jueves, 7 de febrero de 2019

Cuatro cosas que cualquiera puede empezar a hacer ya para luchar contra el cambio climático elhuffingtonpost

Están al alcance de todos.


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Christiana Figueres es una de las mujeres que lideran a nivel mundial la lucha contra el cambio climático, el proceso de calentamiento global generado por la actividad humana que amenaza con alterar el clima y poner en riesgo la supervivencia de la flora y fauna del planeta, incluido el ser humano. Esta antropóloga es una veterana en esta batalla: fue secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) de 2012 a 2016, participando en las negociaciones del Protocolo de Kyoto. Actualmente, es la coordinadora de la Misión 2020 que tiene el fin de invertir la tendencia en las emisiones de gases de efecto invernadero a nivel mundial.
Figueres ha estado recientemente en Madrid tras regresar de un expedición a la Antártida en el marco del programa australiano Homeward Bound, apoyado por la firma española Acciona, en la que han participado 79 mujeres de 35 nacionalidades, en su mayoría con formación en ciencias, tecnología, ingeniería, matemáticas o medicina. El objetivo de esta iniciativa es promover el rol femenino en la toma de decisiones en asuntos globales como el cambio climático y las acciones de desarrollo sostenible.
A su paso por la capital española, en un encuentro con los medios de comunicación, la antropóloga insistió en que las medidas para frenar el cambio climático son críticas y prioritarias. Además, enumeró cuatro acciones que toda la ciudadanía puede llevar a cabo para cumplir con su responsabilidad con el medio ambiente:
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1. Dejar de comer carne
"El ganado vacuno es uno de los causantes de deforestación y, por lo tanto, de cambio climático", recuerda Figueres. Los bosques atrapan bióxido de carbono, con lo que son imprescindibles para disminuir el impacto de los gases de efecto invernadero en la atmósfera. "Sé que en la gran mayoría de los países industrializados, no así en los países en desarrollo, existe la costumbre de consumir carne. Si estás comiendo carne 7 días por semana, lo mínimo que puedes hacer si quieres tener la mínima responsabilidad en la lucha contra el cambio climático, es empezar a comer carne 6 días, y luego 5... hasta dejar de comer". "No se le exige a nadie que haga este cambio del día a la mañana, pero un cambio gradual y responsable, sinceramente, lo tenemos que hacer todos", señala, tajante. "Aquí ya no hay nadie que pueda argumentar que comer carne 7 días a la semana, y mucho menos dos veces al día, tiene algún grado de responsabilidad, es inaceptable... Eso incluye el jamón ibérico", comenta entre risas.
2. Transporte limpio
"Si todavía estamos transportando a una sola persona por vehículo con combustibles fósiles, igualmente es una práctica irresponsable", prosigue Figueres. "Especialmente en los países industrializados, pasarnos al transporte público y al transporte eléctrico me parece urgente", ya que las emisiones de los tubos de escape de coches y otros vehículos son gasolina para el cambio climático. Esta experta matiza que "no se le puede hacer esa misma exigencia a los países en vías de desarrollo", que cuentan con menos recursos e históricamente han contaminado mucho menos que los desarrollados, aunque recuerda el ejemplo de India, país en vías de desarrollo en el que "el 80% de los vehículos tienen dos ruedas", principalmente motocicletas y bicicletas. "Este país —que tiene un tremendo problema de contaminación del aire— ha fijado la fecha de 2030 para pasar todos los vehículos a motor eléctrico", expone para evidenciar que el compromiso con el clima es necesario a nivel global. España ha fijado 2040 como límite para el uso de vehículos que usen diésel.
3. Si inviertes, que no sea en empresas contaminantes
"Para aquellas personas que tienen cierto capital disponible, saber dónde está invertido ese capital es otra parte de la responsabilidad. Si tu capital está invertido en industria de combustibles fósiles, estás siendo igualmente irresponsable", indica Figueres. "Hay que sacarlo y pasarlo a las tecnologías limpias, porque el capital le permite a esas industrias seguir operando"... y contaminando.
4. Votar pensando en el medio ambiente
"En países democráticos el voto de las personas mayores de edad es absolutamente crítico porque son los gobernantes a todos los niveles los que definen las políticas". Figueres conoce bien lo que implica el voto de la gente en relación a la lucha contra el cambio climático. Fue la impulsora del Acuerdo de París, en el que casi todas las naciones se comprometieron a adoptar medidas contra las emisiones de gases de efecto invernadero... un acuerdo que se vio debilitado precisamente a consecuencia de unas elecciones: las que llevaron a Donald Trump al poder en Estados Unidos, quien decidió sacar del acuerdo a su país, que es uno de los que más contamina. Un claro ejemplo de que ir a votar con el medio ambiente en la cabeza es importante.
Figueres insiste en que la lucha contra el cambio climático es una batalla común de toda la humanidad, en la que todos y todas estamos implicados, porque las consecuencias las pagamos todos. Por ello considera que estas cuatro propuestas, que están al alcance de cualquiera, "son cosas que cada individuo no solo puede, sino que debería estar haciendo".

"Los pensionistas queremos un futuro para nuestros jóvenes, no quitárselo" granadahoy.com

Paca Tricio, presidenta de la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España. M. G.

Paca Tricio es presidenta de la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España (UDP) y secretaria de la Plataforma de ONG de Acción Social (POAS). A lo largo de su carrera, ha compaginado el trabajo en la empresa privada con la actividad en asociaciones no lucrativas, como la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres del Alumnado (CEAPA) o la Coordinadora de ONG Intervinientes en Drogodependencias (COID). En La rebelión de los mayores. Porque la indignación no se jubila nunca (Península, 2019), pone voz a un malestar social hasta ahora soterrado.
-¿Por qué los mayores están indignados?
-La espita fue una carta que envió la señora Báñez a los pensionistas anunciando que nos iba a subir las pensiones un 0,25%. Hubo gente que la quemó en la calle o la devolvió, como yo. A algunos les suponía una subida de 50 céntimos, toda una burla. Después vino De Guindos, que dijo que como teníamos una casa, éramos poco menos que los más ricos del país. O la señora Lagarde, que afirmó que los mayores vivíamos mucho, insinuando que lo mejor que podíamos hacer es desaparecer.
-¿No teme que se les acuse de insolidarios con los jóvenes?
-No robamos a nadie. Percibimos una pensión porque hemos cotizado durante toda nuestra vida. Y no pedimos para nosotros, sino para las generaciones detrás de nosotros. Hay que arreglar la situación de los jóvenes exigiendo sueldos dignos y una carrera profesional lo suficientemente larga para cobrar una pensión decente en el día de mañana. Yo ya tengo mi pensión. Pero tengo una hija parada y otra en malas condiciones, amigos que tienen a sus hijos en el paro o en el extranjero porque aquí no pueden vivir. Esto hay que revertirlo A partir de 2023 se jubila la generación del Baby Boom y no se ha hecho más que poner apaños.
-¿La solución pasaría por retrasar la jubilación?
-Yo me jubilé a los 70 años porque me lo permitió la organización que hoy presido, la Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados. No sé si eso arreglaría algo. Desde luego, a los 67 años se sigue estando intelectualmente muy bien, aunque hay profesiones en las que por su esfuerzo físico o psicológico no se podría seguir. Pero si alargas la jubilación, ¿qué hacen los jóvenes que buscan trabajo? Nada es blanco y negro. Hay matices. Los pensionistas no somos el problema; el problema es la inacción para solucionar el futuro de este país, que va a ser el más envejecido del mundo junto a Japón. Lo que no vamos a admitir es que nos digan que nosotros queremos quitar su futuro a nuestros hijos y nietos.
-Al igual que existen micromachismos, usted pone el acento en los microedadismos. ¿Qué son?
-Por ejemplo es considerar que por tener una edad se debe tener los huesos destrozados y sufrir dolores. Un amigo me contaba que el médico le dijo que se debía conformar con el dolor de su rodilla por tener 87 años. Y él se levantó y le exigió que le dejara esa pierna como la otra, que estaba sana.
-¿Qué le parece la imagen que se da sobre la tercera edad en la publicidad o en los medios?
-Es indignante. ¿Por qué se empeñan en vernos como personas que nos tienen que proteger? No es cierto. El imaginario actual no es el de mis abuelos. Habrá que proteger a aquellos que tengan enfermedad o discapacidad. Y tampoco se les protege. Las ciudades sólo están adecuadas para la gente joven, para a gente de los patinetes, pero se olvidan de que hay más de nueve millones de mayores de 65 años, que pronto serán doce millones.
-¿Falta reconocimiento al papel de los pensionistas en la crisis?
-No necesitamos reconocimiento. Se llama solidaridad con nuestros hijos y nuestros nietos. Quienes se echan el país a la espalda somos los mismos mayores que cuando éramos jóvenes nos echamos el país a la espalda para que llegara la democracia.
-¿La conciliación descansa en los mayores?
-No tienes más que pasearte por las calles de cualquier ciudad. Son los que yo llamo abuelos esclavos, los que no tienen horarios ni posibilidad de ver a sus amigos. ¡No! La conciliación laboral debe hacerse entre la pareja. Para eso existe la ley de conciliación.
-Usted reivindica el JASP, Jubilado Aunque Sobradamente Preparado.
-Es que es una verdad. Entre los pensionistas hay abogados, médicos, ingenieros, alpinistas como Carlos Soria. No sé por qué, pero parece que cuando cumplimos los 65 perdemos memoria, habilidades, intelectualmente...
-Y el sexo no acaba a los 65.
-Bueno. Es que encima tenemos que ser asexuados. ¿Se puede ser más ridículo? ¿Con cuántos años tuvo hijos Picasso ? Y podría poner una larga lista. ¿Cómo es posible que no podamos estar en una mesa electoral? Es cuestión de capacidades. El que no pueda, no tiene por qué hacerlo. Pero el que pueda, que lo haga porque eso suma al país. Yo tengo 72 años y me siento con fuerza para vivir lo que sea.
-¿Qué le diría a un millenial?

-Le diría que su situación es muy complicada y que los mayores estamos dispuestos a echarle una mano. Que se prepare lo mejor posible y sobre todo, que no pierda la esperanza porque eso te quita fuerza y te hace no mirar al frente. En el empeño de sacar al país adelante tenemos que estar todos. Los primeros, los mayores, porque tenemos una mochila de experiencias de éxitos y fracasos.

¿Para qué sirve un discapacitado? granadahoy.com

RAFAEL SÁNCHEZ SAUS

La humanidad nació el día en que unos cazadores decidieron no abandonar al compañero lisiado para siempre

Hace muchos años, un Martes Santo, un nazareno salía de la Catedral de Sevilla tras hacer estación con su hermandad. Como sabemos los asiduos al capirote, el nazareno no sólo goza de anonimato, también de invisibilidad: la gente se comporta como si no pasara nadie a su lado, y así, a menudo contra su voluntad, el penitente puede ver y oír casi de todo. Aquella tarde, el nazareno se topó a la salida de la Puerta de los Palos con uno de tantos grupos de jóvenes que aprovechan el paso de las cofradías para lo que es natural: para disfrutar de ellas, para estar con los amigos y, si es posible, como se decía en mis tiempos y no sé si aún, para ligar. Tener un largo parón a la vera de una de estas pandillas no es lo mejor para una estación de penitencia según los cánones, pero en este caso el grupo, tan bullicioso como cualquier otro, presentaba una particularidad: todo en él giraba en torno a un chico en silla de ruedas con parálisis cerebral. Aquel joven, tan poco atrayente en apariencia, era objeto de continuas muestras de atención y cariño de los demás, recibía las mejores sonrisas, las palabras más amables en el tono más afectuoso y la ayuda continua de sus amigos, a todo lo cual correspondía vivamente. Sin duda alguna, en aquel momento ese muchacho era feliz, más aún, era una potente dinamo de felicidad y de amor para sus compañeros y hasta para el penitente que, invisible en su ruan, asistía a todo y daba gracias a Dios por ello y por la lección inmensa que estaba recibiendo. Desde aquel Martes Santo he podido comprobarlo a menudo: la misión secreta, la razón de vivir de estas personas no es tanto regalarnos su amor, que también lo hacen, cuanto hacerlo florecer en nosotros continuamente y allí donde están.
Naturalmente, esto viene a colación del maravilloso discurso de Jesus Vidal en los Goya, redimiendo un espectáculo hasta ese momento tan vacuo y olvidable como de costumbre. La humanidad no nació con el uso consciente de herramientas, sino el día en que unos hombres decidieron no abandonar al compañero de caza lisiado para siempre, o cuando por vez primera el clan atemperó su marcha para adecuarla al paso del más viejo. Somos humanos porque ellos nos ayudan a serlo, y el día en que, tal vez por falsa bondad, sean al fin exterminados como ayer aplaudidos, simplemente habremos dejado de serlo.

miércoles, 6 de febrero de 2019

Los viajes espaciales modifican el cerebro elhuffingtonpost

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¿Te gustaría viajar a la Luna o, más aún, a Marte? Aunque las agencias de viajes no tienen todavía esas ofertas, el apogeo de la "era espacial" apunta a que los viajes espaciales sean realizables en el medio plazo. Sin embargo, el cerebro puede acusar seriamente ese tipo de condiciones extra-terrestres.
Por si tienes planificado un viaje espacial futuro, conviene que tengas en cuenta algunos aspectos que pueden alterar tu cabeza.
Microgravedad, radiación iónica y otros inconvenientes
Los seres humanos nos hemos adaptado evolutivamente a la vida en la Tierra desde hace cientos de miles de años. Nuestro planeta azul reúne una serie de características particulares como son la gravedad, la existencia de atmósfera, estímulos sensoriales específicos y un sinfín de aspectos que han concluido en lo que somos ahora como especie que vive con gran éxito en este ambiente. Sin embargo, el auge por los viajes espaciales conlleva que se investiguen las reacciones y consecuencias que la vida sin gravedad ni atmósfera podría acarrear.
La microgravedad vendría a ser el efecto derivado de estar tumbado con la cabeza hacia abajo durante largo tiempo. Uno de las consecuencias observadas es el aumento de líquido en el cerebro, lo que aumenta la presión intracraneal. Con el aumento de la presión intracraneal, es frecuente en los astronautas presentar edemas en la zona del ojo que pueden ocasionar hemorragias y visión borrosa.
Cuando se analizan las imágenes del cerebro por resonancia magnética también se detectan algunos cambios en la anatomía como consecuencia del aumento de la presión intracraneal. En particular, se observa un aumento del volumen de las cavidades del cerebro (los ventrículos). El aumento de la presión puede generar migrañas. Otro inconveniente de la microgravedad es la alteración de las regiones cerebrales motoras en los cosmonautas. Entre otros, se ven afectadas las estructuras del oído (los otolitos) que se encargan de percibir la gravedad. Ello conlleva una pérdida de la sensación del equilibrio, la coordinación de movimientos y la agilidad. Los movimientos voluntarios se vuelven más lentos y menos precisos como consecuencia de no estar pisando la Tierra.
Las radiaciones cósmicas galácticas son un factor adverso para adicional para el cerebro. Incluso más nocivo que la microgravedad. Estas radiaciones de partículas de alta energía pueden generar disminución de la formación de nuevas neuronas (neurogénesis) y en las conexiones entre las células, además de aumentar el estrés oxidativo ("desechos" que pueden ser tóxicos), tendencia a la inflamación y peor riego sanguíneo. Además, con el aumento del dióxido de carbono, las neuronas respiran peor, lo que ve afectadas sus funciones normales. En consecuencia, se notan cambios en la capacidad de pensar, memorizar y aprender, en la memoria, fatiga mental, desajustes en los ciclos del sueño y mayor tendencia al estrés.
Cerebro menguado en la zona frontal
Algún estudio científico reciente ha detectado en los astronautas que viajan al espacio por largo tiempo una reducción de la materia gris en la zona frontal. Esta zona se encarga de procesos cognitivos complejos, toma de decisiones, la conciencia, la capacidad para desarrollar tareas complejas, la capacidad comunicativa, etc.
En otro estudio, analizaron la sustancia blanca, que contribuye a la agilidad en las conexiones neuronales, lo que vulgarmente se denomina "nervios". En los astronautas, la sustancia blanca también se veía alterada de manera similar a lo que se observa con el envejecimiento en personas de más edad.
La reducción de la producción de nuevas neuronas (neurogénesis) sobre todo en zonas de la memoria se produce también como consecuencia de no mover las piernas. Se calcula que la inmovilidad de las piernas puede reducir la formación de neuronas hasta en un 20%.
Alteraciones en el ánimo
Los cosmonautas por añadidura pueden experimentar alteraciones psico-emocionales. Ya no solo la sensación de aislamiento que afecta evidentemente el estado anímico, sino el propio estrés que aumenta la producción de hormonas asociadas con la gestión de este estado alterado. El estrés incrementa la pérdida de memoria.
Algunos estudios científicos (algunos efectuados en modelos animales) han llegado a la conclusión de que las radiaciones cósmicas son uno de los factores más significativos en los cambios psico-emocionales. Serían los causantes de la desmotivación, ansiedad, insomnio, depresión, apatía y anhedonia.
Con los cambios gravitacionales y alimentarios, también se ven alterados el segundo y tercer cerebro (el intestino y sus bichos). Como ya hemos comentado en otros artículos, las alteraciones en los microorganismos del intestino como consecuencia de cambios en la dieta, horarios y pautas alimentarias tienen una repercusión directa sobre la conducta, el ánimo y el sueño.
Cuanto más tiempo en el espacio, más cambios
Un aspecto a tener en cuenta es que el tiempo del viaje cuenta sobre los cambios esperables en el cerebro. En un estudio con astronautas que habían efectuado viajes espaciales de 165 días (5 meses y medio) los efectos en la anatomía cerebral eran más significativos que en astronautas que tan solo habían permanecido en el espacio durante unos 14 días.
En definitiva, comprarse un billete a Marte puede tener sus desventajas fisiológicas. ¿Qué se sugiere para reducir los efectos co-laterales? Aunque todavía hipotético, algunos investigadores apuntan a intentar conseguir "aletargar" el organismo durante el viaje. Sería el equivalente a inducir una hibernación. Es decir, una reducción del metabolismo y una reducción de la temperatura del cuerpo hasta un nivel permitido. ¿Ficción o realidad? De momento, todavía es una sugerencia que sin duda podría amortiguar el deterioro mental como consecuencia de la permanencia en el espacio.

Recetas fáciles: puré de guisantes elhuffingtonpost

No encontrarás una receta tan simple


Dificultad: facilísima.
▶️ Precio: $$ (2 euros por ración).
▶️ Tiempo de preparación: 15 minutos.
▶️ Temporada óptima: todo el año.
▶️ Ingredientes (para 2 personas):
  • Un puñado de guisantes
  • Tres patatas
  • Una cebolla grande
  • Caldo de verduras
  • Aceite de oliva
  • Sal
▶️ Elaboración:
  • Pela y corta las patatas y la cebolla.
  • Echa caldo de verduras, aceite de oliva, sal y pimienta en una olla.
  • Hierve todos los ingredientes, incluyendo los guisantes en el caldo de verduras hasta que se ablanden.
  • Deja reposar durante 10 minutos.
  • Bate todos los ingredientes hasta que quede una masa homogénea.
  • Rectifica el punto de sal.

martes, 5 de febrero de 2019

Esto es lo que le pasa a tu organismo cuando odias tu trabajo elhuffingtonpost

"En un empleo tóxico, el sistema nervioso está constantemente al límite".


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Todo el mundo puede tener una semana mala en el trabajo, pero deberías vigilar que esa semana no se convierta en un interminable estrés laboral que te debilite y socave tu salud.
Hay demasiada gente atrapada en trabajos tóxicos y es un problema que tanto los empleados como los jefes deberían tomarse más en serio. Jeffrey Pfeffer, profesor de Conducta Organizacional en la Universidad Stanford y autor de Dying for a Paycheck, descubrió a través de su investigación que la mala gestión de las empresas estadounidenses ocasionaba el 8% de los costes sanitarios anuales y está relacionada con 120.000 muertes más al año en todo el país.
Quizás tu propio organismo sepa antes que tú que tu trabajo es el responsable del estrés que sufres y te envíe señales de alarma.

No puedes dormir

"Muchas veces, lo primero de lo que se habla es de las noches sin pegar ojo. La gente dice no ser capaz de dormir porque su mente está a tope o porque no es capaz de mantenerla en calma. Muchos se despiertan en mitad de la noche pensando en su lista de tareas", comenta la psicóloga clínica Monique Reynolds, del Center for Anxiety and Behavior Change.
Un par de noches sin descanso no suponen mucho problema, pero si se convierten en un patrón, puede significar que el estrés de tu trabajo se ha vuelto tóxico.
"Si está siempre relacionado con el trabajo, es señal de que algo no va bien", asegura Reynolds.

Sufres dolores de cabeza

Los músculos se tensan para proteger el cuerpo de lesiones. Cuando percibes tu lugar de trabajo como una zona peligrosa, tus músculos permanecen en tensión, según la Asociación Estadounidense de Psicología. La tensión crónica en el cuello, en los hombros y en la cabeza se asocia con las migrañas y las cefaleas de tensión.
"El estrés provoca síntomas fisiológicos que se manifiestan en forma de dolor", señala Reynolds.

Sufres dolores musculares

Cuando tu trabajo es tóxico, puede hacerte sentir como si estuvieras luchando contra un tigre salvaje sobre tu escritorio. Ante lo que se percibe como una amenaza, el cerebro hace que el organismo se inunde de adrenalina y otras hormonas del estrés.
"El sistema nervioso está constantemente al límite en un empleo tóxico. Hace que estemos siempre en guardia, preparados para reaccionar ante un jefe o compañero desagradable", sostiene Reynolds.
Si escribiendo simples correos estás con la espalda encorvada y la mandíbula apretada, puede significar que tu empleo te está costando la salud.

Tu salud mental empeora

Reynolds señala que el aumento del estrés puede empeorar problemas de salud previos: "Una persona con tendencia a preocuparse mucho, en un ambiente de trabajo tóxico puede exacerbarse y cruzar el umbral clínico".
Si sientes que tus jefes siempre buscan sacarte faltas, tu salud mental paga la factura. Un análisis de 279 estudios asoció las injusticias en el trabajo con informes de sofoco o depresión.
E. Kevin Kelloway, director de investigación sobre salud psicológica laboral de la Universidad St. Mary's (Canadá), advierte que el trato injusto en el trabajo puede provocar un exceso de estrés.
"Las injusticias son un factor especialmente estresante porque nos afectan en la esencia de nuestro ser. Cuando me tratas de forma injusta, atacas mi dignidad como persona, sobre todo al decir que no merezco un trato justo ni como el que reciben los demás", explica.

Enfermas más a menudo

Si no dejas de resfriarte, piensa en cómo te hace sentir tu trabajo. Una amplia investigación demostró que el estrés crónico pone en peligro el sistema inmunitario, haciéndote más susceptible a contraer enfermedades.

Pierdes interés en el sexo

El modo en que pasas el tiempo refleja lo que valoras. Cuando te llevas el trabajo a casa, tus relaciones pueden sufrir. La Asociación Estadounidense de Psicología indica que cuando las mujeres tienen que gestionar el estrés profesional además de sus continuas obligaciones personales y financieras, su apetito sexual se ve reducido. En el caso de los hombres, el estrés provoca una reducción de testosterona, lo que también da lugar una menor libido.
"Tiene que haber cierto grado de relajación para que surja la excitación. También influye el factor tiempo. Hay mucha gente que asegura que no tiene tiempo para el sexo", expone Reynolds.

Estás siempre cansado/a

Esto es fatiga, una sensación de agotamiento hasta los huesos que ninguna siesta ni fin de semana de descanso parece curar.
Kelloway señala que "no hay una forma específica de reaccionar a un lugar de trabajo tóxico", pero que la fatiga está entre los síntomas habituales que suelen sufrir los trabajadores.
Los empleos tóxicos pueden crear una espiral agotadora, según Pfeffer. "Te sientes desbordado porque trabajas demasiado tiempo y trabajas demasiado tiempo porque te desborda el trabajo", detalla.

Sufres molestias gastrointestinales

Indigestión, estreñimiento e hinchazón son síntomas asociados al estrés, ya que este afecta a la digestión y puede alterar la flora intestinal, lo que a su vez tiene consecuencias sobre el humor.
Por eso a veces sufres retortijones estomacales cuando no estás de buen humor, aclara Kelloway, que conoce esta sensación por su experiencia en un trabajo tóxico.
"Cuando llevaba unos seis meses, me empecé a dar cuenta de que todos los domingos por la tarde sufría dolor de estómago. No fue el síntoma en sí, sino el momento en el que aparecía (cuando me ponía a pensar en lo que tenía que hacer el lunes por la mañana) lo que me hizo darme cuenta de la relación con el trabajo. Todos los síntomas desaparecieron cuando dejé el trabajo y empecé en otro", recuerda.

Experimentas cambios en el apetito

El apetito está estrechamente relacionado con el cerebro. Bajo situaciones de estrés intenso, tu sistema de reacción a situaciones de peligro libera adrenalina, lo que le dice al cuerpo que detenga la digestión para centrarse en salvarte de lo que percibes como un peligro, según la Harvard Health Letter. Sin embargo, en situaciones de estrés prolongado, las glándulas suprarrenales liberan cortisol, lo que aumenta el hambre. Cuando el trabajo te causa estrés durante mucho tiempo, quizás recurras a la comida en busca de consuelo.
Harvard también advierte que los alimentos azucarados atenúan las reacciones y las emociones asociadas al estrés, motivo por el que son vistos como alimentos de consuelo, pero se trata de un hábito poco saludable que conviene evitar.

¿Qué puedes hacer para combatir estos problemas?

Tómate descansos. Una vez que tu organismo se ha puesto en modo de alerta máxima para defenderte de exigencias poco razonables y jefes desagradables, tienes que permitirle un descanso. "Si no damos a nuestro sistema nervioso la ocasión de relajarse y reiniciarse, empieza a ocasionar daños a largo plazo", avisa Reynolds, quien también comenta que tener compañía fuera del trabajo, la meditación y el ejercicio ayudan a contrarrestar los síntomas del estrés.
Reformula tus pensamientos negativos. Uno de los principios de la terapia conductista cognitiva es que lo que piensas puede cambiar cómo te sientes. "No todo el mundo puede cambiar de trabajo, pero sí que podemos centrarnos en las situaciones que están bajo nuestro control", recomienda Reynolds. Puedes utilizar el mindfulness para gestionar los pensamientos negativos sobre cómo ha ido la presentación o sobre qué piensan los compañeros de trabajo sobre ti.
Deja el trabajo. Puedes considerar estos síntomas como señales de que necesitas un nuevo trabajo o irte a otra parte. Pfeffer dice que las horas interminables, la falta de autonomía, el horario impredecible y la precariedad económica son factores que contribuyen a generar un lugar de trabajo que los empleados deben dejar atrás, no simplemente afrontar. "Hay que solucionar el problema de raíz, no tratar los síntomas", sentencia.

El 'desahucio' de invernaderos permite recuperar 22 hectáreas de playa ideal.es

La alcaldesa, María José Sánchez, y el teniente de alcalde, Manuel Salinas, posan con una de las nuevas zonas de playa, recuperada tras levantar los invernaderos. / JAVIER MARTÍN

Albuñol asiste a un proceso histórico: recuperar 22 hectáreas de arena junto al mar donde antes había más de cien invernaderos

LAURA UBAGOAlbuñol
Hace 40 años la desgracia se curó a golpe de invernadero. Una riada arrambló con Albuñol y los vecinos que habían perdido todo instalaron –con todas las bendiciones– fincas bajo plástico en una lengua de tierra que surgió en primera línea de playa.
Después de una guerra larga de papeleo ya se han levantado las más de cien propiedades agrícolas que estaban en dominio público marítimo-terrestre, una zona 'sagrada' en la que sobraban, según entendía Costas.

Los agricultores se han aferrado este tiempo a los suspiros que les iba brindando la burocracia pero no han tenido más remedio que rendirse ante este 'desahucio' masivo de invernaderos, que se ha llevado a cabo en poco más de un año.
Y ahora, al quitar esos tomates, esas habichuelas y esos plásticos que conservaban el calor, Albuñol se ha topado con una playa nueva de 22 hectáreas, que todavía ni es playa ni se lo parece, que es, por ahora, no más que un descampado que pega al mar.
Albuñol tiene ahora un reto apasionante: ganar playa y darle vida para que el municipio pueda plantearse salir en los mapas de los lugares turísticos. En El Pozuelo –uno de los anejos albuñolenses– hay una playa (la de toda la vida) a la que la mar le pega bocados excesivos, que tiene un paseo, un bloque de pisos y un hotel pequeñito. Después hay una rambla, y tras ese muro una zona de nueva playa, en la que ahora ha crecido lo verde, aún quedan las maderas que eran los cimientos de algunos invernaderos y una finca, en la esquina, pequeñita que representa a la resistencia y que por mor de los mapas y del deslinde no ha tenido que marcharse.
El municipio ha recuperado tres zonas en las que en vez de invernaderos ahora hay estos terrenos con restos de lo que fueron. Una de La Rábita a la rambla de Albuñol, otra de ahí a Huarea y otra hasta la playa del Búho. Hasta ahora su litoral estaba cortado por estas zonas de fincas y ahora es una gran extensión que puede rondar los 3 kilómetros de largo.
El Boletín Oficial de Estado a recogido, este jueves, la licitación de la redacción del proyecto de acondicionamiento de la fachada marítima de Albuñol, algo que según la alcaldesa, llega tarde porque reconvertir esa zona en playa es «una emergencia». María José Sánchez considera que ese suelo contaminado hay que retirarlo cuanto antes. De hecho, el proyecto conllevará la extracción de una fina capa de arena donde se han ido acumulando los fitosanitarios.
La alcaldesa de Albuñol está contenta con que ya se haya licitado la redacción del proyecto de la recuperación de litoral y de sendos espigones: uno en El Pozuelo y otro en La Rábita, donde el mar llega a las viviendas y es de «extrema necesidad».
Cuando los espigones retengan la arena y Albuñol tenga sus 22 hectáreas de playa, pelearán por conseguir una senda litoral y un paseo marítimo para recorrerlo todo y para que a este municipio lleguen las viviendas y los hoteles, que se fueron aburridos al ver que la playa seguía siendo de plástico.

Pero ahora, bajo esas estructuras ha nacido una nueva zona de playa sobre la que pronto se podrá actuar, para que vaya cogiendo el aspecto que tiene el litoral y para que las sombrillas vayan llegando. En vez de tomates, habrá toallas y en este municipio esperan que ese turismo pueda darles de comer, como les dieron estas fincas junto al mar, cuando la lluvia les quitó el presente.