planta Baja, Boogaclub, La Expositiva o La Sala con todos los medios técnicos sufragados por el Ayuntamiento. Este ciclo itinerante arrancará en octubre y prevé cerrar cada año casi a modo de festival con todos los nombres participantes en las dos salas de mayor aforo: Industrial Copera y El Tren. “Una banda novel, como lo era yo hace veinte años, no puede asumir el coste de una sala”, apostilla Nani Castañeda.
Entrega de la Púa de Plata a la familia Arias, en homenaje a Jesús Arias.

Hace tiempo que el rock entró en fase de museificación. Sobre las seis décadas de guitarras eléctricas en la ciudad trata la película documental ‘En Granada es posible’, que este mes forma parte de la cartelera del FICG (Festival Internacional de Cine en Guadalajara), en México. ‘Granada Ciudad del Rock’, por su lado, crea un premio anual honorífico a personajes relevantes de su escena musical, o relacionados con ella, “en agradecimiento a su dedicación y aportación”, que otorga el Ayuntamiento a propuesta del colectivo musical y sus interlocutores. La familia Arias recibió la primera Púa de Plata, el pasado 16 de marzo en el Centro Federico García Lorca. Los hermanos Antonio y José Ángel homenajearon a Jesús, fallecido en diciembre, recreando con ruido minimalista pasajes de TNT, Qüasar y el ‘Vuelta de paseo’ de “Omega”. También sobrecogió al auditorio la lectura de Luis García Montero, que recuperó —en cinco minutos que se hacen un mundo— el poema ‘Coplas a la muerte de su colega’. La adaptación en clave de punk sinfónico de TNT, en el hoy cotizadísimo split “Rimado de ciudad” (1983), compartido en su época con Magic, aceleró la detonación de una ciudad que nunca ha parado de producir grupos de rock.
La denominación de origen ‘GRX R&R’ propone la experiencia de comprar discos y viñetas en un puntal del cómic en Andalucía (Subterránea); tapear escrutando vinilos (Loop Bar & Records); visitar una escuela de rock donde los profesores tocan en las bandas de Loquillo o Lapido (Gabba Hey); tomar café donde brotó la corriente poética más audaz en los ochenta (La Tertulia); probar las setas y alcachofas de un coleccionista musical exquisito (El Catavinos); echar unas risas con el batería de Los Planetas en su coqueta galería de recuerdos (El Bar de Eric); o intercambiar vinos y querencias culinarias con los artistas más reconocidos de Graná (Papaupa, Bar Soria, La Bella Kurva, Botánico, Torcuato…). Pero en EFE EME anticipamos una ruta por los pilares de la escena granadina.
Víctor Lapido (091, Grupo de Expertos Solynieve) está al frente de la gestión del mítico Ruido Rosa.

Ruido Rosa
“Es donde siempre acabamos”. La mayoría de los músicos de Granada responden así cuando se les pregunta por el Ruido Rosa. También es el espacio donde muchos grupos empiezan. Entre cervezas, vinilos de Bo Diddley y pósteres de 13th Floor Elevators o los Byrds, el garito de la calle Sol lleva 29 años acogiendo a toda clase de artistas de la ciudad. Integrantes de bandas, escritores, cineastas, diseñadores y periodistas. El sector más inquieto del ámbito cultural granadino encuentra un refugio en el Ruido, famoso por sus escalerillas en descenso al hedonismo. En ese oasis del subsuelo, bandas como 091, Lagartija Nick, Los Planetas, Niños Mutantes o Lori Meyers intercambian opiniones sobre sus conciertos y comentan los últimos discos que han escuchado. Incluso invaden la cabina para poner canciones. En ningún otro espacio de este país se podrían catar las grabaciones en proceso de cocina de Grupo de Expertos Solynieve. Al frente de la gestión se encuentra el guitarrista Víctor Lapido, ahora ocupado con la gira de Los Cero.
En asilo nocturno, formaciones de éxito masivo y otras de repercusión local coinciden en que el pub representa un eje fundamental en la afición al rock. Conviven paladares refinados, con pasión por los sesenta y los setenta. Los hermanos García Lapido —Javier, José Ignacio y Víctor— y Tacho González, el núcleo de 091, abrieron el Ruido Rosa en noviembre de 1987. Entre los socios fundadores se encontraba el manager que compartieron con Enrique Morente, Paco Ramírez. ‘Chico’ Lapido tomó las riendas como propietario único en el año 2000. “Aquí se han escuchado maquetas de Lagartija Nick o Lori Meyers antes que en ningún otro sitio”, sostiene. Es más: Noni, cantante de los Lori, trabajó como camarero y pinchadiscos cuando aún era imberbe.
“Estuve presente el día de la inauguración del Ruido. Entonces tenía 17 años”. Afirma que solo les interesa la calidad. “Si tuviera que resumirlo de alguna manera, diría que lo nuestro es la música de guitarras. Aquí se han oído antes que en ninguna otra parte algunas maquetas de 091, Lagartija Nick o Lori Meyers”.
Actuación sorpresa de Nacho Vegas en Peatón, en el verano de 2003.

Peatón
Han pasado cuarenta años desde que el fotógrafo Ian McMillan colocó la cámara en medio de la calzada de la céntrica calle londinense Abbey Road. Trataba de zanjar con rapidez la portada del disco de los Beatles que lleva el mismo nombre. Nadie, ni el operador ni los entonces hastiados Fab Four, se imaginaban que su última grabación de estudio –los temas de “Let it be” (1970) se registraron con anterioridad– pasaría a la eternidad. En realidad, esa estampa emblemática surgió de la pereza mental de Lennon, McCartney, Harrison y Ringo, a los que no se les ocurría ninguna idea bizarra estilo “Stg. Peppers”. Piruetas del destino, la fotografía de McMillan ha provocado incontables imitaciones. Algunas de lo más pintorescas, como los Red Hot Chili Peppers atravesando la vía en pelotas, ocultando su miembro viril en calcetines de nailon. En Granada, sin embargo, la cubierta del álbum de los Beatles remite de forma directa a Peatón. El histórico pub, destino obligado para los amantes del rock clásico y el power-pop de alto copete, está regentado por la familia Mamá Baker y, por tanto, es el hogar de Niños Mutantes.
Fundado en 1992, mientras el grunge marcaba el ritmo del panorama rockero mundial, el bar no tardó en convertirse en un auténtico refugio para sibaritas del vinilo. Un centro de reunión para músicos de la ciudad y universitarios avezados en la materia. Sus parroquianos siempre le han encontrado un punto similar al de la serie “Cheers”. Por su barra han compartido tertulias los integrantes de Lagartija Nick, 091, Recargables, Lori Meyers, Niños Mutantes, Mamá Baker, Los Planetas, Elastic Band o Posies. La historia del Peatón está plagada de anécdotas que bien facilitarían la elaboración de un tomo: las actuaciones por sorpresa de Quique González o Nacho Vegas en sus años mozos, las fiestas de Navidades Blancas con José Ignacio Lapido, las bacanales de vino y rock…
Jorge, líder de Doctor Explosion, con sus travesuras en Planta Baja, en 2010.

Planta Baja
Todo el mundo la conoce. En Sevilla, en Madrid, en Barcelona. Allá donde uno viaja, los melómanos del país reconocen la solera de la sala granadina por excelencia. El equivalente sureño de El Sol. Los músicos españoles subrayan su paso por este escenario en los dosieres. Los artistas internacionales aprueban tocar en ella tras observar el abrumador glosario de nombres de prestigio que la han tratado. Y los estudiantes, ansiosos de burbujeo nocturno, escogen la Universidad de Granada seducidos por la fama del local de la calle Horno de Abad. Definitivamente, Planta Baja es el gran albergue de conciertos e iniciativas culturales en la ciudad. Referente absoluto en Andalucía y punto cardinal en la piel del toro. Diversas generaciones de la escena granadina han echado los dientes en el Planta.
Los veteranos recuerdan aquella primera etapa, la de los ochenta, con ubicación en la calle Obispo Hurtado. Por entonces, el establecimiento no acogía actuaciones. Sin embargo, ya edificaba su perfil de bastión insurrecto: su pionero, Juan Planta, ejercía de aglutinante de la modernidad. Volaba todos los meses a Londres y volvía con todas las novedades. Mientras Tierno Galván agitaba el Madrid de La Movida con invitaciones a colocarse, el Planta recibía a activistas de izquierdas, creadores plásticos, poetas y músicos. Por ahí desfilaron los primigenios del punk granadino y los impulsores de los fanzines. El ‘O Superman’ de Laurie Anderson daba el toque de queda como sintonía de cierre.
El Planta no ha perdido el espíritu contracultural. En los noventa, convertido al formato de sala de conciertos en Horno de Abad, incrementó el estatus de “zeitgeist” en Granada. Aquí empezaron a escuchar a Televisión Personalities y a dar guitarrazos Los Subterráneos, antes de popularizarse bajo el rótulo de Los Planetas. Resulta imposible tropezar con un melómano que no haya visto el concierto de su vida apoyado en la gruesa columna de abajo. Existe unanimidad al afirmar que la tenue luminosidad del sitio refuerza la complicidad con el artista, la sensación de encuentro íntimo y cercano. Gigantes del ámbito alternativo en Estados Unidos se han prodigado en el Planta. Figuras como Elliot Murphy, Will Oldham, The Cynics, The Posies o Paul Collins. Iconos intergeneracionales como Jonathan Richman, Luis Alberto Spinetta o Dominique A. El debut en solitario de un desconocido Nacho Vegas. El líder de Tokyo Sex Destruction bailando en la barra. Las jaranas de Fleshtones o Doctor Explosion.
Los integrantes de Eskorzo adquirieron la sala en 2005. Al capital musical sumaron las exposiciones, el teatro y las sesiones paralelas de Dj en ambas plantas. En 2009, su programación contemplaba unas 150 actividades por temporada. Tony Moreno, el cantante de Eskorzo, repite el mismo discurso desde hace más de una década: “Pretendemos seguir los ejemplos de Berlín o Londres, atraer el ocio cultural y a los universitarios. Enriquecemos la ciudad y nos tienen muy bien vistos fuera”.
Jarana en la cabina de leopardo del Afrodisia, con David Alguacil, Al Supersonic, Pepegu, Lobezno, Charlie Faber y Javi Frías.

Afrodisia
James Brown solía decir que en la negritud radica el frenesí musical. Con esa misma filosofía, dos apasionados de los singles en vinilo de Stax y la Motown se liaron la manta a la cabeza a principios de este siglo. Corría el año 2001 y nadie en la ciudad había apostado por los sonidos afroamericanos. Predicaban en el desierto. En la actualidad, el Afrodisia es un club de referencia obligada en el circuito europeo. Un amplio abanico de djs de prestigio internacional visitan a menudo la cabina. El púlpito de los alquimistas de los surcos, que ejercen de monarcas donde la pista de baile representa todo un reino.
Los padres de la iniciativa tenían las ideas claras. Buscaban el perfecto clima de nocturnidad, hedonismo y meneo. El músico bajista de Eskorzo, José Gustavo Cabrerizo, más conocido como ‘Pepegu’, y el también pinchadiscos Isidro Sánchez, popular por el pseudónimo de Sr. Lobezno, crearon un local diferente. Funk, jazz, soul, afrobeat, reggae, dancehall, boogaloo, hip hop… La variedad está servida. Los socios rememoran noches imborrables con los directores de los mejores sellos europeos a los platos. Los británicos Gerald Short (Jazzman Records), Eddie Piller (Acid Jazz), Hugo Mendez (Soundway) o Snowboy, auténticos catedráticos en la materia; así como figuras con maletines llenos de gemas procedentes de diferentes puntos del continente: Florian Keller (Compost Records), Henry Storch (Unique Records), Nick (Records Kicks) o Ekkhart Fleishhammer (Sonorama). Mención aparte se merecen los representates de la selecta escudería de Freestyle Records. Las fiestas con The Snugs o Graham B sacudieron a la clientela con verdaderos ejercicios de investigación de los ritmos ácidos y brasileños. Exigencia no falta. En los años de apogeo, recibían a diario emails de djs que deseaban pinchar en Afrodisia. El gurú del afrobeat en España, Dj Floro, o el editor de la revista Enlace Funk, Miguel Ángel Sutil. Ningún capo de este mundillo ha dejado de conocer Granada a través de este templo de la negritud.
Fiesta con Los Malignos y Los Twangs en Boogaclub, en 2008.

Boogaclub
Luces de color y música negra. Pista diáfana para mover el esqueleto. Copas, escenario y bandas que exprimen el sudor del público como un limón. Un sonido de alta gama. Así despunta el alba en el Boogaclub. Hay situaciones en la vida que solo se pueden vivir por la noche. La clientela pertenece a la categoría de los crápulas que predican aquello de que “el arte es largo, pero la vida es corta”. Las veladas en la sala situada en la calle Santa Bárbara desbordan frenesí y movimiento. Quienes bajan sus escalerillas, tardan en subir. Allí dentro, los rastreadores de cultura y parranda encuentran un verdadero paraíso. El local cumple diez años caldeando las juergas de numerosos aficionados a la música negra. Entre sus fieles, instrumentistas de todo pelaje, público local y erasmus calaveras.
Es un referente en la Europa de los ritmos afroamericanos. La madrugada ofrece un ramillete de experiencias a partir de las cuatro. Y el Booga trata de estirarlas. La discoteca concentra sin pudor y de manera abierta un amplísimo menú musical. Funk, reggae, soul, jazz, broken beat, hip hop… Y los lunes, con las sesiones del rockero más castizo de la ciudad: Paco Burgos. Por su escenario han desfilado gigantes del reggae primigenio como los holandeses New Cool Collective, One Night Band o el transalpino Mr. T-Bone. Jazzistas de guante blanco como Vince Benedetti o máquinas feroces del meneo como The Cherry Boppers, The Soul Snatchers o The New Master Sounds. ¿Noches legendarias? Caramelo de Cuba y el percusionista puertorriqueño Giovanni Hidalgo. Raimundo Amador improvisando una “jam” de los domingos con el guitarrista israelí Dan Ben Lior. Los dioses del garaje nacional en el ciclo ‘Great Googa Mooga!’. Aquellas noches de Reyes Magos con Roy Ellis. O Evan Dando en recital íntimo.
Concierto de Hora Zulú en El Tren, en 2010.
El Tren
El Tren es la segunda sala de Granada en tamaño. A punto de llegar a los quince años de trayectoria, sus hechuras de 350 metros cuadrados apabullan hasta a los mismísimos Teenage Fanclub. “Pinchar canciones en un espacio tan grande y diáfano impone a cualquiera”, confesaba Charlie Faber, locutor de Radio 3, tras una sesión en la cabina. Figuras punteras del rock español y anglosajón, rimadores temibles del hip hop, liturgias de electrónica o bombeantes ceremonias de funk. La historia de El Tren se remonta a 2003. Hoy, la sala goza de popularidad y prestigio en todo el país. Entre otros méritos, por sus aplaudidas condiciones acústicas.
El llenazo de Vetusta Morla en 2008 sirvió de medida para entender que el grupo madrileño tomaba el mando del indie de masas. Ese año, Antonio Vega regaló una actuación enérgica a pesar de su salud. Como un adiós en clave. ¿Hitos en el recuerdo? Steven Adler, el batería del “Appetite for destruction” de Guns N’ Roses. El rock and roll literario de Elliot Murphy. El garaje de Fuzztones. El reencuentro de Paul Collins con sus amigos de 091. Las navidades con Hora Zulú. Kiko Veneno con J de Los Planetas. O los Bellrays en apoteosis tras la victoria de España ante Grecia en la Eurocopa de 2008. ¡Y el Mono Burgos! Y Sex Museum uniendo sus fuerzas a los Dictators de Nueva York. Barón Rojo, Obús, Burning… La lista da vértigo. Y los raíles del rock siguen su curso
Apoteosis de Machine Head en la nueva Industrial Copera, en 2016.

Industrial Copera
La sala más grande de Granada vive una segunda juventud, en su actual ubicación en La Zubia, tras un cuarto de siglo de conciertos gigantes y una merecida reputación en el marco internacional de la música electrónica. Uno recuerda el hallazgo de Tony Wilson, el periodista y empresario de Manchester que impulsó a Joy Division, New Order y Happy Mondays. La Copera rezuma ese furor galvanizado del The Hacienda británico. ¿El secreto? La alquimia sagrada del Dj. Ese hechicero que no toca música: la pone, la mezcla y la manipula. Los responsables de la nueva Revert Industrial Copera tomaron nota en 1992, cuando decidieron adoptar el modelo en Granada. El glosario de figuras que han girado platos en su escenario produce espasmos. Genios de la música plástica que, de no ser por la Copera, jamás hubiesen llegado con su maleta de discos a la ciudad. La estampa del Richie Hawtin, uno de los padres del “minimal”, en el altar del ritmo representa el numen de la felicidad: un tipo que dispara sonidos y contagia a 1.700 almas de buenas vibraciones. En la memoria de los asiduos a la sala también brilla el recuerdo del malogrado Sideral, gran impulsor de la cultura de club barcelonesa, que aumenta el catálogo de nombres que han pisado la Copera, como Ricardo Villalobos o el camaleónico Mathew Herbert. “Nuestro éxito se debe a la cons-tancia. No hemos parado de trabajar la vanguardia de todos los estilos”, comenta Junior, su responsable. En sus tiempos dorados, acogía a 2.000 personas cada fin de semana. Y nada de tumefacción guiri: el 90% eran seguidores andaluces.
Junior expresa satisfacción por ver la Copera convertida en un referente de la electrónica, como Razzmatazz y Nit-sa en Barcelona, o La Barraca en Valencia. Por otra parte, se ha labrado la fama en su faceta de sala de conciertos, principalmente con actuaciones de grupos de rock, pop, hip hop y mestizaje. Hace diez años, un vetusto y orondo Eric Burdon sentaba cátedra en esas tablas, igual que Billy Preston, poco antes de morir. La Bersuit argentina, los Wailers, Yann Tiersen, Ladytron, Nada Surf, Interpol…
La clientela multicultural del Patapalo vive cada noche como si no hubiera mañana.

Patapalo
“Pata Palo era un pirata malo”, cantaba Kiko Veneno. Quizá pensaba en algún filibustero patán de los que protagonizan páginas en los libros de aventuras. O en el corsario tuerto de un cómic. Lo que resulta menos probable es que se imaginaran al personaje de la canción en el rótulo de un bar. Un garito que corona veladas entre un mosaico de banderas: la juerga de la multiculturalidad. Los 32 años de singladura del Patapalo dan para mucho. “La gente alternativa que viene en Semana Santa o en vacaciones visita el local porque en él encuentran una oferta musical muy amplia. Es muy familiar, para estar a gusto”, explica Antonio José Olmo, cantante de la banda Son de Nadie. La expresión mestiza y la fusión de culturas retratan a Antonio, que suele airear los tesoros que trae de sus visitas a La Habana.
Las paredes del Patapalo están revestidas por banderas. “Pero las concebimos como colores”, aclara Antonio. “Representan la festividad de la música”. Fiestas cubanas, argentinas, brasileñas… Al entrar, el público observar los murales elaborados por un autor que ha conseguido un ambiente único. “Ningún otro bar representa el abordaje de fiesta del Patapalo”, sentencia. ¿Clientes históricos? Extremoduro, Manu Chao o el actor Quique San Francisco. Patapalo era de los pocos espacios en los que sonaban propuestas radicales: Kortatu, La Polla Records, Barricada…
Eskorzo, unos habituales del Enano Rojo, en 2012.

Enano Rojo
El impresionante hongo del cartel en la calle Elvira es todo un clásico. Desde su fundación en 1995, el local ofrece momentos de excitación rockera, frenesí negroide, sabor a cerveza y embriaguez de mojito. Su pasado está directamente ligado al hard-rock y a la cultura “trash”. Suenan canciones de The Cult, Motörhead y Slayer. También se fogueó aquí el reggae revisionista de Red Soul Comunity. Y Rubem Dantas, el percusionista brasileño de Paco de Lucía y Camarón, ha ejercido de profesor allí.