viernes, 30 de agosto de 2019

Fibromialgia: ¿Qué causa esta dolorosa enfermedad? elhuffingtonpost

La fibromialgia es un misterio. No se puede detectar con escáneres o análisis de sangre, pero causa dolor de por vida a millones de personas.


FOTODUETS VIA GETTY IMAGES
Por Kevin Davies, profesor de Medicina, Brighton and Sussex Medical School; Jessica Eccles, NIHR investigador clínico, Brighton and Sussex Medical School; y Neil Harrison, profesor de Neuropsiquiatría, Brighton and Sussex Medical School:

La fibromialgia es un misterio. No se puede detectar con escáneres o análisis de sangre, pero causa dolor de por vida a millones de personas.
La enfermedad afecta principalmente a las mujeres (alrededor de un 75-90% de los casos), causando dolor en todo el cuerpo.
Debido a que no todos los profesionales de la salud pueden identificar y diagnosticar la fibromialgia, las tasas de la enfermedad varían mucho de un país a otro.
En China afecta solo al 0,8% de las personas; en Francia a alrededor del 1,5%; en Canadá al 3,3% y en Turquía 8,8%. Las estimaciones en Estados Unidos oscilan entre el 2,2% y el 6,4%; y en Rusia, aproximadamente, el 2% de la población se ve afectada. En España en porcentaje es de 2,4%.
A las personas con este trastorno a menudo se les diagnostica si tienen dolor muscular prolongado, dolor en los huesos o articulaciones y fatiga. La fibromialgia también puede causar insomnio, lagunas mentales, algunos síntomas de depresión o ansiedad, así como otras afecciones, como el síndrome del colon irritable y dolor de cabeza. Muchos pacientes también tienen articulaciones hipermóviles, más flexibles de lo normal, y existe cierta coincidencia con el síndrome de fatiga crónica (también conocido como EM).
Muchas personas con fibromialgia
 tienen hipermovilidad (doble articulación)
.MatthewThomasWxm/Wikimedia Commons
CC BY-SA
Las directrices del Colegio Estadounidense de Reumatología aclaran que el diagnóstico debe hacerse usando criterios basados en el “índice de dolor generalizado” (que puntúa el número de regiones dolorosas del 1 al 19) junto con una escala de gravedad de los síntomas. El diagnóstico también tiene en cuenta la fatiga, el dolor generalizado, el sueño no reparador y síntomas cognitivos. No importa que el paciente tenga otra enfermedad reumática. También se le puede diagnosticar fibromialgia.
El sistema de puntuación, recomendado por el Colegio Estadounidense de Reumatología, se usa a menudo en ensayos clínicos. Pero en la clínica la mayoría de los médicos confía en detectar puntos sensibles en lugares específicos y en excluir otras afecciones médicas, incluidas las afecciones reumáticas. A diferencia de, por ejemplo, la artritis reumatoide o el lupus, las pruebas no muestran evidencias claras de inflamación o autoinmunidad (cuando el sistema inmunológico del cuerpo se ataca a sí mismo) y las exploraciones son normales.
La falta de inflamación y de anormalidad estructural en los músculos o las articulaciones, además de dificultar el diagnóstico, es la principal razón por la cual no existen tratamientos ampliamente aceptados o efectivos.
En las enfermedades reumáticas, donde comprendemos los mecanismos que subyacen a la enfermedad, tenemos los tratamientos más efectivos. En la artritis reumatoide, por ejemplo, sabemos que gran parte de la inflamación es causada por una proteína de comunicación intercelular (citoquina) llamada factor de necrosis tumoral. Al bloquear la actividad de esta proteína, se “desactiva” la enfermedad en la mayoría de los pacientes.
Se han propuesto varios mecanismos posibles en la fibromialgia, incluido el metabolismo muscular anormal, niveles reducidos de hormonas esteroides como cortisol o pequeñas fibras nerviosas anormales. Pero estas anomalías no se encuentran en todos los pacientes con la enfermedad. Por eso no pueden tenerse en cuenta en una prueba de diagnóstico, ni pueden ayudar a desarrollar tratamientos.
Algunos expertos han sugerido que la fibromialgia puede estar relacionada con anomalías en el sistema nervioso autónomo, la parte del sistema nervioso que controla las funciones corporales, como la frecuencia cardíaca y la presión arterial. También puede estar relacionada con cómo el cerebro responde a las señales del dolor y reacciona ante factores estresantes externos, como las infecciones. Pero actualmente no hay pruebas fiables que respalden esta teoría.

En busca de pistas

Para intentar ampliar nuestro conocimiento de esta devastadora enfermedad, nuestro equipo de investigación de la Facultad de Medicina de Brighton y Sussex está investigando el papel del sistema nervioso autónomo y la inflamación en la fibromialgia y el síndrome de fatiga crónica.
Para nuestro estudio tenemos dos grupos de pacientes: uno con dolor como síntoma principal y el otro con fatiga como síntoma principal. También tenemos a un grupo de control -personas sin la enfermedad, pero con características similares- para hacer comparaciones significativas.
El estudio consta de dos partes. Primero, probamos el sistema nervioso autónomo de los pacientes usando una mesa basculante. Esto implica colocar a la persona hacia abajo para ver cómo se adapta su cuerpo a este cambio en la postura al alterar la frecuencia cardíaca y la presión arterial (que se controlan durante la prueba).
Prueba de mesa basculante
.Blamb/Shutterstock.com
Segundo, estimulamos el sistema inmunológico de los pacientes con una vacuna tifoidea (normalmente usada en viajeros) y realizamos escáneres cerebrales de resonancia magnética para buscar cambios en el flujo sanguíneo.
También medimos los niveles de los “mediadores inflamatorios” (los químicos que el cuerpo produce en respuesta a estímulos de este tipo), para ver si estos son más altos en los pacientes con fibromialgia.
Nuestro estudio debería, por primera vez, ayudarnos a abordar la cuestión de si realmente hay una respuesta anormal del cerebro a la inflamación o la infección en estos grupos de pacientes. Esto nos permitiría explorar la relación entre el funcionamiento anormal del sistema nervioso autónomo y la fibromialgia, y el síndrome de fatiga crónica.
La fibromialgia rara vez desaparece y las opciones de tratamiento son limitadas. Solo comprendiendo adecuadamente los procesos de la enfermedad, los médicos podrán hacer un diagnóstico claro y positivo, y lo más importante, ofrecer una terapia efectiva.

Sobre el autoconsumo fotovoltaico granadahoy.com

TRIBUNA


ERNESTO MACÍAS
Director General de Solarwatt España

Sobre el autoconsumo fotovoltaico ROSELL
Nadie duda de la enorme rentabilidad de las instalaciones fotovoltaicas. Las cifras de ahorro del autoconsumo con respecto al consumo eléctrico de la red son excelentes. Por ejemplo, una instalación de autoconsumo directo (sin batería) de coste inferior a 1Wp en una nave comercial o industrial permite a su propietario generar energía a un coste de 0,02 euros/kWh. Si tenemos en cuenta que el precio medio del pool es de 0,06 euros/kWh pero que, en la práctica, el consumidor de este tipo compra a una media de 0,08 eruos/kWh, estamos hablando de un coste del 25% del actual. A eso hay que añadir que por la electricidad que genera nuestro sistema de autoconsumo no pagamos ni término fijo ni IVA.
En el autoconsumo residencial, una instalación standard con batería en un chalet de tipo medio, proporciona un ahorro anual en factura que representa alrededor de un 8 ó 10% de la inversión inicial. Pocas inversiones son tan rentables. Además, esta rentabilidad no está sujeta a ningún impuesto, como lo están los dividendos de las acciones.
Donde los números van de mal en peor es en la espiral low cost (que implica una espiral low quality), que es un camino autodestructivo en el que el sector se está metiendo sin ninguna necesidad. Los módulos fotovoltaicos de calidad son necesariamente más caros que los que no la tienen. Se equivocan quienes piensan que el mercado de módulos es un mercado de commodities o de graneles. Los números acreditan lo contrario: una instalación de doble vidrio de alta calidad es más rentable que una equivalente en polímero (también de calidad) porque el sobreprecio de la primera es compensado con creces por la mayor duración del módulo de doble vidrio y la mayor producción sobre la del polímero. Quien está instalando módulos de granel, sin garantías, sin respaldo de marca, sin responsabilidad del fabricante, está engañando a su cliente.
¿Por qué un módulo de calidad es necesariamente más caro? Los materiales y procesos industriales que requiere la fabricación de un módulo fotovoltaico son muchos y complejos (células de silicio, marco de aluminio, vidrio, capa de EVA y así hasta llegar a diez). Si se buscan los precios más bajos en los diez elementos anteriores obtendremos un panel a muy buen precio, pero con muchas posibilidades de acabar dando problemas con el tiempo. Si, por el contrario, se busca la máxima calidad en todos ellos obtendremos un panel más caro, pero con una previsión de funcionamiento que se podrá garantizar porque durará muchos años rindiendo sin problemas. Así que, cuando esos módulos salen de la tienda parecen iguales, pero el tiempo acaba demostrando que no lo son. Lo mismo ocurre con todo producto industrial, desde los automóviles a las luces led.
Hay módulos que ofrecen una garantía de producción de 25 años ,pero ¡la garantía de producto es sólo de 12! Es una incomprensible paradoja que se garantice por 25 años el rendimiento de un dispositivo y que el dispositivo en sí, el que tiene que dar ese rendimiento, lo esté sólo por 12 años. Aun así, se están instalando esta clase de módulos sin que nadie, ni instaladores ni clientes, repare en estas contradicciones.
La tecnología de doble vidrio ampliamente adoptada por los fabricantes de calidad, es un ejemplo de cómo una elevada calidad en materiales y procesos permite a un fabricante dar una amplísima garantía, tanto de duración del módulo (30 años) como de potencia (30 años). Los módulos de doble vidrio no van a perder más de un 0,6% de su potencia tras 5.000 horas de funcionamiento. Si pierden en un año más del 0,35% de su potencia nominal, se activa la garantía y el módulo se sustituye gratuitamente por uno nuevo. Esto es posible gracias a una política corporativa que pone el acento en la calidad y en su expresión más relevante para el cliente: la garantía de funcionamiento.
Éste es un excelente momento para que el despegue del mercado de autoconsumo que se está produciendo en España, se haga sobre bases de calidad que satisfagan a los clientes y colmen sus expectativas. Si el mercado se desarrolla sobre productos low cost, si la cadena de suministro mira más sus márgenes que la satisfacción de sus clientes, correremos el enorme riesgo de decepcionar a una demanda que dejará de crecer. No hay ninguna necesidad de renunciar a la calidad, pues los números salen muy bien para todos cuando las instalaciones se proyectan con todos sus componentes de altos estándares de calidad.
Estamos seguros de que cualquier cliente -residencial, industrial o comercial, cuando decide instalar una solución fotovoltaica, espera de sus suministradores que le ofrezcan una propuesta de calidad que le asegure tranquilidad. Como en casi todas las compras, los ahorros de hoy son los gastos de mañana. Si educamos a la demanda en una política de oferta de precios sin suelo, nos estaremos equivocando gravemente.

jueves, 29 de agosto de 2019

Cómo hablar en público con naturalidad elhuffingtonpost

No es fácil, pero estos cinco consejos te ayudarán


Hablar en público no es fácil.
¿Sientes nervios cuando hablas en público y eso hace que suenes como Terminator? En este vídeo te doy 5 consejos para que descubras cómo hablar en público con naturalidad, y que así conectes con tu público, escuchen con intención y tú consigas lo que quieras.
Y al final te diré cómo descargar gratis el primer capítulo de mi nuevo libro “Hazte escuchar y triunfa con tus ideas”.
Sobre todo si lo has hecho poco, o nunca, y si no te han enseñado cómo hacerlo bien.
Para la mayoría de las personas, hablar en público significa convertirse en una bola de nervios que hace que suenen como robots recitando la lista de la compra, lo que hace que no suenen espontáneos. Y esta falta de espontaneidad produce rechazo, desconfianza, aburrimiento y hace que la gente no te escuche.
Y es que mostrarse natural frente a mucha gente o cuando hay mucho en juego es difícil si no sabes cómo hacerlo, porque estas situaciones son especialmente estresantes.

5 claves para hablar en público con naturalidad

Aquí te cuento 5 consejos que te ayudarán a hablar en público de manera natural para así conseguir conectar con las personas y que éstas hagan caso a lo que dices.

Consejo Nº1: Habla de lo que sabes

Cuando hablas de cosas que no conoces esto produce inseguridad porque sabes que la gente se puede dar cuenta.
Además, cuando te preparas para hablar de cosas sobre las que no sabes, tienes que memorizar la información y en el proceso de transmitir tus ideas tienes que buscarlas activamente en tu cabeza. Y si se te olvida algo, puede que no seas capaz de recuperar el hilo y te quedes completamente en blanco.
Hablar de cosas que conoces te facilitará presentar con fluidez y seguridad. Además, mientras más práctica tengas con algo, mayores vivencias tendrás y, por lo tanto, hablarás de dichas vivencias y esto conecta con las personas.

Consejo Nº2: Habla de cosas en las que crees

Puedes conocer muy bien algo, pero si no crees en ello, se notará. Te costará decirlo con convicción y la gente se dará cuenta, aunque no sea de manera consciente. Y eso genera duda, desconfianza.
En cambio, cuando hablas sobre algo en lo que crees firmemente, eso transmite entusiasmo y el entusiasmo se contagia y facilita el que los demás también se entusiasmen. Además, sale tu versión más genuina y auténtica, y eso es naturalidad a la hora de transmitir tus ideas.
Es por eso que es importante que presentes ideas que te entusiasmen. Y si la temática no te entusiasma del todo, intenta identificar qué cosas dentro de la temática son las que más te entusiasman e intenta poner el foco de tu mensaje en eso en concreto. Saldrá con mayor energía y naturalidad.

Consejo Nº3: Habla de cosas sobre las que ya hayas hablado muchas veces

Cuando dices algo por primera vez, aunque lo conozcas bien en términos teóricos, esa primera vez puede que te salga un poco entrecortado. Puede que te tropieces y uses muletillas como «eh», «hm», «pues» o pausas un poco raras.
Esto genera desconfianza y te dificulta transmitir tus ideas de manera entusiasta y natural, como en el punto anterior.
En cambio, cuando verbalizas las ideas con frecuencia o lo has hecho varias veces antes, eso consigue que tomen forma en tu cabeza y que estén hiladas y estructuradas de manera más efectiva. Cuando las vuelves a decir en una reunión o una presentación, notas que salen con mayor naturalidad porque estás acostumbrado a hablar de ello – lo conoces, crees en ello y lo has dicho varias veces.
Por lo tanto, acostúmbrate a hablar sobre cosas que ya conoces y, cuando vayas a hacer una presentación sobre alguna idea que no hayas planteado nunca de esa manera, asegúrate de ensayarla varias veces, es decir, verbalizarlas en voz alta, antes de presentarlas en directo.

Consejo Nº4: Cuenta historias personales

Cuando hablamos solamente de datos, de cifras y de información teórica, es difícil mostrarse natural. Porque piensa en la sensación de naturalidad como cuando te tomas una cerveza con un amigo; aquí hablas de cosas emocionales.
Las cifras, los datos y la teoría no son emocionales y, por tanto, cuesta decirlos con naturalidad. En cambio, cuando cuentas anécdotas o historias personales, esto sí te permite hablar con naturalidad porque es el típico discurso que tienes con tus amigos y personas conocidas.
Contar historias tiene más ventajas:
  1. Son fáciles de recordar. Como las has vivido en primera persona y las puedes visualizar, es muy fácil tirar de recuerdos y contarlas sin tropezarte demasiado en el camino.
  2. Nadie conoce tu historia mejor que tú. Esto puede reducir tus nervios porque te ayuda a eliminar la sensación de que los demás saben más que tú sobre tu tema. Cuando cuentas historias propias, tú eres la máxima autoridad en esa temática en concreto.

Consejo Nº5: Estructura para no perder el hilo

Te ayudará tener:
  1. Una introducción en la que digas de qué vas a hablar.
  2. Un cuerpo en el que cuentes precisamente eso.
  3. Un cierre en el que digas de qué has hablado, a modo de resumen, para que recuerden fácilmente.
Además, si complementas esta estructura con historias y utilizas la cronología, es decir, contando con el paso del tiempo, te resultará muy fácil recordar esa propia estructura.
Y si hablas de pocas cosas dentro de tu discurso será mucho más fácil memorizar aquellas cosas de las que tienes que hablar. Te ayudará también escribir unas notas con los puntos más importantes para recurrir a ellas si pierdes el hilo.

Soy asexual y así es mi vida amorosa elhuffingtonpost

Las personas asexuales experimentan atracción del mismo modo que un aficionado al arte contempla una escultura.


OATAWA VIA GETTY IMAGES Dating app
Las citas nunca han sido mi fuerte. No se me da bien maquillarme, no me gusta ir a restaurantes y rara vez tengo dinero para gastármelo en comida o bebida en alguno de ellos, por no hablar de cómo me obsesiono con la cantidad de formas en que puede torcerse una cita. Siempre me pongo en la peor situación, como por ejemplo el terrible momento en el que reaccionan al enterarse de que soy asexual.
Las personas asexuales o acesexuales como yo sienten entre poca y nula atracción sexual. Es posible que aun así quieran mantener relaciones o experimenten atracción estética y admiren a las personas del mismo modo que un aficionado al arte contempla una escultura. En mi caso, me gusta dar la mano, acurrucarme con otra persona, susurrarnos cosas al oído, hacer el típico paseo cursi por la playa, mirar adornos de Navidad..., pero no tengo ningún interés en la penetración ni en el sexo oral. No me interesa nada que tenga que ver con el sexo, en realidad.
Ni siquiera me gusta mucho besar: demasiados dientes y demasiada saliva para mi gusto. Me he sentido así desde que tengo memoria. Cuando me pusieron la vacuna del virus del papiloma humano en primaria, quise decirle al enfermero: “No la necesito”.
He salido con un puñado de hombres, pero ninguna relación ha llegado a buen puerto. Siempre he tenido miedo a que me faltara algo o he pensado desde el primer momento que la relación no iba a funcionar. Tal vez pasaba justo porque era lo que temía que pasara: mi asexualidad me jodía bien. 
Ni siquiera me gusta mucho besar: demasiados dientes y demasiada saliva para mi gusto.
***
Estoy en mi segundo año de carrera y estoy intentando descargarme alguna aplicación para ligar. No sé cuál, pero tampoco importa demasiado, porque nunca he encontrado una página para ligar hecha para mí. Existen páginas para asexuales, pero las opciones son muy limitadas por la poca gente que las usa.
Iba de problema en problema ignorando conscientemente señales de alerta.
El primer problema con las aplicaciones: ”¿Qué quieres que te mostremos?”. ¿Pongo hombres, mujeres o ambos? No está la opción de “Ninguna opción”. La cosa es que no solo te preguntan: ”¿Con quién quieres salir?”. En realidad la pregunta es: ”¿Quién te atrae sexualmente?”.
Desde el instituto he sentido atracción romántica hacia varias personas, incluido mi amigo M, que se solía a quedar en mi cuarto y dormía a mi lado. Hace unos años, sentí lo mismo por una chica de mi carrera y la evitaba a propósito porque sabía que lo nuestro no funcionaría.
***
He intentado imaginarme acostándome con gente con la que quiero salir y, como mucho, me imagino a otras dos personas en situación.
En mi tercer año de carrera, estoy interesada en un tío que se llama Z. Es gracioso, mono y agradable, pero no siento ningún deseo sexual hacia él. Es un sentimiento que está más bien en el pecho y que se expresa mejor con mi sonrisa y con cómo se ralentiza el tiempo cuando estoy a su lado. Se lo cuento a mi amiga J, que sabe que soy asexual, y me pregunta: ”¿Te acostarías con él?”.
Le respondo: “No lo sé, quizás”, y deseo que ese quizás sea cierto, pero solo de imaginármelo me entran escalofríos. He intentado imaginarme acostándome con gente con la que quiero salir y, como mucho, me imagino a otras dos personas en situación. No me incomoda imaginármelo, pero tampoco me excita. Simplemente pienso: “Ah, están haciéndolo. Bien por ellos, supongo”.
Más adelante, sigo siendo asexual y sigo sin saber muy bien cómo funciona el mundo de las citas entre acesexuales. He salido unas cuantas veces con otro tío, L. Es gracioso, tiene unos ojos juguetones y una sonrisa perpetua, pero un día empieza a mandarme mensajes sexuales. Nada de fotos, nada explícito, solo algo como ”¿Qué llevas puesto?”.
Respondo con memes e intenta sexualizarlos. No le pido que pare, pero sigo cambiando de tema. Al final, no le respondo y dejamos de quedar con frecuencia.
Todas las citas como acesexual empiezan con una mentira por omisión que acaba llevándonos a una verdad incómoda.
Sé que podría haberle dicho: “Soy acesexual, mejor no hablemos de esto, ¿vale?”, pero también sé que en realidad no podía decirlo. Al segundo de mandar el mensaje habría acabado con toda posibilidad de tener una cita con él (o de que fuéramos a ninguna parte).
Pero, una vez más, no decirle nada provocó el mismo resultado.
A veces pienso que estoy usando mi asexualidad como excusa para explicar por qué no consigo salir con nadie y por qué no consigo que ninguna relación funcione. Tener citas como acesexual es complicado. Todas las citas empiezan con una mentira por omisión que acaba llevándonos a una verdad incómoda. Hay que saber cuándo y cómo desvelarlo. Tienes que dejar claros tus límites con una persona antes incluso de conocerla y tienes que desear que no te esté mintiendo cuando te dice que no pasa nada y desear que tú misma no te estés engañando sobre tu comodidad en el caso de que decidas experimentar.
Hay relaciones que se rompen por detalles más pequeños, como por ejemplo si la otra persona es más de gatos o de perros (la respuesta correcta es ser más de perros). Y pedirle a alguien que renuncie a algo tan importante parece cruel. Como si estuviera haciéndoles algo malo.
***
Acabo de tener una cita con un chico. Le doy un beso, no porque me apetezca, sino porque las películas me han enseñado que eso es lo que toca hacer.
Estoy en el instituto y acabo de tener una cita con un chico. Me está dejando en casa de mis padres. Justo antes de salir, le doy un beso, no porque me apetezca, sino porque las películas me han enseñado que eso es lo que toca hacer.
Es un beso horrible. Él no es malo besando (o eso pienso), pero es la confirmación de que detesto besar y que no quiero ir más allá. Estoy entre aturdida y ansiosa por terminar el beso.
Al día siguiente, me dice que me quiere y yo le digo gracias. Le explico que me gusta y que quiero que sigamos siendo amigos.
Incluso ahora, me doy cuenta de que no solo quiero que seamos amigos. Quería que el beso acabara, pero también quería seguir saliendo con él. No sé cómo explicarlo, porque en mi mente, las personas se besan en las citas, y si esto es así, ¿cómo voy a tener citas yo?
***
Nunca he salido con otra persona asexual. No es que me oponga, solo que no somos muchos y aún tenemos que desarrollar un código universal de parpadeos frenéticos para localizarnos. Evidentemente, solo porque una persona sea asexual, no significa que vayamos a congeniar. ¿Y si le gustan más los gatos que los perros? ¿Y si ha votado a Trump?
Acabo de sacarme un posgrado y no estoy más cerca de desentrañar el mundo de las citas. Pero, claro, ¿acaso hay alguien que lo haya logrado? Como persona asexual, puede que tenga más incógnitas que despejar, pero las incógnitas forman parte de las relaciones. Y si algo sé después de tantas relaciones fallidas es que las relaciones solo pueden funcionar si afrontas esa incógnita desde el primer momento.
No me puede dar miedo hacer preguntas.
Estoy preparando un nuevo perfil de citas. Aún no sé qué querré que me muestre la aplicación, pero sé que mi en perfil aparecerá que lo que me gusta (los libros, los burritos y los videojuegos), lo que detesto (la cebolla, el tabaco y la música country) y lo que soy: escritora. Y que prefiero los perros. Y que soy asexual.

¿Es normal hablar solos? elhuffingtonpost

Muchas veces se asocia a problemas mentales, pero estos no suelen ser el motivo por el que una persona habla sola.


CSA-PRINTSTOCK VIA GETTY IMAGES Hablar solo
Como adulto, es probable que en algún momento de tu vida hayas hablado contigo mismo en voz alta o en tu mente. Algunas personas lo hacen por costumbre y les resulta útil. Pero seguramente te preguntas si es algo normal, bueno o incluso malo.

¿Es un síntoma de una enfermedad mental hablar contigo mismo?

“Es completamente normal y, por tanto, muy común, hablar solos”, asegura la doctora en psicoterapia Laura F. Dabney. No es una costumbre que haya que superar ni un síntoma de problemas mentales. Es más común de lo que parece.
“Lo cierto es que todos hablamos con nosotros mismos”, sostiene Vironika Tugaleva, autora de The Art of Talking to Yourself. Quizás sea raro que lo hagas en voz alta en un lugar público, pero todos tenermos conversaciones a distinto nivel en nuestra mente para dar sentido a los sucesos del día a día. 
Piensa en escenarios rutinarios en los que hables contigo mismo, como cuando sales de casa y te dices antes de cerrar la puerta: llaves, abrigo, bolso, comida, como si fuera un listado que tienes que ir tachando, compara Dabney. O cuando estás volviendo a casa y le das vueltas a una conversación tensa que has mantenido con tu jefe.
“No solo es normal, es fundamental, y tener en cuenta la calidad de este diálogo interno es un modo de acercarte a la felicidad y a sentirte realizado”, indica Tugaleva.

Hablar contigo mismo tiene sus beneficios

Tener el hábito de hablar solos es sano y útil, afirma Sheri McGregor, asesora personal y autora de Done With The Crying.
McGregor trabaja con padres que intentan tratar el aislamiento de sus hijos y sostiene que hablar solos de forma positiva es útil para cualquier persona que esté pasando por una mala época.
“Les digo a mis clientes y lectores que hablar solos de forma cariñosa es un modo de mimarse a sí mismos”, expone. Es una forma de calmarte y centrarte en lo positivo y no en lo que te estresa y te preocupa.
Es en los momentos duros cuando la gente más suele hablar sola. Por ejemplo, cuando tratas de superar una situación sentimental complicada o intentas gestionar emociones fuertes, señala Itamar Shatz, doctorando en Lingüística en la Universidad de Cambridge del Reino Unido.

Habla contigo mismo sobre los problemas del día a día

Hablar solos es un modo de recordarnos tareas pendientes o de afrontar problemas menores, comenta McGregor.
La próxima vez que estés nervioso antes de hablar en público, habla contigo mismo para olvidarte de tus miedos y propón soluciones o recuérdate lo preparado que estás. Eso sí, no hables solo si vas a sabotearte o a ahondar en tus preocupaciones.
Conviértelo en una práctica productiva utilizando métodos de autodistanciamiento como referirte a ti mismo en segunda o tercera persona, sugiere Shatz, que ha investigado esta área de estudio.
“Por ejemplo, si tienes ansiedad antes de hablar en público, en vez de preguntarte: ‘¿Por qué estoy tan nervioso?‘, pregúntate: ‘¿Por qué estás tan nervioso?’ o ’¿Por qué está Jane tan nerviosa?”, propone.
“Los estudios demuestran que hablarte así te permite ver la situación desde una perspectiva más neutral, lo cual mejora tu capacidad de gestionar tus emociones y tomar decisiones racionales”, explica.

Es bueno que lo conviertas en un hábito

De hecho, hablar solos es una forma de mindfulness, una práctica cada vez más popular.
“El mindfulness es lo principal porque te hace ser consciente no solo de tus pensamientos, sino también de las palabras que te dices”, afirma McGregor.
En los momentos más duros, la mente puede llevarte a lugares muy oscuros y por eso el hábito de hablarse de forma positiva o de meditar es un esfuerzo, pero merece la pena fomentar esta práctica.
“Como hablar solos no tiene ninguna consecuencia negativa, sería buena idea convertirlo en un hábito”, sostiene Dabney. Esta psicoterapeuta recomienda escoger un momento o un lugar cada día para hablar solos de forma que te acostumbres a hacerlo siempre en ese momento o lugar. Prueba a hablar contigo después de un episodio estresante y observa qué te ayuda y qué no para ayudarte a sentirte mejor. 
“Toma nota mentalmente de su eficacia o escribe un diario durante una semana para acordarte de lo que te ha resultado más útil”, aconseja.

¿Es peligroso en algún momento?

Hablar solos se asocia a menudo a problemas mentales, pero estos no suelen ser el motivo por el que una persona habla sola. No obstante, hay ciertas situaciones en las que hablar solos sí puede ser un indicio de un problema psicológico.
Cuando una persona habla sola y además se autolesiona, es señal de que tiene un problema emocional, advierte Dabney. Asimismo, si una persona habla sola y no para de decir frases repetitivas, mantras o números y no puede parar, tal vez se deba a un problema emocional. En cualquiera de estos casos, lo mejor es hablarlo con un profesional para recibir el mejor asesoramiento posible.

Convertir el CO2 en alcohol, ¿una posible solución contra el calentamiento global? granadahoy.com

Un equipo de investigadores austríacos ha logrado transformar el dióxido de carbono en metanol y etanol con un proceso más eficiente que el existente hasta ahora.

Emisiones de una fábrica.
Un equipo de investigadores austríacos ha desarrollado un nuevo método para convertir dióxido de carbono (CO2), uno de los principales responsables del calentamiento del planeta, en metanol y etanol, dos alcoholes empleados para elaborar una gran cantidad de productos químicos.
"Es una estrategia sostenible para resolver la creciente crisis energética, que al mismo tiempo tiene el potencial de mitigar la contaminación ambiental", explican los científicos del Instituto de Química Orgánica de la Universidad de Linz (Austria) en el estudio publicado en la revista Nature Communications.
Producir alcohol a partir de CO2 ya era posible anteriormente, a través de la oxidación de agua en oxígeno, pero el proceso era poco eficiente, principalmente en soluciones acuosas, por la baja reactividad del CO2 en el agua.
Para aumentar la eficacia del proceso, el equipo austríaco ha sintetizado una molécula, con iones de cobalto en su interior, que actúa como catalizador durante la reacción química.
En una solución acuosa, varias de estas moléculas se aplican sobre un electrodo con papel de carbón, lo que provoca que el cobalto de su interior se reduzca y el CO2 se una al metal, formando los compuestos de etanol y metanol.
Una vez se obtienen los alcoholes, el cobalto se oxida y vuelve a estar disponible para emplearse en nuevas reacciones.
El estudio advierte de que, para obtener una mayor cantidad de etanol, el proceso electroquímico debe llevarse a cabo en una disolución moderadamente ácida (pH = 6.0).
Ahora los investigadores austríacos quieren comprobar el rendimiento de este método a gran escala, para lo que efectuarán pruebas en una planta piloto, junto a varios socios alemanes con los que ya colaboraron durante el desarrollo del proyecto.