domingo, 26 de abril de 2020

3 cosas que no sabías que provocan fiebre elhuffingtonpost

SPOILER: no tiene por qué ser coronavirus.

Por 
Nicole Pajer

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¿Te notas la piel caliente? Pese a que en circunstancias normales no sería motivo de preocupación, desde el comienzo de la pandemia de coronavirus este síntoma nos pone en máxima alerta, a veces de forma excesiva. Por eso conviene saber que una fiebre tiene muchas posibles explicaciones que van más allá del COVID-19. A veces, ni siquiera implica que tengas una enfermedad.

La temperatura normal del cuerpo suele ser de 37 grados centígrados, pero varía ligeramente de una persona a otra e incluso fluctúa a lo largo del día.

“Puede ser más baja por la mañana y más alta por la tarde y la noche”, señala el médico Michael Hall. Sin embargo, si tu temperatura sube de 38 grados y dura más de unas horas, se considera fiebre, algo que puede deberse a muchas causas.

“La mayoría de mis pacientes comprenden que la fiebre es un síntoma habitual de los catarros y la gripe”, comenta Christopher Dietz, director médico de MedExpress Urgent Care. “Sin embargo, lo que la gente no sabe es que la fiebre no siempre significa que estés enfermo”.
Estas son otras posibles causas que deberías conocer:

Infecciones

Si no conoces el motivo que se esconde tras tu fiebre, empieza por este: las infecciones a menudo provocan fiebre.

“Cuando el sistema inmunitario detecta una amenaza, como una bacteria o un virus, el organismo libera unas sustancias llamadas pirógenos en el torrente sanguíneo para que lleguen al hipotálamo, que se encarga de regular la temperatura corporal”, explica Diana Gall, médica de Doctor4U. “Cuando el hipotálamo detecta pirógenos, aumenta la temperatura corporal y provoca fiebre para intentar matar a las bacterias y los virus”.

La fiebre es una de las formas por las que el organismo combate la infección, “pero una temperatura demasiado alta también es peligrosa”, advierte.

“Si la fiebre persiste y no baja con los remedios disponibles en casa, deberías ir al médico, sobre todo si además de fiebre tienes dolor de cabeza, dificultad para respirar, sangre en la orina o en las heces, enrojecimiento de la piel, sarpullidos, vómitos, etcétera. La infección puede ser grave y la temperatura corporal quizás no baje sin tratamiento médico”, explica.

Hacer demasiado ejercicio

Entre el final del frío del invierno y “el calor interno que se genera al hacer ejercicio, el cuerpo puede aumentar su temperatura”, explica Phil Mitchell, director médico nacional de DispatchHealth.

Por lo general, el organismo sabe bajar la temperatura del cuerpo a través del sudor y la dilatación de los vasos sanguíneos, pero si estos sistemas básicos se sobrecargan, la temperatura de tu cuerpo aumentará.

No suele pasar solo por hacer ejercicio, sino que tiene que darse en un ambiente cálido, indica Mitchell. En esos casos, hay que irse a un lugar más fresco e incluso utilizar otros métodos externos para bajar la temperatura.

Te puede dar un golpe de calor si no lo tratas de inmediato. “Necesitas asistencia médica si sientes confusión, si pierdes la conciencia o si te sube mucho la temperatura”, expone Steven Reisman, cardiólogo y director del New York Cardiac Diagnostic Center.

Vacunas

Las vacunas para prevenir infecciones víricas o bacterianas preparan al organismo para entrar en contacto con esa infección más adelante, explica Erik A. Larsen, director adjunto de urgencias del White Plains Hospital.

“Cuando te ponen la vacuna, estimulas la respuesta del sistema inmunitario y tu organismo dice: ‘¿Esto qué es?’ y genera la fiebre”, ilustra.

Larsen aclara que al vacunarte no te están inyectando una infección activa, solo estás preparando a tu organismo por si se encuentra algún día con ella.
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Abstinencia del alcohol

“Puedes sufrir fiebre leve durante los primeros días de abstinencia del alcohol, ya que el sistema nervioso central, que estaba mermado por el alcohol, se tiene que reajustar”, comenta Holly Phillips, experta médica de RxSaver.

La abstinencia del alcohol también provoca temblores, lo que puede afectar a tu temperatura corporal, señala Larsen.

“El organismo reacciona a la ausencia de alcohol y provoca contracciones musculares. Eso hace que el cuerpo entero tiemble y aumente su temperatura”, expone.

Enfermedades inflamatorias

Ciertas enfermedades inflamatorias, como la artritis reumatoide y el lupus, provocan fiebre, indica Lisa Alex, médica de Medical Offices of Manhattan. También sucede porque el organismo produce pirógenos. Si tienes una enfermedad inflamatoria y sufres un brote de cualquier tipo, es posible que tengas fiebre.

Determinados medicamentos

“Muchos medicamentos, como los antibióticos y antipalúdicos, pueden provocar fiebre. Los anticonvulsivos y ciertos medicamentos herbales también pueden surtir ese efecto”, enumera la médica Soma Mandal.

Conviene que vigiles la reacción de tu cuerpo cuando tomes un nuevo medicamento.

“Presta atención si la fiebre aparece una semana después de empezar a tomar el medicamento y desaparece cuando dejas de tomarlo”, recomienda J. David Gatz, director adjunto del departamento de urgencias de la Universidad de Maryland.

Coágulos de sangre

Los coágulos de sangre son una fuente de fiebre de la que no se habla mucho, sostiene Nate Favini, director médico de medicina preventiva de Forward.

“Si además de fiebre sientes dolores, inflamación y enrojecimiento en las piernas o falta de aliento, puede ser una señal de que tienes un coágulo”, señala.

Endometriosis

“Aunque no es frecuente, algunas de mis pacientes tienen fiebre todos los meses al inicio de su menstruación, probablemente debido a la inflamación pélvica que provoca la endometriosis cuando el sangrado crónico se vierte hacia el estómago”, indica Kenneth Ward, director de Predictive Laboratories y asesor científico del Predictive Technology Group.

Si tienes este problema, Ward sugiere que vayas al médico, ya que también puedes sufrir calambres debilitantes durante la menstruación y dolor al practicar sexo, al orinar o durante las evacuaciones intestinales.

Una operación reciente

Si hace poco te has sometido a una operación, sobre todo en el pecho o en el abdomen, es posible que te suba la temperatura a lo largo de los días siguientes, algo llamado fiebre postoperatoria.

“El organismo produce proteínas inflamatorias como reacción al trauma de la cirugía. Eso provoca fiebre durante los primeros días después de la operación”, dice Laurence Gerlis, médica y directora general y de SameDayDoctor.

Los estudios demuestran que se trata de un efecto secundario común de las operaciones, ya que un 90% de los pacientes lo sufren. En la mayoría de los casos, se soluciona por sí solo.

La fiebre también puede ser un efecto secundario de la anestesia, aunque no es tan frecuente, puntualiza la cirujana ortopédica Erin Nance. A esa fiebre se la denomina hipertermia maligna.

Cuando sucede esto, se debe a la sustancia anestésica común que se realiza durante la cirugía. Puede provocar fiebre alta, rigidez muscular y ritmo cardíaco elevado. Si no se trata a tiempo con hielo y dantroleno, puede resultar letal .

“Si en tu historial familiar consta algún caso de hipertermia maligna, es fundamental que se lo digas a los anestesistas antes de la operación”, subraya.

Infecciones de transmisión sexual

La dermatóloga Rina Allawh, del Montgomery Dermatology LLC, explica que ciertas infecciones de transmisión sexual pueden provocar un aumento de la temperatura corporal.

“Al principio, la sífilis se presenta con un chancro duro (una especie de úlcera) que, si no se trata correctamente, puede provocar fiebre, dolor articular, fatiga e inflamación de los ganglios linfáticos”, enumera.

La gonorrea, si no se trata, puede acompañarse de fiebre alta y un sarpullido, afirma Allawh. Para prevenir síntomas que pueden provocar la muerte, es esencial reconocer la enfermedad lo antes posible para iniciar el tratamiento. Por otra parte, “practicar sexo seguro y hacerse pruebas de infecciones de transmisión sexual” es igual de importante.

Viajar a otro país

Vale, en pleno confinamiento probablemente ya hayas descartado este motivo, pero cuando se levanten las restricciones y se restablezca el tráfico aéreo, quizás te interese recordarlo. Según la zona a la que viajes, puedes sufrir un aumento de la temperatura corporal debido a bacterias y protozoos tropicales que no suelen darse en países desarrollados, explica Amna Husain, pediatra y fundadora de Pure Direct Pediatric in New Jersey.

“Por este motivo, recomiendo a los viajeros que hablen antes con su médico y sigan las recomendaciones de las autoridades sanitarias en lo referente al consumo de agua y comida”, aconseja.
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Trastornos o cambios hormonales

“El hipertiroidismo por sí solo no provoca fiebre, pero sí se puede dar un trastorno asociado por una gran segregación de hormonas tiroideas llamado crisis tiroidea, cuyos síntomas son fiebre, taquicardias, cambios de tensión y temblores”, expone Husain.

La experta señala que las crisis tiroideas pueden producirse a causa de un factor estresante externo, como un trauma, un ataque cardíaco, un parto o una infección con un problema de hipertiroidismo sin controlar.

“En casos muy poco frecuentes, puede ser a causa del propio tratamiento para el hipertiroidismo con terapia de yodo radiactivo por la enfermedad de Graves”, explica.

Los cambios hormonales que se producen durante la menopausia también pueden aumentar la temperatura del cuerpo en episodios de sofocos.

Cáncer

Antes de que te asustes, no pienses que por tener fiebre ya tienes cáncer ni que es uno de sus síntomas más característicos. Simplemente, ten en cuenta que es uno de sus muchos posibles síntomas.

“Hay varios tipos de cáncer asociados con fiebre, que son más conocidos como leucemias o linfomas, aunque otros tipos de cáncer también pueden provocar fiebre”, comenta el oncólogo Timothy S. Pardee, jefe de medicina de Rafael Pharmaceuticals.

Pardee explica que esto sucede porque en algunos casos, las células cancerígenas provocan una respuesta inflamatoria que, a su vez, hace que el cuerpo reaccione provocando fiebre. Algunos tipos de cáncer, como la leucemia, pueden reducir la capacidad del cuerpo de combatir infecciones, prolongando así las enfermedades y las fiebres.

“Otros síntomas a los que hay que prestar atención son una pérdida de peso involuntaria y un sudor copioso por la noche (hasta el punto de tener la camiseta empapada al despertar). Estos síntomas son un motivo justificado para ir al médico y hacerte pruebas”, añade.

Cuándo debería preocuparte la fiebre

“Tener fiebre no tiene por qué ser motivo de alarma a no ser que se den unas determinadas circunstancias”, señala David Cutler, médico de familia del Providence Saint John’s Health Center de California.

Además, “si sufres una infección, gripe o neumonía, con los medicamentos adecuados puedes mitigar síntomas como fiebre, dolor de cabeza, otros dolores y deshidratación por sudar demasiado”.

Sin embargo, si la fiebre es producto de un problema hormonal (como por la menopausia) o por el exceso de ejercicio, los medicamentos antipiréticos no servirán de nada. En esos casos, es mejor ponerte frente a un ventilador para reducir tu temperatura corporal.

Amesh A. Adalja, de la Universidad Johns Hopkins, aclara: “Deberías preocuparte si la fiebre supera los 38,3 grados y no remite o si viene junto con otros síntomas, como deshidratación, fatiga extrema, falta de aliento o un sarpullido grave”.

Caso aparte son las personas inmunodeficientes, cuyo límite antes de ir al médico debería ser mucho más bajo, y lo mismo en el caso de las embarazadas, las personas con cardiopatías o problemas respiratorios y los más jóvenes, advierte.

Pese a todo esto, si te preocupa la fiebre, siempre puedes llamar al médico. Al fin y al cabo, están ahí para velar por tu salud.

Crueldad y bruticie granadahoy.com

TRIBUNA


ALFONSO LAZO
Historiador

Crueldad y bruticie
Sostienen los estudiosos del fascismo histórico cómo la crueldad de la Gran Guerra (1914-1918) fue una de las causas que explican la expansión y el éxito de los movimientos fascistas en la Europa de los años 20 y 30 del pasado siglo. La gran matanza, la jerarquía implacable y la brutalidad de la vida en las trincheras terminaron por contagiar a buena parte de la sociedad civil: la libertad pasó a ser un bien secundario, la emotividad se impuso sobre el uso de la razón y el grito de las masas en la calle clamando venganza por una derrota o alzando el brazo para saludar las victorias del Duce, el Führer o el Conducator sustituyeron a la democracia. El brutalismo con que a veces se emplean los mecanismos de la lucha contra el coronavirus pueden tener efectos similares.
El Gobierno progresista Iglesias-Sánchez y sus servidores mediáticos nos habían convencido de que en todos los países se estaban tomando idénticas medidas carcelarias que las tomadas en España. "Somos el país del mundo con más restricciones impuestas a la población" ha dicho el ministro de Sanidad lleno de entusiasmo, pues nada aprecia tanto la progresía gobernante como el prohibir. Pero no es cierto que en todas partes sea igual: en Corea no han existido ni cierres de empresa ni confinamiento; en Japón no se aplican medidas punitivas; "Portugal no se para", dijo el primer ministro luso; en Suecia ni se ha cerrado ni se ha prohibido nada; la República Checa es hoy un paraíso de libertad; en Alemania sólo se aconseja no salir e incluso en Francia, tan parecida en sus decisiones a España, se permite al ciudadano una hora de paseo al día. El confinamiento total y absoluto, a costa de la ruina económica, únicamente se ha dado en España y China. Ninguna de nuestras libertades, amparadas por la Constitución -creíamos-, existe ya.
No soy un iluso. Estoy convencido de la necesidad de medidas duras, mas no puedo fiarme de un Gobierno que entiende la política como mentira institucionalizada y ha sustituido la compasión por una solidaridad que a nada compromete, y el amor a las personas concretas por el amor a la humanidad abstracta. Los médicos que se agotan en hospitales atestados están llenos de compasión; poner velitas en el suelo o aplaudir desde los balcones son solidarios gestos vacíos. Terrible la fría aniquilación de los autónomos asumida sin mover un dedo por la sociedad.
A principios de febrero de este año escribí en los periódicos del Grupo Joly un artículo titulado Totalitarismo a la vista; no iba de pandemias ni de bichos infecciosos, era un modesto grito de alerta para recordar que la democracia puede convertirse en democracia totalitaria si la mayoría priva de derechos a la minoría y a una parte de la sociedad. Se aprecian indicios inquietantes. Ya el 29 de marzo encontrábamos en la prensa escrita titulares como estos: "La Policía Nacional avisa que no habrá impunidad para los que difundan bulos. Las noticias falsas serán castigadas". ¿Castigar la Policía? ¿Así, sin juicio ni tribunales? ¿Es la mentira un delito recogido por el Código Penal? Qué lejana nos parecía aquella propaganda del franquismo sobre la completa libertad de expresión en España salvo para la mentira y la calumnia; ni que decir tiene que el calificativo de "mentira" o "calumnia" dependía de la censura. La misma censura (Tezanos propone y la Guardia Civil rastrea medios y redes para "minimizar", curioso eufemismo, las críticas al Gobierno) que a no tardar mucho va a perseguir supuestos "bulos", "calumnias" y "delitos de odio". Así empieza siempre. Hace poco (12-IV-2020) en este mismo diario el filósofo Antonio Escohotado se refería a la coyuntura, lo parafraseo un poco: "Si la censura cae sobre los medios, internet y las llamadas redes sociales serán nuestra única esperanza fundada de reforma y libertad". Situación grave.
No en todas partes, en efecto, se combate igual contra la pandemia. Hay pueblos donde sus gobiernos siguen confiando en la responsabilidad del ciudadano; y hay otros donde tal confianza no existe y los ciudadanos son tratados como niños en un correccional. Los primeros tendrán, cuando todo termine, libertad y democracia. De los segundos es imposible prever nada cara al próximo futuro. Sólo sabemos que las libertades son difíciles de recuperar al completo una vez que se han perdido. Una pérdida de libertad que, al menos en España, no vendrá de un supuesto e inexistente fascismo sino de la mediocre coyunda Iglesias-Sánchez.

sábado, 25 de abril de 2020

Cómo convertir mascarillas para adultos en mascarillas para niños elhuffingtonpost

Es mucho más fácil de lo que parece.

Por 
Margarita Lázaro


El domingo 26 de abril se abren las puertas de las casas de toda España para que los niños puedan salir durante una hora al día para aliviar el confinamiento por el coronavirus. Las mascarillas no son obligatorias en estas salidas, ya que los pequeños no deberían interactuar con otros y en todo momento deben mantener la distancia de seguridad de dos metros con la gente que se crucen.

Sin embargo, habrá padres que quieran extremar las medidas de protección y que no encuentren solución al ir a la farmacia. Las mascarillas infantiles, que sí existen, suelen facilitarse en hospitales y centros de salud para niño con enfermedades inmunológicas u oncológicas.

La solución a este problema está en adaptar las mascarillas de adultos para que puedan usarlas los niños. El vídeo viral del principio muestra los pasos que se deben seguir para cambiar una mascarilla de tamaño y pueda usarla un niño sin que se le mueva ni haya zonas al descubierto.

  1. Lo primero y más importante es lavarse bien las manos cuando vayamos a hacer la maniobra. Si no estuviesen bien limpias, corremos el riesgo de contaminar la mascarilla que luego se pondrá el niño.
  2. Lo siguiente es coger la mascarilla por un extremo, doblar dos veces hacia dentro y hacer un nudo.
  3. La operación debe repetirse en el otro extremo. Ya estaría lista para que pueda llevarla un menor.

Cinco errores que cometes al preparar huevos rellenos elhuffingtonpost

Que si te pasas con la cocción, que si no llegas, que si te resulta imposible pelar el huevo en condiciones... Todo esto tiene solución.

Por 
Erica Sweeney

Los huevos se han convertido en uno de los productos más demandados durante la pandemia por su gran versatilidad en la cocina: fritos, revueltos, escalfados, cocidos, en tortilla, rellenos...

El proceso de elaboración de los huevos rellenos es relativamente sencillo: hacer huevos duros, dividirlos en dos mitades, mezclar la yema con los ingredientes que quieras y rellenar. Sin embargo, son muchos los errores que puedes cometer en una receta que consta de tantos pasos: que si te pasas con la cocción, que si no llegas, que si te resulta imposible pelar el huevo en condiciones, que si el relleno queda demasiado seco o todo lo contrario...

“A mucha gente se le complica la receta porque hay que conseguir unos huevos duros perfectos y un relleno con la consistencia correcta”, explica Claudia Sidoti, cocinera principal de HelloFresh. “Aunque no hacen falta muchos ingredientes, todo depende de las proporciones”, indica.

“A veces la gente se esfuerza mucho y el resultado no siempre es bueno”, reconoce Tomas Bohm, chef y propietario de The Pantry, cuando en realidad el proceso “debería ser simple”, sostiene.

La edición estadounidense del HuffPost se ha puesto en contacto con chefs profesionales para conocer, y solventar, los cinco errores más frecuentes al preparar huevos rellenos.

1. Los huevos te han quedado demasiado hechos

Pasarse con la cocción es el mayor error, afirma Bohm. Esto ocurre cuando “la yema está tan hecha que le ha salido una capa grisácea o verdosa en el exterior”, describe.
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Entonces, ¿cuál es la mejor forma de cocer un huevo? Frank Proto, director de operaciones culinarias del Instituto de Educación Culinaria de Nueva York, tiene su propio método.
Proto mete los huevos en una olla, los cubre con agua, los lleva a ebullición, los deja uno o dos minutos y luego apaga el fuego y deja que se sigan haciendo en el agua caliente entre 10 y 12 minutos. Luego deja correr agua fría sobre los huevos hasta que se enfrían.

“Por lo general, así me salen muy bien”, asegura.

Bohm los hace de forma distinta. Pone el agua a hervir, echa sal y mete los huevos en el agua cuando ya está en ebullición. Al sacarlos, los mete en agua con hielo antes de pelarlos.

“Así, la yema está hecha, pero sigue un poco cremosa”, señala.

2. Los huevos duros están mal pelados

Si alguna vez te ha parecido imposible pelar bien un huevo duro porque arrancabas trozos de clara con la cáscara, no estás solo. Incluso a los chefs profesionales les pasa.

“Es mi pesadilla”, asegura Proto. “Hace tres años, me comprometí a llevar huevos rellenos a una reunión, y aunque llevo 24 años siendo chef profesional, utilicé cuatro o cinco docenas y no había manera de que se pelaran bien”.

Los huevos frescos suelen ser más difíciles de pelar, señala Sidoti. “Intenta planificarlo y compra los huevos con unos días o una semana de antelación”.

Si no, Proto tiene un consejo muy sencillo para pelar huevos duros.

“Yo los pelo bajo el agua, porque una vez que el agua penetra bajo la membrana, la cáscara sale con facilidad y el huevo queda con buen aspecto. Esto me funciona unas ocho veces de cada diez”, expone.

No te olvides de pelarlos antes de refrigerarlos o será mucho más difícil después.

Que no te dé vergüenza servir huevos rellenos que no han salido perfectos, porque es algo que pasa. Si te importa mucho la presentación, utiliza los huevos que se han pelado mal para otras recetas, como una ensalada de patata y huevo.

3. No se quedan rectos cuando los sirves

La forma que elijas de partir el huevo depende de tus preferencias, pero si quieres que se queden derechos, hay varios trucos.

Sidoti y Proto prefieren cortar el huevo a lo largo para que queden dos mitades similares.

“Normalmente les hago un pequeño pie en esas mitades”, recomienda Proto. “Corta una base plana en cada mitad para que se queden rectos. La mayoría de la gente no lo hace, pero funciona”.

Bohm también parte los huevos a lo largo y corta una base plana en los huevos rellenos que sirve en su restaurante para que no vuelquen.

“Una mitad tiene el hueco más profundo que la otra porque la yema nunca está en el centro exacto, pero no importa porque es fácil ver cuándo quedan bien rellenos y proporcionados”, tranquiliza.

4. El relleno está soso y grumoso

Dejar la yema sosa es otro error común.

“Las yemas y las claras son bastante sosas, así que hay que sazonar bien la mezcla”, aconseja Proto.

Tampoco te compliques la vida. Mahonesa, mostaza, sal, pimienta negra y quizás un poco de zumo de limón es todo lo que necesitas, sostiene Sidoti.

“Los huevos rellenos son un entrante clásico, pero también una oportunidad para probar otros sabores interesantes”, indica. “Prueba a sazonarlos con otros ingredientes, como ralladura de trufa, cebolleta u otras hierbas, picante, sriracha, cebolla crujiente, beicon o incluso caviar”, enumera.

Solo asegúrate de que el relleno está suave. Bohm recomienda mezclar todo en un procesador de alimentos o con una batidora. Añadir parte de la clara cocida ayudará a que la mezcla salga suave.

BHOFACK2 VIA GETTY IMAGES

5. Te quedan secos

Para que los huevos rellenos estén frescos y sabrosos, no los montes hasta el momento de servirlos.

Guarda el relleno en una bolsa sellada y las claras en una bandeja en el frigorífico hasta que sea el momento de rellenarlas.

Corta la esquina de la bolsa sellada y rellena las claras como si fuera una manga pastelera. Si no tenías bolsas sellables y has guardado la mezcla en otro recipiente, utiliza una cuchara.

“Yo esperaría hasta el último momento para rellenar las claras”, sugiere Bohm. Cuanto más tiempo pasen los huevos rellenos servidos, más probable es que pierdan sabor y se sequen. “Casi siempre les sale esa especie de corteza en la parte superior y odio cuando me pasa. Por eso intento rellenar las claras en el último momento antes de servir los huevos”, confirma Proto.

Ejercicios para calmar el dolor que produce la escoliosis salud/bienestar

Ejercicios para hacer en casa y mejorar los dolores de espalda

Ejercicios para calmar el dolor que produce la escoliosis
SARA ARRIETA

i padeces problemas en la columna, como la escoliosis, no cualquier tipo de ejercicio es el adecuado. Uno de los ejercicios que más daña una espalda desviada, son los abdominales. Por ello, comenzaremos dando unas pautas sobre algunos ejercicios de este tipo.

Abdominales inferiores: de pie.

Es muy importante estar en la postura correcta, los hombros rectos y a la misma altura.
  1. Debemos apoyar la espalda firmemente contra una pared. Observará que sus nalgas están en contacto con la pared, mientras que la columna forma un arco y no la toca.
  2. Desde esta posición, debemos conseguir que nuestra columna lumbar toque la pared.
  3. Para conseguir realizar el paso anterior, debemos contraer el vientre (abdominales) llevando las nalgas hacia arriba y adelante.
  4. Si notamos que las rodillas se doblan un poco, no pasará nada, es algo lógico.
  5. Una vez que consigamos que la columna lumbar se apoye contra la pared, aguantaremos en la misma posición durante 5 segundos.
  6. Vuelva a ponerse en posición normal y repita el proceso unas 5 veces.

Abdominales inferiores: tumbado.

Hay que recordar que estemos en la postura que estemos, debemos corregir la altura de los hombros y estar lo más recto posible.
  1. Acostado boca arriba con las rodillas flexionadas y los pies apoyados (la planta), nuestra espalda estará apoyada prácticamente entera, pero la zona lumbar, formará un arco que no apoyará.
  2. Nuestro objetivo es conseguir que la zona que forma un arco toque el suelo.
  3. Para ello, contraeremos el vientre (abdominales). Al realizar este proceso, notaremos cómo las nalgas se mueven hacia arriba.
  4. Una vez consigamos que la columna lumbar se apoye en el suelo, aguantaremos con la misma posición durante 5 segundos.
  5. Volvemos a la posición de partida y repetimos este proceso unas 5 veces.

 

Abdominales inferiores: balancear las rodillas.

  1. La posición de inicio será tumbado boca arriba con las rodillas flexionadas.
  2. Las plantas de los pies apoyadas en el suelo.
  3. Los brazos estirados y las manos apoyadas con las palmas contra el suelo al lado de los muslos. Debemos comprobar que la columna está firmemente colocada en el suelo.
  4. Nos miraremos la barriga para obligar a nuestro cuello a flexionarse y, así, apoyar toda la espalda en el suelo.
  5. El objetivo de este ejercicio es mantener la posición de la forma que le sea más cómoda.
  6. Levante las rodillas en posición a sus hombros, es lógico que no podamos alcanzar los hombros, simplemente debemos seguir esa posición.
  7. Debemos levantar las nalgas sin que se muevan la cabeza y el tronco.
  8. Elevamos lentamente las nalgas del suelo, hacia arriba.
  9. Balanceamos y hacemos que en cada balanceo nuestras rodillas se acerquen a los hombros.
  10. Debemos aguantar el balanceo durante 1 minuto.

Abdominales oblicuos y transversos: rotación pélvica.

Este es uno de los ejercicios que más suelen recomendar. Al estar tumbado y movernos hacia ambos lados, la espalda nota la elasticidad que le falta.
  1. Nos acostamos boca arriba, con los brazos abiertos (en cruz).
  2. Las rodillas deben estar flexionadas y la palma de los pies apoyadas en el suelo.
  3. Elevamos las rodillas dirección pecho. Podemos llegar a tocarlo, pero es algo prescindible.
  4. Mantenemos las rodillas flexionadas a lo largo de todo el ejercicio.
  5. Desde la posición inicial, bajamos lentamente las dos rodillas hacia el lado izquierdo (sin modificar la flexión de las rodillas, solo torcemos). No es necesario que al girar las piernas se toquen.
  6. Antes de que la rodilla izquierda llegue a tocar el suelo, detenemos el movimiento.
  7. Giramos en la misma posición hacia el centro (posición inicial) y bajamos hacia la derecha.
  8. Repetimos este proceso unas 5 veces.

A continuación, expondremos algunos ejercicios para calmar los dolores de columna y practicar deporte al mismo tiempo.
Para relajarnos, haremos ejercicios de pilates específicos para los problemas de espalda.

Fortalecer la espalda

  1. Nos colocamos en posición cuadrupedia, con nuestras rodillas alineadas debajo de nuestras caderas y nuestras manos debajo de los hombros.
  2. Una vez colocados en la posición correcta, redondeamos la espalda, metiendo la cabeza hacia dentro. Es importante tomar aire mientras realizamos el ejercicio.
  3. Repetimos el mismo paso, pero a la inversa. Alargamos la espalda y colocamos la cabeza en posición normal. Soltamos el aire.
  4. Para realizar el proceso correctamente, es necesario contraer la pelvis y hacer fuerza con los brazos hacia el suelo.
  5. Repetimos este ejercicio unas 5 veces.

Estirar espalda

Sin que cambiemos la posición, seguiremos con el siguiente ejercicio.
  1. Extendemos una pierna hacia atrás (sin que toque el suelo).
  2. Vamos a cruzar nuestra pierna, sin que se toque con la otra hacia para estirar nuestro lado izquierdo o derecho.
  3. Mantenemos la pierna a la misma altura. Repetimos este paso 3 veces con cada pierna.

Estirar espalda y brazo

Repetimos el mismo proceso con la pierna, pero añadimos brazo.
  1. El brazo que levantemos debe ser el opuesto a la pierna levantada.
  2. Mantenemos esta posición durante 10 segundos.
  3. Repetimos el proceso con la pierna y el brazo contrario.

La miel y sus muchos beneficios y propiedades salud/bienestar

  • La miel es uno de los productos más ricos de nuestra gastronomía gracias a su sabor, su olor pero sobre todo gracias a las muchas propiedades que  tiene beneficiosas para nuestra salud
  • 3 recetas fáciles con miel para hacer en casa
La miel y sus muchos beneficios y propiedades
CLAUDIA MARTÍNEZ

La miel es considerada un tesoro alimenticio desde la antigüedad. Tiene una composición compleja y rica en vitaminas y nutrientes, que la hacen un alimento único
Como bien sabemos, la miel es producida por las abejas. Este alimento se produce por medio de un proceso de combinación de sustancias (el néctar de las flores y unas sustancias producidas por las propias abejas)que transportan, concentran y almacenan en panales. Posteriormente, la miel es extraída de los panales con una maquinaria y un equipo especializado.
La miel es uno de los recursos naturales que más se ha aprovechado por los seres humanos. A continuación, tal y como hicimos con el té, veremos cuales son las propiedades y beneficios de este espeso líquido.
La miel y sus muchos beneficios y propiedades
Como bien sabemos, la miel es producida por las abejas. Este alimento se produce por medio de un proceso de combinación de sustancias (el néctar de las flores y unas sustancias producidas por las propias abejas)que transportan, concentran y almacenan en panales. Posteriormente, la miel es extraída de los panales con una maquinaria y un equipo especializado.
La miel es uno de los recursos naturales que más se ha aprovechado por los seres humanos. A continuación, tal y como hicimos con el té, veremos cuales son las propiedades y beneficios de este espeso líquido.

Potencial antibacteriano

Debido a las inhibinas presentes en la miel, ésta tiene propiedades importantes como bactericida. Por ejemplo, uno de los potenciales antibacterianos de este producto puede ser importante para el tratamiento del acné y para exfoliar la piel.

Fuente de antioxidantes 

El consumo frecuente de miel de abeja puede ser un complemento dietético importante para la prevención de enfermedades cardíacas, del sistema inmune y de procesos inflamatorios. 

Endulzador primario

La miel ha sido desde siempre el producto principal que se ha usado para endulzar los alimentos. Debido a sus componentes, la miel no solo endulza sino que también, al mezclarse con otros alimentos, puede potenciar tanto el sabor como las propiedades benéficas del mismo. En este sentido, la miel de abeja sirve como un sustituto del azúcar refinado y a la vez, es más sana

Importante fuente de proteínas 

La miel de abeja contiene enzimas y aminoácidos, los cuáles son la base para la producción de proteínas.

Poder hidratante 

La alta concentración de humedad en la miel puede ser fundamental para humectar distintas partes de nuestro cuerpo. Por lo mismo suele utilizarse como hidratante del cabello y el cuero cabelludo. Pero, para que la miel mantenga este propiedad es importante que ésta no se exponga a altas temperaturas porque podría perderlas.

Favorece la digestión

Al mezclarse con otros productos naturales (jugo de limón o canela) la miel puede favorecer la actividad del sistema digestivo. Esto quiere decir que ayuda a metabolizar los alimentos, evitando que se produzca indigestiones estomacales. Además, ayuda a aliviar síntomas de estreñimiento, prevenir reflujo y ayudar a aliviar la diarrea.

Tratamiento de heridas y quemaduras

Desde siempre, la miel ha sido utilizada para curar heridas. Ayuda a aliviar las quemaduras del sol y las manchas en la cara. También se le atribuyen propiedades antisépticas que ayuda a reducir la posibilidad de infección al aplicarse en algunas heridas.

Alivia la tos y el dolor de garganta

Nuevamente al combinarse con otras sustancias como el jugo de lima o limón, la miel alivia el dolor de garganta, además de ayudar a combatir algunas infecciones de este tipo. Así mismo es considerada como uno de los mejores remedios naturales para calmar la tos.

Acción antinflamatoiria 

La miel tiene también la propiedad de reducir hinchazones musculares y de aliviar el dolor causado por la inflamación. 
Como hemos apuntado anteriormente, la miel puede ser añadida dentro de recetas, a las cuales les aporta un toque especial por su sabor y las propiedades beneficiosas que el alimento tiene. Aquí puedes ver algunos platos fáciles con miel para hacer en casa.

Los ojos de los niños granadahoy.com

MARILÓ MONTERO

Mañana echarán a andar bajo el sol del último abril, intentando oler una primavera que la vida les ha robado

Por humanidad, por empatía, por corazón, creo que estos días todos los discursos, columnas e intervenciones públicas deberían comenzar recordando a las víctimas del coronavirus, mostrando respeto por los fallecidos y por sus familiares. A continuación de esas miles y miles de irremediables pérdidas, hay que considerar la grave situación económica del país, centrándose en millones de familias, personas que ya están o van al paro y dueños de los negocios que se encaminan al despeñadero.
El tiempo, ese gran juez, irá suministrando información, consuelo y, esperemos, un remedio para la enfermedad en forma de vacuna y de tratamiento. Es imprescindible vencer al virus, evitar que se convierta en un mal ante el cual permanezcamos indefensos. El tiempo será también quien imparta su juicio respecto a la verdadera acción de los actuales gobiernos, aunque incluso en estos momentos de confusión va estando cada vez más claro que será complicado que muchos de ellos resistan la dura oleada de la realidad. Eso está por ver.
Dicho lo cual, proclamo que tenemos que aplaudir. Y no me refiero hoy a los sanitarios y resto de trabajadores que mantienen esto en pie -todos ellos merecen nuestra admiración y, ante todo, que se les suministre el material necesario para protegerse del virus-. Pido hoy un aplauso para la infancia. Un grito liberador por ella. Los niños podrán dar paseos a partir de mañana, y es que siete millones y medio de ellos llevan recluidos en España dentro de sus casas desde hace semanas. Siguen estudiando, conviviendo con sus familias, levantándose cada día alejados de sus juegos, de sus abuelos, de sus primos, de sus amigos, de sus rutinas, de sus colegios, de sus parques... Es una infancia que, ya antes de todo esto, había perdido en gran medida el contacto con la calle, en tiempos que imponen miedo y precaución. Nosotros nos criamos en la calle. ¿Lo recuerdan? Ellos, en habitaciones y centros comerciales. Y ahora, esto, semanas de permanencia obligada en casa, custodiados por unos mayores atemorizados. Hacen preguntas que casi nadie logra responder. Mañana echarán a andar bajo el sol del último abril, intentando oler una primavera que la vida les ha robado. Un aplauso para ellos, que están soportando todo este sinsentido durante una edad en la que la única preocupación que deberían tener es la de distinguir los colores del arco iris. En los ojos de los niños hay más esperanza que en las noticias.