SOY UN GRAN AFICIONADO A LA LECTURA, POR ELLO DEDICO MI BLOG A TODOS AQUELLOS QUE COMO YO LEEN !! Y DEDICO ESTE BLOG A TODOS AQUELLOS/AS QUE ESTEN INTERESADOS EN TODAS LAS NOTICIAS QUE HAY SOBRE SU PUEBLO.
El mundo no se acabó en el año 2012 como decía Patrick Geryl, pero estamos en ello
Hace doce años, o quizá más, un escritor llamado belga Patrick Geryl escribió un libro llamado La profecía de Orión en el que pronosticaba que el mundo se iba a acabar en 2012. El libro tuvo tantos seguidores que hubo muchas personas en el mundo que se creyeron el mensaje y comenzaron a construir refugios para meterse en ellos y sobrevivir en caso de que hubiera una catástrofe universal que acabara con la vida en el planeta. Uno de ellos se construyó en La Alpujarra, más concretamente en Bérchules, y más concretamente en el cortijo Los Pollos. Yo todavía era un intrépido reportero y allí me fui con mi compañero de fatigas en esa comarca como es Rafa Vílchez, para escribir sobre el tema. Por lo visto los vecinos de la localidad se mosquearon al ver pasar por allí todos los días grandes camiones con hormigón hacia el cortijo. ¿Qué estarán haciendo allí?, se preguntaron. Estuve casi todo el día en la zona intentando hablar con el dueño del cortijo, un ciudadano belga que había adquirido esas tierras en la montaña no hacía muchos años. No lo vi en persona, pero conseguí su teléfono y pude hablar con él. Efectivamente, me dijo, estaba construyendo una especie de habitáculo soterrado y de hormigón armado para meter alimentos y semillas en caso de que hubiera un cataclismo a nivel mundial. Era, me explicó, como una especie de sucursal de ese Banco Mundial de Semillas que hay en Noruega y con el que ha colaborado recientemente investigadores del CSIC de Granada enviando especies que se cultivan en Moclín, Puebla de don Fadrique y Alhama de Granada. A ese banco lo llaman la 'Cúpula del Fin del Mundo' o el 'Arca de Noé Vegetal'. Esto es, que si el mundo se va al carajo a causa de una catástrofe nuclear, pongamos por caso, los pocos que queden porque se hayan construido un refugio antiatómico tengan semillas que sembrar para poder comer. Recuerdo que cuando terminé de hablar con aquel tipo que se estaba construyendo el búnker en La Alpujarra, lo taché mentalmente de desquiciado y catastrofista. Un chalao, vaya. Ahora, desde que el Putin empezó la guerra con Ucrania y amenaza con utilizar el arsenal nuclear, ando como loco buscando el número de teléfono del dueño del cortijo Los Pollos para que me reserve un hueco en el búnker. Vayamos a pollas. Por cierto, el mundo no se acabó en 2012 como decía Patrick Geryl, pero estamos en ello.
Doctor en Historia Contemporánea por la UNED, inspector de educación y profesor del Centro de Estudios Magíster, Luis E. Íñigo Fernández (Guadalajara, 1966) tiene una dilatada carrera en la Administración y la docencia. Especialista en la Segunda República española, sus investigaciones se han centrado en los partidos republicanos moderados. Es autor de más de una veintena de libros. A comienzos de año publicó Historia de los perdedores (Espasa, 2022), una obra para entender la visión de los vencidos y que es el libro del que el autor dice sentirse más orgulloso.
–¿Por qué se decidió hacer una obra sobre los perdedores en la Historia?
–Pues porque me parece que la Historia la escriben siempre los ganadores, con escasas excepciones y con una finalidad de justificación. Y, por tanto, les debemos a los perdedores del pasado moralmente una reparación. Todos tenemos algo de perdedores y no nos llegaremos a conocer nunca bien a nosotros mismos, ni como individuos ni como pueblos, si no reconocemos lo que debemos a los perdedores.
–¿Cómo decidió acotar la estructura del libro? Porque aborda momentos históricos muy distintos y separados en el tiempo. Quizá el factor común es la injusticia de cómo han sido tratado sus protagonistas, ¿no?
–Por una parte, por la universalidad. Para no caer únicamente en un reduccionismo europeísta ni español. Y, por otra parte, por el deseo de intentar abarcar lo más posible en el tiempo. De manera que estuvieran representadas todas las épocas para que de algún modo fuera como una Historia universal desde el punto de vista de los perdedores.
–¿Porque ése es el hilo argumental, contar que aunque fueron los perdedores de cada una de esas batallas históricas, por llamarlo de alguna manera, quedaron cosas sin contar?
–Sí. Primero hay que aclarar que no son batallas en el sentido militar, aunque ya sé que no lo dice así, sino que son gentes, pueblos, grupos sociales que han aportado mucho a la Historia. El mundo no sería igual sin ellos. Pensemos en las mujeres, en los homosexuales, en los ancianos, en los judíos, en los esclavos romanos, en los campesinos egipcios... Si no sabemos lo que ellos hicieron, lo que vivieron, lo que sufrieron, realmente no podemos entender el mundo actual.
–¿Pero hay un hilo conductor entre esos pueblos?
–Todos comparten el ser perdedores. Pero no, cada capítulo se puede leer independientemente, que es lo bueno. Cada uno tiene veintitantas páginas, con lo cual es una lectura ágil. Sí es cierto que al acabar el libro uno se hace una idea global de la Historia humana desde otro punto de vista.
–¿Hay algo de acto de contrición? Varias veces en el libro se refiere a que los historiadores tienen una parte de responsabilidad de que sólo se acabe contando la versión de los vencedores.
–Sí. Y además es militante mi postura en ese sentido. El historiador a veces es un publicista, es decir, trabaja para el poder, porque a la sombra del poder está muy cómodo y el historiador nunca debe ser leal al poder. Debe ser leal sólo a las fuentes y al rigor intelectual, caiga quien caiga y le moleste a quien le moleste. Y eso creo que se lo debemos a la Historia y se lo debemos a los lectores sobre todo.
"LOS PERDEDORES, AL REESCRIBIR LA HISTORIA, INCURREN EN LOS MISMOS ERRORES QUE LOS VENCEDORES, ESTÁ PASANDO CON LA SEGUNDA REPÚBLICA"
–¿Y eso no pasa también cuando contamos la historia de los perdedores por revancha?
–Pues sí, ha acertado. Porque a veces, al contar la historia de los perdedores, cuando éstos la reescriben, incurren también en los mismos problemas o errores que incurrieron los ganadores. Y se ve en aspectos como la Segunda República en la actualidad. Hay un grupo de historiadores que la presentan como si hubiera sido el ejemplo más acabado de democracia. Cuando sabemos que no es así, sino que, como dijo Javier Tusell, era una democracia muy poco democrática. Y lo peor es que se hace con una finalidad política presente, no para que las personas conozcan su pasado, sino para que muevan su opinión en el presente en el sentido que se pretende.
–¿Es uno de los grandes mensajes de su libro, que no debemos aplicar la Historia como palanca de acción política actual?
–No exactamente. Esa es una lectura que espero que la gente haga, que es mucho más fácil hacer Historia para complacer al poder, al que haya en cada momento, que todos tienen sus intereses, pero que ésa no es la labor del historiador, que debe ser comprometido, siempre se ha dicho, pero no con una ideología política, sino con el rigor intelectual y la honestidad personal.
–¿La obra es un canto contra la desigualdad o es un error mío como lector?
–La obra es un canto contra la injusticia en un doble sentido, de que se dio realmente y de que los historiadores han contado la realidad. Por tanto, si eso es contra la desigualdad en ese sentido, sí.
–Hay mucha inspiración poética en el libro, o al menos yo la detecto. ¿Por qué?
–Es que yo creo que el historiador no tiene por qué escribir como si estuviera exponiendo fórmulas matemáticas. Aunque la Historia narrativa tiene muy mala prensa, los grandes historiadores han sido también grandes escritores. Pensemos en Winston Churchill, por ejemplo, en [Theodore] Mommsen u otros autores clásicos. Creo que los libros tienen que cautivar de dos maneras, al intelecto, que es lo que pretende el historiador, pero también a la sensibilidad. Un buen libro de Historia no tiene por qué ser soso o aburrido desde el punto de vista literario. Y tampoco tiene por qué aparcar las emociones. La emoción es una herramienta intelectual, ayuda al intelecto.
–¿Es el libro del que se siente más orgulloso?
– Sin duda. Y me encantaría que este libro llegara a muchas personas y lo disfrutaran y les hiciera pensar, porque, sobre todo, el historiador escribe para hacer pensar.
–¿Es un manual para identificar a los perdedores de hoy? ¿Cuáles son para usted?
–Hay grandes masas de perdedores en los países africanos y asiáticos, a pesar del gran progreso que se ha experimentado en los últimos años. Y eso no debemos olvidarlo. Cuando reconozcamos que hay perdedores en nuestras sociedades ricas, avanzadas, no debemos olvidar a esos otros.
V Hya atrajo el interés de los científicos por su comportamiento y sus características hasta ahora peculiares
Imagen de la estrella V Hya, en la que se pueden ver los seis anillos / EFE
M.H.
La muerte de una estrella de carbono ha sido presenciada por los astronómos, abriendo preguntas sobre las fases de un periodo de la evolución estelar y con un espectáculo de seis anillos y dos estructuras de reloj de arena generados por la expulsión de material a alta velocidad.
Los resultados que publica The Astrophysical Journal describen el final de la vida de la estrella V Hya, rica en carburos, situada a unos 1.300 años luz de la Tierra y que atraviesa por una etapa de rama asintótica gigante (RAG)
El 90 % de las estrellas con una masa similar o superior al Sol tiene una fase RAG, que se produce cuando la estrella acaba con el combustible necesario para alimentar sus procesos nucleares.
V Hya atrajo el interés de los científicos por su comportamiento y sus características hasta ahora peculiares, como las grandes erupciones de plasma que ocurren cada 8,5 años y la presencia de una estrella vecina, casi invisible, que contribuye a su comportamiento explosivo.
El equipo usó para su estudio el telescopio Alma (Chile) y datos del observatorio espacial Hubble y confirmó “con claridad que el modelo tradicional en que se extinguen las estrellas RAG es, en el mejor de los casos, incompleto y, en el peor, incorrecto”, dijo el autor principal Raghvendra Shai, del Laboratorio de Propulsión de la Nasa.
Los expertos no descartan que la presencia de una estrella cercana influya en la manera en que V Hya se extingue, por lo que entender estas interacciones es “de suma importancia”, para la astrofísica, además de constituir uno de sus principales desafíos.
Esa combinación de dos estrellas sería la responsable, “al menos en cierta medida”, de la presencia de los seis anillos y los veloces chorros que están provocando la inusual extinción de la estrella.
Despojarse de su atmósfera y, en última instancia de su masa, es algo que la mayoría de estrellas rojas gigantes hacen, pero para “sorpresa” del equipo, en este caso, la materia es expulsada en una serie de anillos, señaló otro de los firmantes Mark Morris de la Universidad de California (EE.UU).
Los seis anillos llevan unos 2.100 años alejándose de V Hya y expandiéndose, agregando masa y alimentando el crecimiento de una estructura de alta densidad con forma de disco estirado y torcido que rodea la estrella.
La etapa final de la evolución estelar, cuando se produce la transición de gigante roja a remanente estelar de enana blanca, es “un proceso complejo que no entendemos totalmente”, agregó Morris, por lo que las características de V Hya suponen una vertiente “nueva y fascinante” de la investigación.
Además de los anillos y un disco estirado, V Hya tiene dos estructuras con forma de reloj de arena –junto con otra estructura con forma de chorro– que se expanden a unos 240 kilómetros por segundo.
Cuatro enclaves españoles se cuelan en el ranking europeo realizado por la plataforma Musement
Una parte del Parque nacional de Sierra Nevada. / ARCHIVO
Un año más la primavera ha llegado y con ella, las ganas de disfrutar de la naturaleza comienzan a aumentar. Quizá por ello no seas de extrañar que entre los destinos más populares para una escapada en estas fechas se encuentren los parques nacionales. Y para ello no hace falta irse muy lejos, ya que tanto Granada cuenta con una de las mejores opciones a nivel europeo.
La plataforma Musement ha realizado un estudio para ayudar a todos aquellos que quieran disfrutar de unos días de relax o aventura en plena naturaleza, pero todavía no hayan decidido el destino. La plataforma de reservas de actividades y experiencias ha analizado el número de reseñas en Google de más de 400 parques nacionales de toda Europa, con el objetivo de averiguar cuáles son los más populares del continente. El resultado es una completa lista con 30 espacios naturales ideales para descubrir durante la primavera y entre ellos se ha colado uno granadino: Sierra Nevada.
El Parque nacional de Sierra Nevada. / G. H.
El top 10 lo forman el Parque Nacional de los Lagos de Plitvice, en Croacia, con más 78.000 reseñas; seguido del Parque nacional Krka, también croata, con 44.623 reseñas; tercero está el Parque nacional de Cinque Terre, en Italia, con 40.232 reseñas; seguido del primero español que aparece, el del Teide, con 31.433 reseñas. En quinta posición se encuentra el Parque nacional del Distrito de los Picos, en Reino Unido, con 29.797; seguido del de Vesubio (Italia), con 26.288. El séptimo, otro español, es el de Timanfaya, con 25.814; siendo octavo el de Snowdonia (Reino Unido), con 21.592; noveno, el de Peneda-Gerês (Portugal), con 21.167; y décimo el Parque nacional New Forest, Reino Unido, con 21.101 reseñas.
EN EL TOP 30
Además del Teide y del Timanfaya, en la lista de los 30 parques nacionales más populares de Europa hay otros dos representantes españoles: el Parque Nacional de los Picos de Europa (15.425 reseñas) y el Parque nacional de Sierra Nevada (15.164 reseñas), situados en el vigésimo y en el vigesimosegundo puesto respectivamente.
Así, los países con un mayor número de parques en la clasificación son Italia, Reino Unido y Francia, con 5 parques cada uno; seguidos de España, con 4 parques; Polonia, con tres; Republica Checa y Croacia, con 2; y Portugal, Eslovenia, Eslovaquia e Islandia, con 1.
El portavoz de Semergen advierte de que este virus "no es la gripe"
Cree que este planteamiento hará perder dos años de avances de diagnóstico
Test Covid. / R. D
A. A. · O. A. (EFE)
Los médicos de familia creen que la nueva estrategia frente al Covid carece de criterio científico y epidemiológico y consideran que supone una vuelta a períodos prepandémicos en los que "sólo queda la clínica", lo que supondrá perder dos años de avances de diagnóstico y dejar sin identificar muchos casos.
Es lo que opina Lorenzo Armenteros, portavoz de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen), quien advierte en una entrevista con Efe de que, aunque es bueno volver a "una normalidad y convivir con el virus", el Covid "no es la gripe y tiene una gravedad extrema y unas consecuencias de mortalidad muy alta para el que tiene mala suerte".
Armenteros explica que con la Estrategia de vigilancia y control frente al Covid tras la fase aguda de la pandemia, que entró ayer en vigor, se modifica tanto la realización de pruebas como el seguimiento de los contagios.
A partir de ahora sólo se realizaran pruebas diagnósticas a mayores de 60 años, inmunodeprimidos y embarazadas, así como al personal sanitario, sociosanitario y al de prisiones, entre otros. Además, se deja a "criterio de la sintomatología" la decisión médica de realizar o no estas pruebas, así como el aislamiento o la baja laboral.
A juicio de Armenteros es "paradójico" que Sanidad, por ejemplo, considere la disnea (dificultad respiratoria o falta de aire) como un síntoma menor cuando tiene carácter de mayor.
"Nosotros tenemos que seguir unos criterios que no tienen ninguna evidencia y no podemos menos que discrepar en muchos de ellos en el estado en el que estamos", subraya el representante de los médicos de Atención Primaria, para quien tiene "difícil justificación" que el pasado verano, con una incidencia de 54 casos por cada 100.000 habitantes en 14 días, no se tomaran medidas liberalizadoras y que se haga ahora con más de 400 y "subiendo".
"Lo que se va a hacer es convertir toda la enfermedad en un proceso respiratorio indefinido basado exclusivamente en la clínica y en la responsabilidad individual del paciente de acudir al médico o al trabajo", lamenta Lorenzo Armenteros, quien también critica que la decisión de hacer seguimientos y considerar quiénes son pacientes frágiles recaiga en los sanitarios.
Considera que es un paso atrás con el que se vuelve a "la clínica" y se abandonan los avances de los últimos dos años, conseguidos principalmente con las pruebas que permiten diagnósticos diferenciales y subraya que a los médicos les gusta "poner apellido" y no limitarse a sentenciar que es un "proceso respiratorio indefinido".
Por ello, reclama que en vez de "gripalizar" se "covidialicen" las enfermedades respiratorias y se traten con el mismo respeto con que se ha afrontado este virus.
En este sentido, Armenteros apuesta por mantener la mascarilla en los centros de salud y "adquirir la cultura oriental" de usarla cuando tengamos un catarro, vayamos en el metro o estemos en acumulaciones importantes en épocas de invierno y en momentos de propagación de enfermedades respiratorias.
Y lamenta que "ciertas medidas que eran fáciles, como el aislamiento y la mascarilla, no se mantengan en estos momentos".
Para Armenteros no tienen sentido que se compren ahora tratamientos antivirales, que se han de aplicar los primeros cinco días de un proceso respiratorio (sobre todo si es Covid), cuando se dejan de hacer pruebas diagnósticas en las que no se van a descubrir los contagios de muchos asintomáticos a los que no se podrá aplicar el fármaco.
"Si identificamos a un paciente frágil en el momento en que no tiene síntomas y le podemos dar el antiviral, impediremos su progresión y el riesgo de ingreso hospitalario se reduciría prácticamente a cero", subraya el médico.
Ahí está nuestra experiencia, nuestra actitud sincera, y nuestra decisión de contribuir a que España cuente con el mejor sistema de salud pública posible.
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Se dice que las guerras aceleran los cambios. Y, sin duda, la guerra que todo el planeta está librando contra la COVID-19 no es una excepción. Desde el comienzo de esta emergencia sanitaria, sin precedentes en los últimos cien años, tenemos muchos ejemplos en todos los ámbitos; particularmente en el de la salud.
La profesión farmacéutica constituye un buen exponente de esa capacidad. En escenarios complejos los farmacéuticos hemos afrontado con solvencia retos y desafíos, aportando nuestro conocimiento y profesionalidad. Hasta el punto de que sería difícil imaginar cómo hubiera impactado la pandemia en el conjunto del Sistema Nacional de la Salud (SNS) y en la sociedad, especialmente entre los colectivos más vulnerables, sin los farmacéuticos.
La actitud constructiva y las soluciones eficaces aportadas desde la Organización Farmacéutica Colegial han contribuido a garantizar la continuidad asistencial de los pacientes; evitar situaciones de desabastecimiento de medicamentos; o facilitar el acceso de los ciudadanos a sus tratamientos, incluidos los medicamentos de dispensación hospitalaria.
Aprendamos la lección de todo lo ocurrido en estos dos años. Ha llegado la hora de que los farmacéuticos comunitarios desarrollemos más funciones asistenciales. Es tanto una demanda ciudadana, como la respuesta al inaplazable desafío de ampliar la capacidad asistencial de nuestro SNS, especialmente en materia de salud pública.
“Las 22.137 farmacias comunitarias constituyen la mayor red de inteligencia sanitaria.”
También es uno de los puntos consensuados en el dictamen de la Comisión de Reconstrucción del Congreso de los Diputados, que insta a: “Impulsar buenas prácticas en farmacia comunitaria y el desarrollo del papel asistencial y sanitario del farmacéutico, en coordinación con los profesionales de Atención Primaria”.
Basta poner el foco en el valor añadido que la actuación de las farmacias está aportando en el cribado y detección precoz de la COVID-19, especialmente en esta sexta ola.
La intervención de los farmacéuticos comunitarios - mediante la supervisión, realización, registro y notificación de casos positivos a través de los test de antígenos de autodiagnóstico - está permitiendo descargar la Atención Primaria de doce autonomías en las que viven más de 27 millones de ciudadanos.
Autonomías en las que los farmacéuticos han colaborado en la detección de la COVID-19 con más de un millón de test realizados o asistidos en las farmacias, de los cuáles han notificado 110.000 positivos.
En concreto y solo durante 2022, coincidiendo con la sexta ola, las farmacias han realizado o supervisado más de 600.000 pruebas y notificado al SNS más de 82.000 positivos, lo que representa el 13,6% de total de las pruebas realizadas. Además, la farmacia ha sido el canal por el que se han notificado al SNS los resultados de 329.446 pruebas positivas domiciliarias.
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Cada dato cuenta, y más en un contexto de pandemia. Por eso, los acuerdos suscritos entre los Colegios de Farmacéuticos y las autoridades sanitarias, aunque varían en su contenido, coinciden en su objetivo: asegurar la trazabilidad de los resultados, sobre todo cuando estos son positivos, contribuyendo a frenar la propagación de la enfermedad. A través de esta colaboración se está poniendo de manifiesto una realidad: las 22.137 farmacias comunitarias constituyen la mayor red de inteligencia sanitaria, tanto para recoger datos como para generar conocimiento que permita adoptar decisiones adecuadas en tiempo real.
Y es importante insistir en todos estos aspectos justo cuando se están sentado las bases del modelo de salud pública del futuro; pues el Gobierno está impulsando la elaboración tanto de la Ley de Creación del Centro Estatal de Salud Pública como del Real Decreto de Vigilancia en Salud Pública. Normas que regularán la gestión de crisis sanitarias y el conjunto de actividades destinadas a recoger, analizar, interpretar y difundir información relacionada con el estado de la salud de la población, con el objeto de fundamentar las actuaciones de salud pública. Unas normas que, para cumplir sus fines con eficacia, deben reconocer la labor que desarrollan los farmacéuticos, y contar con un recurso sanitario como es la farmacia comunitaria.
Es, por tanto, el momento de un debate sosegado y objetivo sobre qué puede y debe aportar la profesión farmacéutica, siempre con argumentos orientados al interés general y la salud y bienestar de los ciudadanos. Ahí está nuestra experiencia, nuestra actitud sincera, y nuestra decisión de contribuir a que España cuente con el mejor sistema de salud pública posible.
Catedrático emérito de la Universidad CEU-San Pablo
Paradojas en tiempos malos / ROSELL
A mi regreso de Madrid para Cádiz, me llamó una vez más la atención el movimiento de personas en la estación de Atocha. Una auténtica muchedumbre se dirigía esa tarde, precipitadamente, en busca de la puerta de salida de su tren. Como suele ser habitual, el Alvia con destino a Cádiz, a pesar de la ampliación de unidades, venía abarrotado; pero el resto de destinos no le iba a la zaga. Recordé por unos momentos las imágenes de la televisión con el éxodo masivo de ucranianos, en coche, a pie o a través del ferrocarril, tratando de abandonar Kiev. En mi caso no eran, afortunadamente, masas con riesgo de perder la vida al ser alcanzados por una bomba o un tiro; pero el nerviosismo de la gente y el ajetreo de unos y otros guardaba un cierto parecido con todo aquello.
No me parecía normal que, en plena subida de la energía, con una inflación creciente y un porvenir incierto, o tal vez por esto mismo, las gentes se lanzaran a cambiar su residencia, siquiera por unos días, y asumir los acrecentados gastos que supone hoy, en plena inflación, cualquier desplazamiento. No había, en definitiva, correspondencia, entre la imagen percibida por mis ojos y la realidad que nos atrapa, desdiciendo así la idea de la gravedad del paro, la crisis económica o el temor al virus, continuamente recordada en los medios. Tal vez se trataba, una vez más, de una huída hacia adelante, como si la llegada de malos tiempos nos indujera a movernos donde fuera.
Entre las muchas lecciones que la guerra de Ucrania nos deja, hay una que me interesa resaltar. Se trata del cambio de actitudes en la población y la clase política, siquiera de forma temporal. La primera observación, bien conocida, se refiere al impacto causado en ellos por la presencia de una guerra cruel en el corazón de Europa, cuando ya creíamos olvidado este tipo de hechos.
Quizás sean las imágenes dramáticas de los ucranianos masacrados, lo injustificado de la invasión, la masiva huída, lo que haya provocado una reacción tan unánime contra Rusia, salvando algunas cortas discrepancias, entre nosotros. Inmersos como estábamos en las ideas de paz, concordia, inclusión, diálogo y tolerancia, nos parecía haber espantado al hombre viejo con sus mentiras, injusticias y brutalidades. Pero, ya hemos visto que no es así. Por el contrario, se percibe que el artífice de las innovaciones tecnológicas sofisticadas, cuando cree necesario actuar, lo hace de la forma rudimentaria de siempre. En nuestro caso, haciendo sonar las armas, atacando y matando. Pero, de la misma forma, nos ha recordado que, a veces, no parece quedar más remedio que contestar con parecidos medios al agresor. La capacidad autodestructiva del ser humano sigue desgraciadamente viva, esperando siempre a que se le dé una oportunidad. No hemos progresado mucho en ese sentido desde tiempos muy remotos.
Encomiamos la defensa heroica y el espíritu de sacrificio de los ucranianos en su lucha contra los rusos. Otra sorpresa: en el mundo globalizado y del Nuevo Orden, el patriotismo, la importancia otorgada a la patria como valor que puede exigir la entrega de la vida, se rehace. ¡Cuántos dogmas sociales y culturales no se han venido abajo en estos días! Como también se vinieron abajo otros con motivo de la epidemia.
En el ejemplo ucraniano, se cumple igualmente una ley de hierro de la política: cuando la necesidad o el interés propio lo requieren, los enemigos se convierten en amigos y los antiguos amigos en enemigos. La dependencia energética europea del gas ruso convierte al Gobierno venezolano de sátrapa execrable en socio necesario. Al gigante asiático, China, ya desde antes, se le permite ejercer la dictadura comunista con retazos capitalistas porque es mejor tenerlo al lado que en contra. Más vale no meterse en camisa de once varas.
Existe una gran capacidad en el ser humano para la huída de una realidad que no controla, percibida como una degradación progresiva. Mientras continúa el Covid, las erupciones volcánicas, la revolución tecnológica y antropológica, la amenaza de recesión económica, los terremotos y ahora la guerra, en medio de una crisis global, reaccionamos apelando al carpe diem, al vivir el día a día, buscando una felicidad, siempre efímera, que parece vamos poco a poco perdiendo.
Hasta el presente, rara vez hacemos el esfuerzo de interiorización necesario, para comprender sin desesperación el verdadero alcance de nuestras fuerzas y nuestras limitaciones, sin huídas hacia adelante que terminen por perjudicarnos aún más, confiando exclusivamente en la ciencia. Autosuficientes o resignados, ni siquiera somos capaces de pedir ayuda fuera de nosotros mismos, a Aquel al que siempre recurrieron nuestros predecesores, ya fueran reyes, ministros o villanos, en tiempos malos como los nuestros. Al mismo que, a día de hoy, tal vez nos esté indicando algo, más allá del propio devenir histórico.