jueves, 2 de enero de 2020

Si vives deseando que llegue el fin de semana, quizá debas hablar con tu jefe elhuffingtonpost

El agotamiento laboral provoca estrés crónico y puede ocasionar sensación de vacío, desvinculación y despreocupación profesional.

Por
Monica Torres

EMILIJA RANDJELOVIC VIA GETTY IMAGES
El agotamiento laboral es un problema real y no desaparece al llegar el fin de semana. Ese empleado cansado, irritable y apático de la oficina es la misma persona en casa.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Clasificación Internacional de Enfermedades, entre los principales requisitos para diagnosticar agotamiento laboral no tiene por qué estar el exceso de trabajo. Una persona también puede sentirse desaprovechada en el trabajo. El agotamiento laboral provoca estrés crónico y puede ocasionar sensación de vacío, desvinculación y despreocupación profesional.

Cuando sufres agotamiento laboral por el estrés que te provoca tu trabajo, es probable que olvides lo que era el tiempo libre. Puede que hasta desarrolles malos hábitos los fines de semana que te hagan sentirte aún peor el lunes por la mañana.

Por ello, la edición estadounidense del HuffPost se ha puesto en contacto con psicólogos y expertos en orientación profesional para conocer esos malos hábitos y ofrecer soluciones.

Vives deseando que llegue el fin de semana

Hay una gran diferencia entre tener ilusión por la llegada del fin de semana y ser lo único para lo que vives. Esa forma de pensar es una señal de que sufres agotamiento laboral. “Cuando dices ‘Odio los lunes’ o ‘Por fin es viernes’, por graciosas que sean las frases, lo que te estás diciendo es que el 80% de tu vida es un asco”, asegura el psicólogo Ryan Howes.

“Cuando la gente divide la semana y empieza a pensar en el trabajo como la parte mala y el fin de semana como la parte buena, el problema se agrava”, explica Howes. “Se pasan el fin de semana temiendo que llegue el lunes y quejándose por ello”.

Solución: Aprovechar la semana para hacer cosas que harías el fin de semana. “Si aprovechas los fines de semana para quedar con amigos, descansar y vivir pequeñas aventuras, perfecto. ¿Y cómo trasladar eso a la semana laboral?”. Howes recomienda quedar para desayunar con un amigo que no sea del trabajo o pasarse por una librería durante el descanso.

Cuando sientes que tu trabajo te está costando la vida, “tienes que alimentar tu alma”, explica Adriana Alejandre, terapeuta familiar y matrimonial. Asegura que rodearse de gente graciosa es de ayuda y que probar algo nuevo reaviva nuestra curiosidad.

Si sientes que en tu trabajo no aprovechas todo tu talento y estás cansado de sentirte infrautilizado, también puedes buscar esa ilusión que te falta por otras vías, explica Melody Wilding, trabajadora social y asesora ejecutiva. “Ese tiempo libre del fin de semana puede ser muy útil para empezar un nuevo voluntariado o proyecto, algo que te haga sentirte más ocupado”, recomienda.

No dejas de pensar en tu trabajo y de quejarte

A lo mejor te parece que estar todo el fin de semana quejándote de lo horribles que son tus compañeros y tu jefe es una forma de liberar estrés, pero a largo plazo solo te hace sentir peor.

Cuando no eres capaz de dejar de pensar en esas emociones negativas y no dejas de hablar de ello, “no te estás desahogando, le estás dando demasiadas vueltas, estás resentido, y eso quiere decir que ese desahogo no está funcionando”, señala Howes.

Solución: Ser más consciente de ti mismo y cambia tu forma de pensar. “¿Qué puedo hacer al respecto?” es una pregunta que sirve para replantearte tu forma de pensar y redirigir de forma productiva la energía que gastas. “Desahogarse debería ser el inicio de la solución, no un fin en sí mismo”, asevera Howes.

Wilding explica que vaciar la mente utilizando preguntas reflexivas para pensar sobre la semana laboral ayuda a cerrar ese episodio y pasar página el fin de semana. “Me encuentro con mucha gente que llega al fin de semana y no aprovecha ese tiempo para desestresarse”, cuenta.

Para ayudarte a pensar en lo que ha ido bien, Wilding propone hacerse preguntas como: “¿Qué he logrado esta semana? ¿En qué he progresado? ¿En qué quiero progresar?” o “¿Qué puedo aprender de esto para más adelante?”.

Al pasar página emocional y mentalmente, no permites que tus pensamientos sobre el trabajo “te invadan y te persigan todo el fin de semana”.

Estás hasta las narices, incluso en tu tiempo libre

Cuando sufres agotamiento laboral, tus problemas en el trabajo pueden empezar a invadir tus fines de semana.

“Veo a muchas personas tan saturadas por la cantidad de cosas que tienen que hacer o quieren hacer que se olvidan del fin de semana y ni siquiera aprovechan esos días para recuperarse”, comenta Wilding. “Se evaden con Netflix y con picoteos infinitos y cosas por el estilo para escapar de todo y no tener que afrontar su problema”.

Solución: Ponerse objetivos. Esto no quiere decir que no puedas relajarte en el sofá y ver películas, pero hazlo con conciencia. “No pasa nada por darte un atracón de Netflix si tienes buenos motivos para hacerlo y sabes qué es lo que vas a conseguir”, tranquiliza Wilding. “Siempre y cuando sea una decisión personal, está bien, pero si tus motivos son ‘Quiero olvidarme de todo, quiero meterme en mi cueva y esconderme del mundo’, no son las mejores decisiones”.

La tecnología te domina a ti y no tú a ella

Si tienes el teléfono cerca, tal vez estés en tensión por si te llaman del trabajo, aunque oficialmente estés en tu tiempo libre. Sin darte cuenta, quizás hasta te pongas a mirar el correo y las notificaciones del trabajo.

Para empezar, piensa de dónde viene esa urgencia por estar disponible. “Normalmente, surge del miedo. Por eso es estresante, porque tienen miedo. ‘Tengo miedo de perderme algo. Tengo miedo de quedarme rezagado. Tengo miedo de volver y no estar preparado’”, expone Howes.

Solución: Poner límites a la diponibilidad y compartir esas expectativas. Si sientes el impulso de estar disponible por miedo a que te necesiten y no estés ahí, reflexiona sobre cómo está agravando esta forma de pensar la espiral del agotamiento. “Si siempre han dependido de ti y tú les respondes en tu tiempo libre, les estás permitiendo que sigan dependiendo de ti. Es muy importante combatir la ansiedad”, advierte Alejandre.

Aunque de verdad necesites estar disponible, puedes poner límites a cuánto trabajo estás dispuesto a asumir en tu tiempo libre, sugiere Wilding. “Vale, necesitas estar en contacto, pero tienes que poner condiciones”.

Una vez que te has puesto límites, házselos saber a los demás. “Expón con claridad tus horas de trabajo, cuándo pueden ponerse en contacto contigo, cuándo no y cuánto tiempo tardarás en contestar”, propone Wilding.

No siempre depende de ti, pero aun así tienes derecho a cambiar lo que puedas

Claro que algunos factores escapan a tu control: jefes demasiado exigentes, fechas límite poco razonables, etc. Sin embargo, también puedes tomártelo como una señal de que necesitas cambiar algo que no funciona. Una vez que encuentres la causa de tu agotamiento laboral, tienes que valorar si te compensa sacrificar tu salud mental por seguir en el trabajo. Tal vez tengas que hablar con tu jefe sobre tus expectativas laborales o ponerte serio con tus prioridades profesionales.

Entretanto, recuperar el fin de semana es posible, pero hace falta mucho trabajo para curar el estrés del trabajo.

Cómo sobrevivir a los empachos en Navidad salud/bienestar

Las comidas navideñas copan las agendas y causan estragos en el aparato digestivo.


La Navidad es sinónimo de excesos. Innumerables comidas de empresa, reuniones de amigos y compromisos familiares colman las agendas de citas que derivan en atracones que no dan respiro al sistema digestivo. La buena noticia es que evitarlos, o al menos controlarlos, es posible con algunos trucos sencillos que implican prestar más atención al diseño de los menús, "optando por alternativas saludables, sin olvidar que hay que disfrutar". Este es el principal consejo del doctor José Antonio Irles, responsable de Nutrición y Dietética del Hospital Virgen de Valme.

Cómo comer en Navidad

"El agua no hace daño". Irles repara en que muchas veces se olvida incluso ofrecerla en la mesa y asegura que "los dos litros de líquido que deben consumirse al día no pueden estar compuestos sólo de alcohol, porque aumenta el valor calórico de la ingesta" y, además, "en lugar de hidratar, deshidrata", añade Álvaro Alcaide, médico de Atención Primaria en el Distrito Sanitario Sevilla Norte-Aljarafe. Alternativas al agua podrían ser zumos naturales de frutas de temporada (manzana, plátano, pera) y, dentro de la amplia gama de bebidas alcohólicas que hay en el mercado, lo acertado sería decantarse por aquéllas que, como la sidra, tienen una graduación menor. 
Elegir platos ligeros como la ensalada con
 frutas es una opción para evitar excesos
 navideños. 
/ CARLOS GIL
"Es fácil aligerar los aperitivos y el picoteo sustituyendo los canapés elaborados, embutidos o patés, muy grasos y contundentes, por frutos secos, pasas o pequeños bocados con fruta troceada y aliñada o vistosos palitos de apio y zanahoria u otras verduras", recomienda Irles.
Servir caldo o cremas de verduras como primer plato permitiría a los cocineros de la familia lucirse descartando recetas contundentes, que se reservarían para la opción principal.
La carne o el pescado suelen ser los protagonistas de estas copiosas comidas. No es cuestión de prescindir de ellos en favor de reducir calorías pero, según el nutricionista, es importante elegir el modo correcto de cocinado. "Hay que reducir los fritos, porque doblan la pesadez de los alimentos, y en su lugar hacer asados, guisos o ensaladas". Otro modo de hacer más saludables estos banquetes es modificando las guarniciones tradicionales, "sustituyendo las típicas patatas fritas que suelen acompañar al plato principal por verduras de invierno aliñadas y sazonadas, como son los espárragos blancos, las alcachofas o las setas, consiguiendo así combinaciones sabrosas, sanas y no muy caras", sugiere Irles.
En esta época del año los postres que coronan estos festines suelen ser especialmente contundentes. Reemplazar los dulces navideños por fruta preparada y aderezada con especias como la canela permite restar pesadez al estómago, que podría acabar resintiéndose después al menos dos semanas de abusos culinarios.

Consejos para vencer el empacho

Pero, ¿qué debemos hacer cuándo ya nos hemos pasado comiendo? José Antonio Irles recomienda recurrir a una dieta de la recuperación que deje descansar al aparato digestivo.
Cata de infusiones. / EFE
Este plan de choque ayudará a desintoxicar el cuerpo de los excesos previos con frutas, sopas y ensaladas. Tomar jamón cocido, queso fresco y otras típicas comidas de régimen que facilitan las digestiones. 
El típico bocarbonato o las sales de frutas, a pesar de que ayuda a expulsar gases y su capacidad para combatir la sensación de pesadez, ya no se aconsejan tanto por su alto contenido en sal. En su lugar, Irlés prefiere recurrir a remedios naturales como beber mucha agua e infusiones de herboristería tipo menta-poleo, que aportan un efecto tonificante que alivia y sobrepone el cuerpo de los excesos de grasas.

La eterna adolescencia granadahoy.com

TRIBUNA


SALVADOR MORENO PERALTA
Arquitecto

La eterna adolescencia / ROSELL
Toda generación tiene necesidad de una épica con la que intentar trascender su fugaz paso por este mundo, expresada mediante la rebeldía, no tanto contra los valores establecidos como contra el legado de sus antecesores, por el mismo hecho de ser antecesores. Es la forma que las generaciones tienen de no sentirse huérfanos de su tiempo. Como ley de vida, todos hemos experimentado esa especie de fogosidad hormonal colectiva cuyo acné se manifiesta de maneras diversas, según el lecho histórico sobre el que incide. No hay duda de que la religión y la economía son los principales motores de la historia, y el prestigio del materialismo científico nos hace rechazar, por inconsistente, cualquier justificación de la historia basada en esa especie de imperativo biológico según el cual cada generación ha de distinguirse de la anterior, como si el hecho mismo de la diferencia proporcionase la sola razón de su presencia en este mundo. Pero no descartemos tan pronto esta justificación.
Todos queremos ser hijos de nuestro tiempo y éste exige renovarse continuamente como la piel de los ofidios. Pero el "tiempo" del tiempo se ha acelerado a lo largo del siglo XX de una manera vertiginosa y ya no hay un mínimo reposo para pararse a entender lo que sucede alrededor, ni suelo firme sobre el que instalar unos valores compartidos, heredados de un pasado que se nos cede como un testigo para su permanente evolución. Antaño cualquier joven que no fuera revejido mantenía una sana discrepancia con sus padres en cuestiones sociales, religiosas o políticas pero, aún con desencuentros virulentos, existía un solape entre sus respectivos mundos caracterizados por la pertenencia a un mismo universo cultural: ambos, padres e hijos, podían encontrarse en el estudio de la misma historia, en la lectura de los mismos libros y en el disfrute de la misma música. Más que un tiempo y un lugar, nuestra patria y la de nuestros padres, la conformaron tipos como Blas de Lezo, Valle Inclán o Beethoven, entre otros muchísimos y gozosos puntos de encuentro al que volvíamos después de la consabida bronca generacional. Hoy me temo que ese solape sea un "gap", una inmensa brecha que se cavó al mismo tiempo que se hacía la Transición: se pensó entonces que la democracia consolidaba un sistema automático de derechos sin necesidad de unas obligaciones que la alimentaran; y resulta que entre esas obligaciones olvidadas estaba el conocimiento de la Historia, no sólo la de esta comunidad de siglos que es España, sino de la inmediata, la de la ominosa historia del franquismo que una generación generosa acababa milagrosamente de liquidar. Las convulsiones que estamos viviendo hoy en nuestro país, en su complejidad, pueden aclararse algo si se enfocan como el absceso de un sarampión generacional surgido desde la más supina ignorancia del pasado reciente, y sobre el contexto de la insurrección separatista de las regiones más ricas del país, problema que no por recurrente es hoy menos delicado. La colusión entre una fogosidad juvenil que se pretende revolucionaria y de izquierdas con un nacionalismo ultrarreaccionario sólo puede entenderse desde la empanada ideológica con la que se ha rellenado compulsivamente esa brecha, una vez volados los puentes de la razón.
Hace cincuenta años, el jugueteo anarquista del Mayo francés no pasó de ser las vacaciones de unos jóvenes burgueses a los que la clase obrera ya se cuidó muy mucho de secundar hasta el final; pero, al menos, consiguieron renovar la industria de la moda y las nuevas formas de consumo, porque lo que es el sistema permaneció intacto después de la gran piarda, la V República aguantó a los "enragés" …y, desde luego, la playa no apareció bajo los adoquines. Como tampoco aparecerá el cielo en el asalto al poder de Podemos pues, yendo las cosas tan rápido, el desgaste de la formación ya nos ha mostrado que su movimiento entronca más con la tradición picaresca española que con el romanticismo de unos reverdecidos utopistas saintsimonianos.
En el siglo pasado, la épica juvenil de los años 30 encontró su cauce en el fascismo, con sus prístinos amaneceres, y en el comunismo, con sus paraísos proletarios. La épica de los 70/80 consistió en derribar un régimen dictatorial consensuando una democracia parlamentaria homologable. La épica de hoy no parece estar en la mejora de esa democracia sino en el gran guateque de su destrucción. Ciertamente el independentismo catalán es un violento ataque de flanco a nuestros cimientos constitucionales, pero sería un problema acotado en su propia sinrazón si no tuviera el apoyo atolondrado de esos jóvenes políticos de laboratorio en flagrante contradicción con el internacionalismo intrínseco a la utopía de izquierdas. De la historia de España se deduce que este país es un saurio dormido, y despertarlo poniéndolo todo patas arriba por el solo placer de descargar la adrenalina generacional es un juego tan perverso como la ruleta rusa. No sabemos dónde estaremos dentro de una década, pero cuando el presente sea historia nos será difícil entender que todo el estropicio que estamos causando al marco constitucional de nuestra convivencia se deba al hervor de unos políticos cómodamente instalados en la irresponsabilidad de una eterna adolescencia.

miércoles, 1 de enero de 2020

Dos fármacos para dejar de fumar serán gratuitos a partir de este 1 de enero elhuffingtonpost

La vareniclina (de marca comercial Champix) y el bupropion.


EFE
Dos fármacos para dejar de fumar serán gratuitos a partir de este 1 de enero.

El Ministerio de Sanidad financiará por primera vez y a partir de este miércoles dos fármacos para dejar de fumar:
- La vareniclina (de marca comercial Champix).
- El bupropion.
Pueden beneficiar a 83.800 personas con problemas de adicción al tabaco.
Ambos fármacos se incluyen a partir del 1 de enero en la prestación farmacéutica, con un impacto presupuestario de 7,9 millones de euros el primer año, según aseguró la ministra María Luisa Carcedo.
El tabaquismo es un problema de salud púbica y supone la principal causa de enfermedad y de muerte prematura evitable en España (cada año se contabilizan una media de 51.870).

30-40% 

La titular de Sanidad ha destacado que el éxito en la cesación tabáquica en personas que lo hacen sin ayuda es del 5% frente al 30-40 % en aquellas que siguen un tratamiento farmacológico específico y cuentan con apoyo psicológico.
Según ha explicado el ministerio en un comunicado, el coste del tratamiento por día será de aproximadamente 3,55 euros por persona en el caso de la vareniclina y de 1,03 euros en el caso de bupropion (incluido el IVA).
Así, una persona con una aportación farmacéutica del 40% pagaría 1,42 euros/día en el caso de la vareniclina y 0,41 euros en el caso del bupropion.

12 semanas 

El tratamiento se prologa durante 12 semanas y la prescripción se efectúa por un mes, tras el que se valora su efectividad antes de emitir la siguiente receta.
Cada prescripción se realizará por un envase, lo que equivale a un mes de tratamiento. Tras ello, el médico, en el marco del seguimiento del programa de deshabituación tabáquica, deberá valorar la evolución de la efectividad del tratamiento con carácter previo a la emisión de la siguiente receta.
El tratamiento completo tiene una duración de entre nueve y doce semanas y la sanidad pública financiará un intento anual por paciente para dejar de fumar.
Será en la Atención Primaria donde se defina qué profesionales médicos se van a encargar de esta prestación que se financiará bajo receta electrónica a pacientes que estén incluidos en algún programa de apoyo individual o grupal y cumplan los criterios establecidos.
Estos son: tener motivación expresa de dejar de fumar constatable con al menos un intento en el último año, fumar diez o más cigarros al día y tener un alto nivel de dependencia.

ómo detectar los síntomas de neurodegeneración elhuffingtonpost

Diez indicios típicos del inicio de enfermedades del cerebro asociadas a la edad.

Por
Raquel Marín

Un hombre mayor con un puzle
El cerebro no envejece como el resto del cuerpo. No tiene canas o arrugas, pero sí sentimos que con el progreso de la edad algunas capacidades mentales se ralentizan. Por ejemplo, la memoria en el corto plazo (la que nos permite recordar números de teléfono) se ve resentida. Eso no tiene nada de preocupante, ya que es parte de un proceso normal que incluso podemos mejorar con entrenamiento y con recursos alternativos.

¿Se pueden conocer los síntomas iniciales de demencia?

Sin embargo, muchas personas me preguntan qué síntomas pueden ser signos primarios que desencadenen en una enfermedad neurodegenerativa asociada a la edad (demencia). La demencia es un término genérico para describir los síntomas que afectan al razonamiento, la memoria y la actividad cognitiva como resultado del deterioro natural con la edad.
Algunos signos pueden ser significativos pero siempre requieren que se contrasten con un especialista. No todas las personas tenemos las mismas capacidades y habilidades todos los días, y nos vemos a veces muy influenciados por el estado emocional. Por consiguiente, hay que distinguir bien entre una sensación de aturdimiento como consecuencia de atravesar un periodo de estrés y nerviosismo, por ejemplo.

Diez síntomas típicos del inicio de enfermedades del cerebro con la edad

  1. Tener menos olfato. La pérdida de olfato (total o parcial) suele ser un síntoma temprano de alzhéimer y párkinson.
  2. Lentitud al tomar decisiones. Aumento de las dificultades para tomar decisiones como por ejemplo planear un itinerario o decidir qué receta vas a hacer. También a la hora de seguir las indicaciones para preparar la receta o para seguir el itinerario adecuado cuando vas conduciendo.
  3. La memoria falla. Una persona con demencia tiene más dificultades a la hora de recordar información de cosas que ha aprendido recientemente, como fechas, nombres o lugares que ha visitado. Se les olvida la cita médica que tenían prevista o incluso se les puede olvidar apuntar la cita médica.
  4. Desorientarse fácilmente y perder la noción del tiempo. Las personas con demencia son proclives a desorientarse en lugares que visitan con frecuencia y olvidar incluso la razón por la que se encuentran en ese lugar. También presentan dificultades a la hora de analizar el paso del tiempo. Se les olvidan fechas importantes y a veces encuentran dificultades para distinguir el pasado y el futuro.
  5. Problema para expresarse y escribir. Se experimentan dificultades para entablar o participar en una conversación. Se les olvida lo que acaban de decir, se olvidan de palabras sencillas y la gramática empeora. También comenten más errores gramaticales y en los signos de puntuación. La escritura se vuelve más difícil de leer y comprender.
  6. Peor gestión de la visión. La información visual puede volverse dificultosa, por ejemplo, a la hora de calcular las distancias o las diferencias de colores. También la capacidad de lectura empeora y cuesta más entender lo que se está leyendo.
  7. Perder objetos. Suele ser frecuente que no recuerden dónde han colocado los objetos rutinarios y cotidianos (las llaves, el mando de la tele, el monedero, etc).
  8. Dificultad en las tareas domésticas. A veces pierden la capacidad de elaborar tareas sencillas como hacer una taza de té, encender la televisión, manejar el ordenador o llegar a casa de un familiar conocido.
  9. Tendencia al aislamiento. Suelen tener tendencia a aumentar sus temores y a sentirse más vulnerables. No muestran interés por relacionarse socialmente o no prestan atención a lo que dicen los demás. En consecuencia, se pueden volver más retraídos y con tendencia al aislamiento y a la melancolía. Como ya se ha comentado en otro artículo, los cuadros depresivos son la antesala del alzhéimer.
  10. Descuido del aseo personal. A veces estas personas presentan dificultades a la hora de tomar decisiones y reducen su capacidad de juicio y sensatez. Por ejemplo, a la hora de hacer compras, van a tener tendencia a comprar objetos inútiles, extravagantes o en excesiva cantidad. Por otra parte, pueden abandonar su aseo y decoro personal.
  11. Cambios en el carácter y el humor. Se experimentan cambios en el humor. A veces se convierten en ansiosos, irascibles, miedosos en exceso o depresivos. A veces pueden tener comportamientos inapropiados o desinhibidos en público.
La detección de estos síntomas antes de que se agudicen pueden ayudar a establecer tratamientos más eficaces para paliarlos. Por ello, visitar a un especialista si estos síntomas son recurrentes y empeoran puede ayudar a prevenir el deterioro creciente.

Por otra parte, no hay dos cerebros que envejezcan de la misma manera. Muchas pautas de vida que están en nuestras manos pueden contribuir enormemente a mantener el cerebro joven. En mi libro, Dale vida a tu cerebro (RocaEditorial) comentaba numerosos aspectos que ayudan a rejuvenecer el cerebro. ¡Consúltalos!

Esto es lo que le pasa a tu cuerpo cuando tienes resaca elhuffingtonpost

Cuando te emborrachas, tu cuerpo y tu cerebro tienen que hacer horas extra para recuperarte de esos malos tragos.

Por
Stephanie Barnes

A nadie le gusta despertar con resaca. Entre el dolor de cabeza y las náuseas, empiezas a pensar que no vas a volver a beber en toda tu vida (o al menos hasta el siguiente fin de semana).

Sin embargo, aparte de sentirte fatal, pasan muchas más cosas en tu organismo. Tu cuerpo y tu cerebro tienen que hacer horas extra para recuperarse de esos malos tragos.

Si tienes curiosidad por saber qué le pasa a tu cuerpo cuando tienes resaca, sigue leyendo lo que dicen los expertos.

Tu organismo trabaja a toda máquina para eliminar toxinas.

Según Kate Denniston, naturópata fundadora de Los Angeles Integrative Health, la causa de la resaca no es el alcohol en sí, sino los subproductos del alcohol cuando este se metaboliza.

Conforme tu organismo digiere y descompone tus cubatas favoritos, libera una toxina llamada acetaldehído, que cuesta mucho eliminar (y que es cancerígena), motivo por el que surgen esos síntomas tan desagradables.

Tus riñones y tu hígado apenas dan abasto.
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En un esfuerzo por eliminar el acetaldehído del organismo, tus riñones tienen que trabajar a toda prisa y sin descanso. Tendrás más ganas de hacer pis y, en consecuencia, es más fácil que te deshidrates y tengas sed, dolor de cabeza y mareos.
En otras palabras: “la resaca son los síntomas de la deshidratación y de los esfuerzos del cuerpo por deshacerse de las toxinas, un proceso que pone a prueba los riñones y el hígado”, explica el osteópata Ralph E. Holsworth.

El revestimiento de tu estómago está irritado.

Este es el motivo de que tengas tantas ganas de vomitar y de que tengas que ir tantas veces al baño después de beber.

“El alcohol irrita el revestimiento del estómago y hace que se vacíe más despacio, lo que provoca náuseas, vómitos y calambres estomacales”, expone la doctora Lantie Jorandby, jefa de medicina del Lakeview Health, un centro de diagnóstico y tratamiento de adicciones en Florida.

Puedes sufrir ansiedad.

Los estudios demuestran que el alcohol puede provocar ansiedad y agravar la de quienes ya la padecen. Un estudio publicado en 2012 descubrió que el 7,4% de las personas con resaca sufren ansiedad como consecuencia de la bebida. Otro estudio especula que beber mucho “empeora el humor, afecta al sueño y agrava la ansiedad”, además de que produce síntomas “físicos” y “emocionales” a la mañana siguiente. Para finalizar, un estudio publicado en 2015 descubrió que los bebedores sociales también sufren sentimientos de vergüenza y culpa después de haberse pasado con la bebida.

Sufres inflamación generalizada.


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Jorandby asegura que el alcohol puede provocar inflamación por todo el cuerpo, lo que a su vez provoca dolores de cabeza. Los antiinflamatorios pueden ser de ayuda, pero no todos. Hay que evitar el paracetamol: “Es tóxico para el hígado en determinadas dosis, y si le añades el alcohol residual del organismo, se vuelve más peligroso”, advierte Jorandby.

Con los años, a tu cuerpo le cuesta más recuperarse porque tiene menos recursos disponibles.

Puede que envejezcas como el buen vino, pero no a la hora de soportar las resacas.
A medida que te haces mayor, tu organismo está menos preparado para soportar la ebriedad y sus consecuencias, algo que se empieza a notar unos años antes de cumplir los 30. Aunque no se sabe con certeza por qué sucede, algunos expertos creen que es porque cambia la velocidad a la que el cuerpo procesa lo que consumimos.

“Las resacas empeoran con la edad porque cada vez que bebemos, agotamos recursos vitales de nuestro organismo para descomponer y procesar el alcohol”, señala Christopher Roselle, doctorando de la Universidad de Pensilvania y experto en inmunología del cáncer.

“BásIcamente, cada vez que bebemos, utilizamos munición para combatir las toxinas que desprende el alcohol. Con el tiempo, nos va quedando menos de esa munición”, compara Roselle. “Por lo tanto, a medida que envejecemos, nuestras defensas están más débiles y nuestro organismo es menos capaz de defenderse de la resaca”.

En este caso, la munición a la que se refiere son los antioxidantes, las enzimas y los aminoácidos del hígado, que son necesarios para digerir el alcohol.

“Cuando envejecemos, tenemos menos enzimas hepáticas, lo que alarga las resacas”, añade la dietista Leigh Renwick.

Cómo suavizar la resaca

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Si te cuesta sobrevivir a las resacas, toma nota de estos consejos para el futuro.

Para empezar, cuida con la bebida.

Lo más obvio es tener cuidado con cuánto bebes en el futuro. Alguien que empieza siendo un bebedor social puede convertirse en un bebedor empedernido mucho más rápido de lo que piensa. La mejor forma de prevenir la resaca es beber con moderación. (Si no puedes controlarlo, que no te dé vergüenza buscar ayuda y apoyo, porque todo el mundo se merece una vida sana).

Si vas a beber, dales preferencia a determinadas bebidas alcohólicas.

“Evita las bebidas alcohólicas de color más oscuro, como el whisky y el vino tinto. Otras bebidas más claras, como la ginebra y el vodka, tienen menos congéneres y metabolitos del alcohol, que tienden a agravar los síntomas de la resaca”, aconseja Jorandby.

También conviene “evitar las bebidas azucaradas o los cócteles, que pueden irritar el estómago y predisponerte así a una peor resaca”, advierte Renwick.

Bebe mucha agua, más de la que pienses que necesitas.

Dado que la deshidratación desempeña un papel crucial en las resacas, casi todos los expertos coinciden en que la mejor forma de reducir la intensidad de la resaca es beber mucha agua para seguir hidratados y diluir más la cantidad de alcohol en sangre.

La dietista y nutricionista Marissa Meshulam recomienda beber agua entre cada consumición de alcohol.

“Hazte un favor y mantente hidratado. Aprovecha el vaso que te dan con la bebida para beber un vaso de agua por cada vaso de alcohol. Tu cabeza te lo agradecerá después”, concluye.

No te saltes la comida antes de beber.

Meshulam recomienda “tomar una ración equilibrada con proteínas, grasas y carbohidratos altos en fibra” antes de empezar a tomar alcohol.

Denniston también propone tomar alimentos de alta densidad nutritiva. “Prueba alimentos ricos en flavonoides, como el perejil, los cítricos y boniatos”.

Toma un poco de cafeína.

“La cafeína no cura las resacas, pero te ayudará a estar más alerta y aclarar la mente. Ten cuidado para no pasarte, ya que la cafeína también contribuye a deshidratarte”, propone Jorandby. Es decir, no utilices el café como sustituto del agua que deberías estar bebiendo.

Ni caso a eso de seguir bebiendo alcohol para que no aparezca la resaca.

Tomarte otro cubata no te va a hacer sentir mejor. Al contrario, empeorará la resaca posterior.

“No tomes más alcohol para evitar la resaca. Se puede convertir en un círculo vicioso y provocarte adicción”, concluye Jorandby.

Descubren en Granada una nueva especie botánica hasta ahora desconocida granadahoy.com

Se trata de la Festuca Greuteri, un tipo de gramínea, descubierta como parte del estudio de nuevas especies de la Sociedad Botánica Española

Descubren en Granada una nueva especie botánica
 hasta ahora desconocida
Dos nuevas especies botánicas hasta ahora desconocidas, denominadas Festuca greuteri (gramíneas) y Schistidium convergens (musgo), han sido descubiertas este año en Andalucía, como parte del estudio de nuevas especies de la Sociedad Botánica Española, que ha localizado una veintena en distintas partes del mundo. Así se recoge en la recopilación realizada por el profesor de Botánica de la Universidad Autónoma de Madrid, el sevillano Pedro Jiménez, y el investigador del Jardín Botánico de la capital de España, Mario Fernández-Mazuecos. 
La Festuca greuteri ha sido hallada en distintos lugares de Almería, Granada, Jaén y Málaga, mientras que la Schistidium convergens se encuentra en casi toda Andalucía, en el resto de la península y en el norte de Marruecos. 
Según la Sociedad Botánica Española, estos descubrimientos demuestran que "aún queda mucho por hacer para lograr un conocimiento exhaustivo de la biodiversidad, no solo en regiones remotas sino también en nuestro país". 
La Sociedad Botánica Española es una federación formada por cinco sociedades científicas preexistentes, que se constituyó recientemente para aglutinar a los botánicos españoles, dar visibilidad a la biodiversidad vegetal y promover su investigación, conocimiento y conservación entre los ciudadanos del país. 
Solo en el presente año 2019, sus miembros han descrito hasta veinte especies de plantas completamente nuevas para la ciencia, de las que ocho son especies presentes en el territorio español (siete peninsulares y una de las Islas Canarias).