lunes, 11 de abril de 2022

El hambre, un misil de largo alcance en el Cuerno de África ElHuffPost

Este desastre ambiental por la falta de lluvia coincide en el tiempo con el conflicto en un gran granero del mundo, Ucrania.
Por Rosa M. Tristán Periodista, divulgación científica y ambiental

MAHELDER HAILESELASSIE/ACTIONAID Sequía en el Cuerno de África.

Las invasión rusa de Ucrania está lanzando un misil de largo alcance, tan invisible como mortífero, hacia millones de personas a miles de kilómetros del frente de guerra. Es el hambre. El Cuerno de África vive inmerso en una sequía que sólo es comparable a la que ocurrió hace 40 años, cuando murieron sólo en Etiopía un millón de personas. En estos momentos, 14 millones de seres humanos en toda la región se enfrentan a una falta de lluvias que se prolonga ya tres temporadas y no hay comida disponible para ellos.

Este desastre ambiental —que no es ajeno a un cambio climático sobre cuyos impactos alerta la ciencia desde hace décadas— coincide en el tiempo con el conflicto en un gran granero del mundo, Ucrania, un país invadido y masacrado que ha interrumpido las rutas comerciales que provenían a Etiopía, Somalia, Sudán o Kenia de entre el 60% y el 80% de los cereales que consumen. Incluso la mitad de los cereales que reparte el Programa Mundial de Alimentos (PMA) llegaban hasta ahora desde allí o desde Rusia. Lo mismo pasa con los fertilizantes y el aceite de girasol, mientras que la gasolina ha subido en la zona mucho más que en Europa y sin opción a ayudas públicas. Que los mercados mundiales se aprovechen para especular con las materias primas no ayuda a que en plena crisis humanitaria, puedan encontrar suministros asumibles por otros lados.

Los testimonios que Alianza por la Solidaridad-ActionAid ha recogido sobre el terreno son impactantes. La ayuda internacional, como denuncia la agencia humanitaria de la ONU, OCHA, llega con cuentagotas, cuando llega, y las organizaciones cada día se pueden comprar menos alimentos con el mismo dinero. A medida que aumenta la crisis alimentaria, más familias, con sus niños, sus ancianos y sus enfermos, dejan de comer y beber. En las imágenes que envían se ven famélicos hasta los camellos. La tierra, agrietada y reseca.

“En las imágenes que envían se ven famélicos hasta los camellos. La tierra, agrietada y reseca”

En el campamento de Giro-Sumo de Somalilandia, al norte de Somalia, un equipo de ActionAid se encontró a comienzos de este mes con Sagal Mohamed Shaheed. A sus 40 años, es madre de dos hijos y está embarazada de ocho meses del tercero. No ha visto llover desde abril del año pasado y su país que depende en un 95% de las importaciones de alimentos. “Mi familia —les contaba Sagal— poseía 100 animales y gracias a su leche teníamos una vida próspera. Pero todo el ganado ha desaparecido. Cada mañana vimos cómo morían entre cinco y 10 animales, hasta que no quedó ninguno. Es muy triste ver que ahora los hijos sólo comen una vez al día”. Hibo Aden, responsable de derechos de las mujeres de la ONG, comenta que, en esta situación desesperada, muchas niñas son obligadas a casarse a cambio de comida y agua. “La crisis de fuera de Somalilandia nos está llegando”, se queja Amina Ibrahim, de 80 años, que vive en la aldea de Ceel-Giniseed.

Y es que la subida de los precios es del 30% en apenas unas semanas, coincidiendo con el comienzo de la invasión rusa. El costo de un saco de arroz de 25 kilos ha subido de 20 a 30 dólares y el de cinco litros de gasolina se ha triplicado.

Según la OCHA ya hay 4,5 millones de somalíes afectados por la sequía, también las 700.000 personas desplazadas y se alerta de que un millón y medio de criaturas menores de cinco años sufren malnutrición severa. Si no se interviene ya, calcula que unos 350.000 morirán para este verano. Son unas dramáticas cifras que contrastan con la respuesta internacional ante este drama: de los 1.500 millones de dólares que han pedido a los donantes internacionales para ayudar a los somalíes… ¡se han recibido 56 millones!, menos del 4%.

“Muchas niñas son obligadas a casarse a cambio de comida y agua”

Pero esta desesperada situación no afecta sólo a Somalia. En Etiopía, donde hay un conflicto interno en el norte, en Tigray, desde finales de 2020 también hay 5,8 millones de desplazados internos. Y, dicen en la ONU, si antes en los campamentos tenían unos 70 dólares por familia de seis miembros para alimentarlos al mes, ahora necesitan 10 y esa inflación del 30% que también afecta a los combustibles y por tanto a todos los suministros.

Y en Sudán, la crisis alimentaria se deja notar porque resulta que el 80% de sus importaciones de trigo desde Ucrania se han frenado —el último envío fue de 20.000 toneladas, frente a las 120.000 que eran habituales— y las reservas que tenían se están agotando. Para final de año, Naciones Unidas calcula que la mitad de sus 40 millones de habitantes podrían engrosar las cifras de los hambrientos.

MAHELDER HAILESELASSIE/ACTIONAID Sequía en el Cuerno de África.

¿Y qué decir de Kenia? Allí, los informes oficiales aseguran que sólo en febrero aumentaron en más de tres millones el número de personas que necesitan asistencia humanitaria por la sequía. Tampoco allí se ha cubierto la petición internacional de fondos que se hizo (apenas un 18%). A falta de lluvias, pastos y cosechas, las familias se ven obligadas a dejar los campos y migrar a las ciudades o a sobrevivir vendiendo leña y carbón vegetal, una salida que aumenta la deforestación. Los pastores masáis y de otras etnias ganaderas, que viven en zonas semiáridas, al igual que ocurre en Somalia cada día viven cómo su ganado se muere y con él su futuro.

“El siglo XXI camina hoy entre escombros y cadáveres, los de los misiles y los que ya causa el cambio climático”

Nada de esto vemos en las noticiarios más importantes estos días. Y de lo que no se habla, pareciera que no existe. Pero este escenario de sequía y guerra, de muertos por bombas y muertos por hambre, de especulación mercantil y escasa solidaridad internacional hacia el sur, que sufre el impacto de nuestras acciones, forma parte del mismo retrato del momento que vive la humanidad. El siglo XXI camina hoy entre escombros y cadáveres, los de los misiles y los que ya causa el cambio climático. Conviene tener a todos muy presentes.

La Diputación muestra su disposición a colaborar económicamente con los municipios costeros afectados por el temporal granadahoy.com

 

La Diputación muestra su disposición a colaborar económicamente con los municipios costeros afectados por el temporal DIPGRA

R.G:

El presidente de la Diputación de Granada, José Entrena, ha sostenido hoy que la institución está dispuesta a colaborar económicamente con los municipios de la Costa para reparar de forma urgente los daños en las playas ocasionados por el temporal. Entrena ha visitado La Rábita (Albuñol) y Castell de Ferro (Gualchos-Castell de Ferro) para conocer de primera mano las zonas más afectadas, en las que el temporal de lluvia y viento se ha llevado gran cantidad de arena de playa dejando socavones de grandes dimensiones.

Entrena ha estado acompañado por el diputado de Deportes, Manuel Guirado; la alcaldesa de Albuñol y presidenta de la Mancomunidad de Municipios de la Costa Tropical, María José Sánchez; y la alcaldesa de Gualchos-Castell de Ferro, Antonia Antequera, que han mostrado su preocupación por la situación de las playas y por el perjuicio que puede suponer para la campaña turística a pocos días de la Semana Santa.

El presidente ha incidido en la necesidad de poner en marcha una intervención de emergencia para arreglar estos desperfectos y ha planteado que la Junta de Andalucía se implique en esta colaboración. Además, ha confiado en que el Gobierno de España “sea sensible” con la Costa granadina y “decida acometer de manera urgente” los proyectos incluidos en la Estrategia de Protección del Litoral “para que esto no se convierta en una rutina”. “Tenemos que dar respuesta a la situación con una solución definitiva, porque es lo que piden los alcaldes y alcaldesas de la Costa”, ha asegurado.

Por su parte, la presidenta de la Mancomunidad de Municipios de la Costa Tropical ha agradecido la visita del presidente y la respuesta “rápida” de la Diputación ante las demandas de los alcaldes y alcaldesas de la Costa y la “situación tan complicada” en la que han quedado las playas. Sánchez ha insistido en que los municipios costeros requieren “por un lado, medidas de emergencia, y por otro, actuaciones de carácter definitivo, incluidas en esa Estrategia de Protección del Litoral, para que podamos luchar contra estos temporales”.

Silvestre Montes, Agricultor y Coordinador del Centro de Recogida de El Grupo en Albuñol. ondacero

 FRUIT LOGÍSTICA 2022 SILVESTRE MONTES


Silvestre Montes: La campaña se está manteniendo en precio aunque no en kilos.


Silvestre Montes, Agricultor y Coordinador del Centro de Recogida de El Grupo en Albuñol

Paco Suárez

Hablar con Silvestre Montes es hablar con alguien que está permanentemente al servicio de sus compañeros. Además de Agricultor coordina el Centro de Recogida en Albuñol.

Nos cuenta Silvestre como el año en el sentido climatológico está siendo raro con cultivos que debido a las temperaturas templadas que se están dando se han acelerado y algunos agricultores de cara a primavera-verano han tenido que recurrir a segundas siembras.

Económicamente se están cubriendo los costes pero los abonos y fertilizantes han subido considerablemente y para Silvestre eso hace que sea más difícil cada día cultivar.

Hace referencia a la Calima que hemos padecido que ha perjudicado a algunos cultivos. De otro lado recuerda que el consumo en Semana Santa se frena, algo que inquieta al sector porque siempre algunos cultivos pueden bajar de precios, "la línea la marca Semana Santa" nos remarca.

Silvestre lanza un mensaje de ánimo a los agricultores pensando que la campaña próxima será de precios más o menos estables.

Si se es agricultor y de la zona de Albuñol o La Rábita quien no conoce a Silvestre Montes.

viernes, 8 de abril de 2022

El mar no tiene puertas, qué mal granadahoy.com

 

J. M. MARQUÉS PERALES


Hay una solución para los temporales: retranqueen paseos y concesiones, que se han echando encima del mar

Los alcaldes de la costa malagueña andan preocupados porque el temporal de Levante de los últimos días se ha llevado los arenales de las playas, el agua ha entrado en los paseos marítimos y los chiringuitos se han anegado. Si la tormenta hubiera venido de Poniente, los regidores de Huelva y Cádiz estarían en la misma situación, en disposición de reclamar al Gobierno central y al andaluz una solución urgente. No es tan rápida, pero la voy a apuntar: retranqueen.

En algunas poblaciones de la Costa del Sol se ha construido en ese interregno que quedaba libre entre las construcciones más cercanas al arenal y la propia playa, y no contento con ello, se ha asfaltado una calle en lo que antes era un carril y, delante, se ha puesto un bonito paseo marítimo.

Claro, y ahora viene el mar con sus planes y su falta de organización, hay mareas más altas que otras, temporales cerca de Semana Santa e, incluso, el Mediterráneo se rebela contra su mansedumbre. El mar interior está cada día más caliente, y cada vez serán más frecuentes estas borrascas tropicales que barren hacia el oeste, hacia el Campo de Gibraltar, y descargan más de 100 litros por metro cuadrado en un día. O suben hacia Levante. Qué falta de previsión, Neptuno.

Los alcaldes urgen a estabilizar el litoral malagueño, pero Costas prefiere esperar a tener un estudio integral, porque cada nuevo espigón que se construye altera la dinámica en sus cercanías y obliga a a nuevos diques y más obras. Pero los regidores insisten. En Cádiz, donde los chiringuitos siempre se desmontaron a finales de septiembre, se mantienen ahora, en mitad de la playa, a la espera de que, quizás, el mar los respete.

El mar es así, como los ríos, no respeta ni títulos de propiedad ni concesiones administrativas ni mangoneos administrativos. Cuando toda la comunidad científica viene advirtiendo de la subida del nivel del mar como consecuencia del cambio climático, se refiere a que este efecto será cada vez mayor, mareas más altas, temporales más fuertes y marismas que retornan a su ser natural.

Retranqueen, échense un poquito para atrás, que el mar no tiene puertas y, como mucho, se puede aspirar a construir un buen puerto, pero poco más: ni el Mediterráneo ni mucho menos el Atlántico se va a quedar donde los alcaldes desean o donde los gobiernos de turno, por sus presiones, quieran delimitarlos.

Hay esperanza granadahoy.com

 MIKEL LEJARZA


La esperanza reside en la seguridad de que algo tiene sentido independientemente de cuál sea su resultado


Aveces nos invade el cansancio y creemos que la vida se ha detenido, todo se repite y entramos en un bucle. Pero no es así, los segundos nunca dejan de producir minutos y éstos horas. Nos quejamos de todo, creemos que no nos ocurre nada y, sin embargo, somos una generación a la que le ha tocado vivir el paso de una dictadura a una democracia; nos hemos integrado en Europa; hemos participado activamente en la revolución de internet; luego una pandemia universal que nos ha encerrado y atemorizado; ahora una guerra cuyo desenlace es incierto, pero cuyas consecuencias han cambiado el mundo en unas semanas ya para siempre. Jamás han sucedido tantas cosas en tan poco tiempo. Hace un mes no sabíamos que existía una ciudad llamada Mariupol y ejercíamos de expertos en el tratamiento ante el Covid; Francia vendía armas a Putin y Alemania le compraba gas; Maduro era el diablo para los EEUU y ahora el petróleo les ha unido; Marruecos y España andaban a a la gresca y ahora la embajadora magrebí ha vuelto a Madrid a costa de sacrificar nuestra tradicional amistad con el pueblo saharaui. ¿Y de Cataluña, qué pasó? Pues que Barcelona sigue donde estaba.

En otras ocasiones creemos que el tiempo transcurre con excesiva rapidez y últimamente son tantas las cosas que nos ocurren, que estamos exhaustos recordando un pasado en el que fuimos felices sin ser conscientes de ello, porque creíamos que nos aburríamos. Ahora añoramos aquellos días, su lentitud, el tedio, porque no nos pasaba nada, pero tampoco nada malo. Los humanos siempre queremos tener aquello que nos falta. Deseamos que el mundo se agite cuando el mar está en calma y añoramos la falta de viento en las velas cuando llegan las tormentas. Resultado: siempre insatisfechos. Y así es difícil mantener viva la esperanza. Porque muchos confunden a ésta con el optimismo. Optimistas son quienes están convencidos de que todo saldrá bien, mientras que la esperanza reside en la seguridad de que lo que hacemos tiene sentido independientemente de cuál sea su resultado. Respecto a la guerra, el optimista cree en la victoria frente al enemigo; los esperanzados sueñan con que al final el mundo será mejor para todos. Ahora cunde el desánimo, pero hay motivos para la esperanza. Piénselo. Si usted está leyendo ésto, usted está vivo. ¿No es ese el mejor de los motivos para sonreír, creer y soñar? Mientras las bombas intentan alcanzar un final sin esperanza, mantengamos viva la esperanza sin fin, porque sí, es cierto, nuestro mundo tiene grietas, pero como cantó Leonard Cohen, " por ellas entra la luz".

¿Fallo o estafa? Qué hacer si el cajero no te da el dinero que has solicitado granadahoy.com

 

Estos son problemas que puedes tener
con tu cajero automático 
EDUARDO SOARES

Sacar dinero de un cajero automático es un acto que para muchísimas personas en todo el mundo se ha convertido en rutina desde que se comenzaron a utilizar tarjetas de crédito y débito, si bien quizás no sea tan constante hoy en día con la implementación internacional de métodos de pago variados más allá del efectivo en infinidad de establecimientos comerciales e incluso administraciones responsables de diversos procesos burocráticos que implican cierto pago monetario.

Aunque con un funcionamiento muy distinto al actual y con utensilios hechos con materiales completamente diferentes, la tecnología de cajero automático data de 1967 en Londres, donde se comenzó a utilizar el primer ATM en una sucursal de Barclays. Desde entonces, entidades bancarias de todo el globo cuentan con uno o varios de estos cajeros en cada una de sus sedes para facilitar a sus clientes el disponer de su dinero en metálico en cualquier momento, ya que incluso muchos de estos cajeros están en activo las 24 horas. Actualmente, si bien en un inicio funcionaban con material radiactivo, las tarjetas funcionan con una banda magnética, que es la que hace que el cajero en cuestión identifique nuestra cuenta y nos facilite realizar cualquier operación de ingreso o extracción.

Así pues, este proceso es, en teoría, realmente simple. Pasas la tarjeta por alguno de los lectores de los que dispone el cajero, este identifica la cuenta asociada y te da diversas opciones. Ahora bien, dentro de esta sencilla operación existe margen de error: el cajero puede no darnos el dinero que hemos solicitado, puede no devolvernos nuestra tarjeta...

Estas son varias explicaciones posibles si el cajero automático no completa el proceso de extracción de dinero de tu cuenta de manera adecuada:

Si el cajero no te da dinero o no te da la cifra que has pedido

En este caso, puede haber varias explicaciones a lo sucedido:

  • Puede tratarse de un fallo operativo del cajero, como puede suceder con cualquier otro sistema de esta índole.
  • También cabe la posibilidad de que no queden billetes en ese cajero concreto.
  • Por último, la razón más preocupante es que hayamos sido víctima de un método de estafa conocido como cash trapping. Este consiste en introducir alguna suerte de dispositivo de bloqueo en la ranura dispensadora de dinero en efectivo. Una vez hemos intentado sacar nuestro dinero y no hemos podido a causa del dispositivo en cuestión, el artífice de esta estafa vuelve, retira el dispositivo y se lleva el dinero que correspondía a la víctima titular de la cuenta a la que se ha atacado en este fraude.

Sin importar cuál sea el caso, estas son las pautas que debes seguir si has sufrido este tipo de problema:

  • Revisa en detalle la ranura del efectivo para localizar un posible bloqueo de la misma.
  • En caso de que la sucursal visitada se mantenga abierta, informar lo antes posible al personal de lo sucedido. Si esta ya ha cerrado, llama al número de asistencia que seguramente figure en alguna parte del cajero para que te ofrezcan una solución y te proporcionen un número de incidencia con el que reclamar. Si la sucursal en cuestión es de otra entidad diferente a la tuya, informa igualmente.
  • Anota los datos del cajero y la hora a la que realizaste la operación, y fotografía todo lo necesario para informar de lo sucedido.
  • Guarda el recibo de la operación si lo hubiera. Fotografía la información de la pantalla si no dispones de recibo.
  • Comprueba tu cuenta y sus cargos y abonos. Si no se ha corregido la operación defectuosa en unos días, reclama a tu entidad.

¿Y si el cajero no te devuelve tu tarjeta?

Si el cajero no te devuelve tu tarjeta (en caso de haberla introducido en la ranura si el cajero no dispone de tecnología Contactless), aquí hay varias de las posibles razones de que esto haya sucedido:

  • Se puede tratar de un problema técnico causado por, como ejemplo, un corte en el suministro eléctrico.
  • Existe la posibilidad de que la causa sea que nuestra tarjeta esté caducada o bloqueada.
  • Quizás el usuario ha fallado su PIN numerosas veces y por ello el cajero retenga la tarjeta por seguridad.

En cualquiera de estos casos la primera solución recomendada es bloquear la tarjeta con la que hemos sufrido este percance para prevenir más problemas.

Si tu entidad bancaria no te atiende como crees que es debido o no te proporciona la ayuda que necesitas para recuperar tu tarjeta u ocuparte de un fraude sufrido para prevenir que se repita o sufras pérdidas económicas mayores, organizaciones como OCU o FACUA, se ocupan del apoyo y la defensa del consumidor ante posibles negligencias perpetuadas por empresas.

jueves, 7 de abril de 2022

Que nadie duerma en la calle es posible en Europa ElHuffPost

 

Nunca una situación de desamparo ha sido tratada de forma tan paradójica como la del sinhogarismo.


Un hombre sin hogar, en pleno centro de MadridSERGI GONZÁLEZ

Algunas administraciones en España y Europa, han aprobado regulaciones aporofóbicas durante estos últimos años. Hace tan solo unas semanas, el Ayuntamiento de Alicante aprobaba una ordenanza municipal para multar a las personas sin hogar por “dormir de día o de noche en las vías y los espacios públicos”, lo que me motivó a inquirir a la Comisión Europea sobre su acomodo con los valores de la UE. Nunca una situación de desamparo ha sido tratada de forma tan paradójica como la del sinhogarismo: su gestión por parte de ciertos poderes públicos sugiere que la vivienda es a la vez un privilegio y una obligación del ciudadano para con la sociedad.

Sin embargo, la vivienda está contemplada como derecho en el artículo 47 de nuestra Constitución; el derecho a la vivienda está consagrado en el artículo 25 de la Declaración Universal de Derechos Humanos, y también en la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE, cuyo Artículo 34 reconoce y respeta el derecho a una ayuda “de vivienda para garantizar una existencia digna a todos aquellos que no dispongan de recurso suficientes”. A pesar de ello y del despliegue de iniciativas de la Unión en favor de los más necesitados, se calcula que más de 700.000 personas duermen en la calle en la UE, un 70% más que hace 10 años. Se calcula asimismo que en España más de 33.000 personas carecen de hogar, circunstancia que repercute en su acceso a prestaciones sanitarias, en su empleabilidad y recursos, y en su seguridad personal.

Las causas de la falta de vivienda incluyen problemas de salud, discapacidades, trastornos mentales, adicciones y violencia doméstica, combinados con dificultades económicas; una situación que se ve agravada por los flujos migratorios que resultan de los conflictos, o por la pandemia del COVID-19, que no ha hecho más que acentuar el riesgo de carecer de un hogar. Hablamos de cifras lo suficientemente altas para requerir su puesta en la agenda de forma inmediata, y lo suficientemente pequeñas para configurarlas como absolutamente asequibles de abordar a través de políticas públicas armonizadas y metodologías adecuadas que eviten la dispersión de recursos.

“se calcula que más de 700.000 personas duermen en la calle en la UE, un 70% más que hace 10 años”

Hacer frente al sinhogarismo implica un cambio de paradigma. En primer lugar, requiere abordarlo como lo que es: un fenómeno que puede resolverse a partir de la mera gestión del problema de la falta de vivienda asequible; y, en segundo lugar, precisa hacerlo desde una perspectiva de derechos y de respeto a la dignidad y la autonomía de cada ciudadano para tomar sus propias decisiones.
El análisis de este fenómeno desde una óptica europea muestra que se trata de un problema solucionable, al menos en gran medida. Esta ha sido la línea emprendida por el gobierno finlandés desde mediados de los años 80, que le ha llevado a ser el único Estado miembro de la UE en el que las cifras de sinhogarismo han descendido notablemente en los últimos años.

El enfoque finlandés Housing First (Primero la Casa) se introdujo en 2007 como solución de alojamiento para las personas sin hogar más vulnerables. La vivienda permanente, basada en un contrato de alquiler normal, y los servicios de apoyo adaptados individualmente fueron los elementos centrales del enfoque; era necesario aumentar la oferta de viviendas de alquiler asequibles y reforzar las medidas preventivas. Los programas gubernamentales PAAVO (2008-2015) se dirigieron a las personas sin hogar de larga duración. Más adelante, el programa de política nacional AUNE (2016-2019) se centró en la prevención del sinhogarismo. El objetivo del actual programa gubernamental (2020-) es reducir a la mitad el número de personas sin hogar en los siguientes cuatro años y acabar con el sinhogarismo en los cuatro siguientes.

“La configuración de la vivienda como un derecho humano requiere el compromiso activo (no coercitivo) de los poderes públicos para garantizar un apoyo flexible, amoldado a la persona, durante el tiempo que sea necesario”

Los beneficios del programa son evidentes, y su progresiva implantación en algunas capitales europeas como Budapest, Lisboa, Copenhague o Ámsterdam concluye que el enfoque Housing First es la línea de actuación más eficaz en la lucha contra el sinhogarismo. Resultados igualmente prometedores se obtienen en la primera evaluación de la metodología Housing First en España realizada por HOGAR SÍ y Provivienda, que muestran esta solución también como más eficiente económicamente, tras considerar el gasto presupuestario que los organismos públicos que hoy destinan en recursos asistenciales diseminados, y los legales y administrativos para penalizar el sinhogarismo.

La configuración de la vivienda como un derecho humano requiere el compromiso activo (no coercitivo) de los poderes públicos para garantizar un apoyo flexible, amoldado a la persona, durante el tiempo que sea necesario. En esta línea se ha manifestado el Parlamento Europeo en su resolución de 24 de noviembre de 2020, en la que pidió a la UE y a sus Estados miembros que pusieran fin al fenómeno de las personas sin hogar para 2030, mediante la promoción de un marco comunitario de estrategias nacionales que despenalicen el sinhogarismo. Por otra parte, el Parlamento ha estado trabajando en propuestas llamadas a impulsar mercados de vivienda inclusiva, digna y asequible, como lo establece la resolución aprobada el 21 de enero de 2021. A finales del año pasado votábamos a favor de una nueva resolución legislativa sobre las orientaciones para las políticas de empleo de los Estados Miembros que, además de incluir numerosas propuestas para garantizar una recuperación de empleo socialmente justa, hacía hincapié en la lucha contra la pobreza infantil y el sinhogarismo.

Debemos asumir el ambicioso objetivo de solucionar el fenómeno del sinhogarismo para 2030, desarrollando metodologías innovadoras que engloben la inclusión social, el acceso a derechos básicos y a dar visibilidad a las personas que lo sufren, pero también a dejar de tratar la vivienda básica como mercancía y dotarla con el digno rol de derecho humano que le corresponde.

Porque el valor de una sociedad se mide en cómo trata a sus más vulnerables.