martes, 19 de junio de 2018

El Gobierno eliminará el copago a pensionistas elhuffingtonpost

La ministra Montón dice que se devolverán "todos y cada uno" de los derechos sanitarios "arrebatados" por el PP.


FE Carmen Montón

La ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, Carmen Montón, ha asegurado que el Gobierno de Pedro Sánchez va a eliminar el copago de medicamentos a pensionistas y devolverá "todos y cada uno" de los derechos sanitarios "arrebatados" con la aprobación del Real Decreto 16/2012 por parte del Ejecutivo de Mariano Rajoy.
En una entrevista en La Sexta, Montón no ha querido detallar cuándo se va a eliminar el copago de medicamentos en función de la renta de cada ciudadano, si bien ha recordado que en el último Consejo de Ministros se acordó la elaboración de una hoja de ruta para recuperar la universalidad en el Sistema Nacional de Salud (SNS).
"El compromiso es volver a recuperar todos y cada uno de los derechos arrebatados y el copago es uno de ellos. Nuestra primera prioridad era devolver la asistencia sanitaria universal y después hay que ir paso a paso recuperando cada uno de los derechos arrebatados", ha insistido Montón.
Para ello, la ministra ha asegurado que espera contar con el mayor consenso posible, para lo cual se ha comprometido a hablar con todos los actores sociales. Precisamente, la próxima semana se va a reunir con las comunidades autónomas en un Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) monográfico para devolver la asistencia sanitaria a los inmigrantes en situación administrativa irregular que se encuentran en España.

El matrimonio puede proteger contra las enfermedades del corazón elhuffingtonpost

Los solteros, divorciados o viudos tienen un riesgo mayor (42%) de desarrollarlas.


©GTRESONLINE
El matrimonio puede proteger contra el desarrollo de enfermedades cardiacas, derrames y otros riesgos asociados de muerte, mientras que los solteros y viudos corren un mayor riesgo, según un estudio que publica la revista Heart.
Tanto para mujeres como para hombres, vivir casados puede influir positivamente en quien tiene más posibilidades de morir de ese tipo de dolencias, sugiere un análisis combinado de los datos disponibles.
El 80% de las enfermedades cardiovasculares se puede atribuir a factores de riesgo bien conocidos como la edad, el sexo, la tensión arterial, el colesterol alto, la diabetes o el tabaco, pero no está claro lo que influye en el 20% restante.
En anteriores investigaciones, el impacto del estado civil no quedaba claro, por eso el profesor de cardiología de la Universidad de Keele (Reino Unido) Mamas A. Mamas y su equipo buscaron este dato en bases de datos de estudios ya publicados.
La influencia positiva sirve tanto para mujeres como para hombres.
Los métodos empleados para analizarlos y los ajustes empleados para los factores potencialmente influyentes variaban "considerablemente" entre los estudios, por lo que el equipo advirtió que esas circunstancias "pueden haber afectado" los resultados de su análisis.
El equipo empleó 34 estudios de 225 publicados entre 1963 y 2015 en los que, en conjunto, habían participado más de dos millones de personas de entre 42 y 77 años procedentes de Europa, América del Norte, Oriente Medio y Asia.

Un 42% más de riesgo para solteros, viudos y divorciados

El análisis halló que los solteros, divorciados o viudos tenían un riesgo mayor (42%) de enfermedades cardiovasculares o de las arterias coronarias (16%) que los casados. No estar casado se asociaba con "un mayor riesgo" de muerte, tanto de una enfermedad coronaria (45%) como de un derrame (55%).
Un mayor desglose de los datos apunta que el divorcio estaba relacionado con un 35% más de riesgo de desarrollar enfermedades cardiacas, mientras que en el caso de los viudos, el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular era un 16% mayor, en ambos casos tanto para hombres como para mujeres.
Los estudios empleados para este análisis no incluían información sobre parejas del mismo sexo ni sobre la calidad del matrimonio, o las posibles diferencias entre vivir con una persona y estar casado.
El estudio recuerda que hay varias teorías sobre por qué el matrimonio puede tener un efecto protector de la salud, entre ellas un reconocimiento más temprano de los problemas médicos y la respuesta a los mismos, mejor adherencia a los tratamientos, mayor seguridad financiera, bienestar y redes de amistad.

La importancia de criar a una hija fuerte y segura elhuffingtonpost

a mayoría de mis clientes son chicas con edades comprendidas entre los 9 y los 18 años. Sin embargo, de vez en cuando recibo la llamada de un padre desesperado que me cuenta algo tal que así: "A mi hija le están acosando en el colegio y tiene la autoestima por los suelos. Antes le encantaba ir al colegio y ahora lo odia. ¿Puedes ayudarle a defenderse y recuperar su confianza? Solo tiene cinco años".
Me siento muy feliz de poder ayudar a chicas jóvenes (y a sus padres) a fomentar su seguridad y su fuerza, y me sorprenden mucho este tipo de llamadas y el hecho de que haya niñas que son crueles y otras que se convierten en un objetivo fácil para las críticas.
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¿Cómo podemos empoderar a las niñas para que se sientan fuertes? ¿Cómo podemos recordarles que su opinión importa más que lo que piensen los demás, que deben ser valientes y que no está mal ser asertivas y decir lo que quieren? Debemos inculcar esa fortaleza desde el principio.
Los años de la infancia resultan cruciales a la hora de inculcar a los niños la confianza en sí mismos y fortalecer los patrones neuronales. Piénsalo: en esa época una niña tiene pocas preocupaciones, actúa con valentía, es creativa, es cariñosa y adora a sus padres. Por tanto, sus padres deben aprovechar esa época para cultivar estos aspectos: ayudarla a amar la imperfección, explorar y jugar, conocerse a sí misma y al mundo que le rodea, y a utilizar su fuerza. De ese modo, cualquier influencia de los medios de comunicación o de los demás que pongan en evidencia su seguridad le resultará inaceptable. La autora Deborah MacNamara señala que "valorarse a uno mismo no es algo que se enseñe o se fuerce, es una actitud que debe alimentarse, cultivarse, mantenerse y protegerse".
A continuación se explican algunos consejos para empoderar a las niñas:

Hablar sobre las emociones

Los padres pueden establecer un ritual o una rutina reservada para hablar sobre sentimientos. Para empezar, se puede dar ejemplo y hablar sobre los propios sentimientos. Así, la pequeña aprenderá a calificar sus sentimientos y expresarse de forma saludable, haciéndole saber a sus padres cómo se siente.
Los padres deben aprovechar la infancia para ayudar a su hija a amar la imperfección, explorar y jugar, conocerse a sí misma y al mundo que le rodea.
Tal vez les confiese a sus padres que se siente triste porque no ha podido ir con su hermana mayor a clases de pintura. Puede que derrame un par de lágrimas y necesite un abrazo. En estos casos es aconsejable mostrar empatía y comprensión mediante frases como: "Por supuesto que estás triste. Es duro pensar que te estás perdiendo algo". Esta ayuda emocional le servirá para aceptar sus sentimientos y conocerse mejor a sí misma.
Cuando las niñas confían y expresan sus emociones, no solo aprenden a liberar el estrés y gestionar sus sentimientos, sino que también procesan una gran variedad de sentimientos sin juzgarse a sí mismas.

Enseñarle a amar y cuidar su cuerpo

A las niñas pequeñas les encanta su cuerpo. ¿Por qué? Fácil, aún no han aprendido a avergonzarse de él. Por eso, los años de la infancia son una magnífica oportunidad para ayudarla a valorar todo lo que es capaz de hacer su cuerpo. Pueden emplearse frases que le hagan sentir bien con su cuerpo, como: "Mira qué piernas tan fuertes tienes" o "Hoy te brillan mucho los ojos, ¿estás contenta?".
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Además, a las niñas se les da genial imitar, así que la mejor manera de enseñarles a cuidar de su cuerpo es que vean cómo sus padres cuidan del suyo. Se pueden hacer actividades juntos, como peinarse, echarse crema, alimentarse de forma saludable, etcétera, explicándole el porqué de cada cosa.

Muéstrale la importancia de la autocompasión

No cabe duda de que, con el tiempo, las niñas son cada vez más críticas consigo mismas, en especial al cometer errores. La autoestima acaba basándose en los logros y no en el crecimiento continuo. La autocompasión, de acuerdo con la investigadora Kristen Neff, es una magnífica alternativa a la autoestima porque consiste en la aceptación incondicional de uno mismo.
Los tres preceptos básicos incluyen:
  • Mindfulness ("Soy consciente de que estoy teniendo un mal día, me siento enfadado/a").
  • Generosidad con uno mismo ("Estoy muy orgulloso de mí mismo porque hoy me he esforzado mucho").
  • Humanidad ("Me he equivocado en clase de gimnasia, pero todo el mundo se equivoca de vez en cuando").
De este modo se enseña a las niñas que pueden ser igual de atentas consigo mismas que lo son respecto a sus amigos.

Ayúdale a obtener una perspectiva de adulto

Carol Dweck, experta en el crecimiento, sostiene que, si de verdad creemos en algo, podemos superar los desafíos y persistir ante la adversidad. Las niñas deben ser conscientes de esto. Podemos enseñar a las niñas que son capaces de lo que se propongan y animarlas a plantearse la pregunta "¿Y por qué no yo?". ¿Por qué no puede probar suerte con el fútbol, natación, ballet, teatro o experimentos? Puede hacer todo lo que se proponga e ignorar los pensamientos de fracaso. Es así de fácil.
¿Y si le enseñamos a percibir el fracaso como una oportunidad (para aprender) y reconocer su mérito (por su perseverancia)?
El mundo impone límites a las chicas y les dice que hay cosas que no pueden hacer por ser chicas. Como consecuencia, las niñas aprenden a ser cuidadosas, a estar guapas y a sonreír. En lugar de eso, los adultos deben enseñarles a usar frases como "Lo probaré", "Puedo mejorar" y "Voy a hacerlo". Cuando una niña emplee lenguaje negativo, como "No puedo", háblale de lo que a mí me gusta llamar "el juego de rebobinar", recordándole que tiene la oportunidad de volver a decir la frase, esta vez usando lenguaje más positivo y seguro.
Cuando una niña fracasa en algo, es frecuente que se niegue a volver a intentarlo. ¿Y si, en lugar de eso, le enseñamos a percibir el fracaso como una oportunidad (para aprender), para intentarlo otra vez (pero de otra forma) y reconocer su mérito (por su perseverancia)? Cuando una niña se cae y se ensucia, pero se vuelve a levantar, se convierte en una persona capaz de asumir riesgos y aprende que los errores les hacen más fuerte.
Si se empieza desde muy pronto, se puede crear un espacio de seguridad para que la niña hable sobre sus sentimientos, se quiera a sí misma, practique la autocompasión y confíe en que puede hacer lo que se proponga. De este modo los padres conseguirán construir una base fuerte para la felicidad y seguridad de su hija.

Detectan una bola de fuego sobre el Golfo de Cádiz a 66.000 kilómetros por hora eldiadecordoba

El fenómeno fue avistado desde varios observatorios astronómico y se produjo por la entrada en la atmósfera de un fragmento de un asteroide


Una bola de fuego en los cielos andaluces

Los detectores que operan en el marco del proyecto SMART desde los observatorios astronómicos de Calar Alto (Almería), La Sagra (Granada), La Hita (Toledo) y Sevilla han grabado el paso de una bola de fuego sobre la provincia de Huelva y las costas del Golfo de Cádiz a una velocidad de 66.000 kilómetros por hora.
Según ha informado hoy el investigador principal del proyecto SMART, el profesor José María Madiedo, a través de la red de observación Meteoroides.net, esta bola de fuego fue grabada a las 2:31 horas de ayer.
El fenómeno se produjo como consecuencia de la brusca entrada en la atmósferaterrestre de un fragmento desprendido de un asteroide a una velocidad de unos 66.000 kilómetros por hora.
La bola de fuego se inició a una altura de unos 93 kilómetros sobre Huelva, finalizando a una altitud de unos 43 kilómetros sobre el Atlántico.
El proyecto SMART (Spectroscopy of Meteorids in the Athmosphere by means of Robotic Technologies) tiene como principal objetivo analizar la materia interplanetaria que impacta contra la Tierra.

lunes, 18 de junio de 2018

¿Cómo consigo que mi hijo quiera hablar conmigo?elhuffingtonpost

Escrito por Erin Leonard
Como terapeuta de niños, la queja que oigo con más frecuencia por parte de los padres es: "Mi hijo no quiere hablar conmigo". A los padres les resulta doloroso sentirse alejados de sus hijos, y esto también tiene consecuencias para los pequeños. Los estudios revelan que el factor más importante para garantizar la estabilidad emocional y psicológica de un niño es la cercanía con sus padres. Si un niño no se abre cuando está preocupado, puede que la relación no sea tan cercana como debería.
Existen dos hábitos que adoptan los padres con frecuencia que entorpecen la comunicación y propician un distanciamiento de los hijos: negar los sentimientos y confundir la simpatía con la empatía.

Simpatía vs. Empatía

Cuando un niño está realmente inquieto porque se siente dolido, decepcionado, preocupado o enfadado, necesita desesperadamente a su padre o madre. Sin embargo, los padres normalmente no quieren ver que su hijo lo pasa mal, de modo que su primer instinto es decirle al niño que no se sienta así. La consecuencia es que el niño se avergüenza de sus sentimientos, lo que termina agravando la situación. Además, no se sienten comprendidos por sus padres, por lo que se acaban sintiendo solos. Básicamente, el niño aprende que sincerarse sobre sus sentimientos solo le hará sentirse peor.
Estas son las frases que los padres deben evitar:
  • No te preocupes.
  • No te sientas así.
  • No debes estar decepcionado.
  • No estés así.
  • No te enfades.
  • Eres demasiado sensible.
Es mucho más aconsejable hacer un ejercicio de empatía y mostrar comprensión por sus sentimientos. Tener sentimientos no está mal, lo que puede causar problemas es lo que hagan los niños con esos sentimientos.
Estos son algunos ejemplos de frases que muestran empatía:
  • Entiendo que eso te preocupe.
  • Yo también estaría preocupado.
  • Tienes derecho a sentir decepción. Yo también me sentía así cuando tenía tu edad.
  • Estás enfadado. Lo entiendo, y tienes derecho a estarlo.
  • Molesta ver que alguien hace algo que tú quieres hacer pero no puedes.
  • Estás enfadado, estoy seguro de que es por un buen motivo. Me gustaría que me lo contaras.
Después de darle una buena dosis de empatía, el niño se siente comprendido y conecta con sus padres, por lo que se sentirá mejor de manera inmediata y querrá ser ayudado. En muchas ocasiones, lo único que necesitan para sentirse mejor es que alguien empatice con ellos. El mero hecho de saber que su padre o madre les comprende les lleva a sentirse seguros y con ganas de seguir intentándolo.
La empatía ayuda al niño a desarrollar un hábito de trabajo sólido y resiliencia. El niño se crecerá frente a la adversidad, en lugar de hundirse cada vez que suceda algo malo.
Empatizar con sus sentimientos no quiere decir que los padres les permitan adoptar comportamientos negativos. Por ejemplo, el otro día mi hijo llegó muy cabreado, dio un portazo y tiró su cazadora, a lo que repliqué: "Estás enfadado. No sé por qué, seguro que tienes un buen motivo y me gustaría saberlo. Pero no puedes tirar tu cazadora, recógela". Después de que recogiera su cazadora, vino inmediatamente y me contó que estaba triste por un problema que había tenido con un amigo.

La empatía siempre gana

La empatía produce arritmia sinusal respiratoria positiva en el cerebro del niño y le calma de forma inmediata. Después de esto, el niño es capaz de tranquilizarse y razonar los problemas de forma lógica con sus padres. Se siente comprendido y cercano a sus progenitores, lo cual le permite seguir adelante con una sensación de seguridad.
Ningún padre quiere que su hijo esté constantemente triste, se haga la víctima o sea excesivamente dramático, y probablemente sea este miedo lo que les impide ser empáticos. Sin embargo, reconocer los sentimientos de los hijos es precisamente lo que ayuda a que el niño no se victimice. La simpatía, en cambio, obstaculiza la cercanía emocional y tienta a los padres a ser indulgentes. El padre salva y rescata al niño de los sentimientos negativos, en lugar de ayudarle a superar esos sentimientos.
La empatía implica que el padre adapte sus sentimientos a los de su hijo: es una sintonía emocional.
Por ejemplo, una noche volviendo de un partido de hockey con mi hijo Jimmy, de ocho años, me dijo: "Mamá, esta noche he sido el peor. Siempre soy el peor. Casi nunca me sacan a jugar".
Bien, tenemos dos opciones: una respuesta que muestre simpatía u otra que muestre empatía.
1. Simpatía: "Pobrecito mío, voy a llamar a tu entrenador para hablar con él. No creo que sea justo que estés en el banquillo tanto tiempo".
2. Empatía: "Entiendo que te moleste, cariño. Duele pensar que se es el peor. Yo también lo he sentido muchas veces. Pero sigue intentándolo, ya verás como todo mejora".
A rasgos generales, la primera respuesta tienta a los padres a pedir que se cambien las normas o a hacer concesiones para su hijo. De este modo, los niños aprenden a hacerse la víctima. Además, de este modo, el padre no se implica emocionalmente porque se convierte en el héroe, impulsando su ego. Es la respuesta fácil.
Por otro lado, la empatía implica que el padre adapte sus sentimientos a los de su hijo: es una sintonía emocional. El padre ha de recordar cómo es sentirse el peor en algo para entender a su hijo. Es una respuesta generosa que prioriza las emociones del niño. Cuando se da esta sintonía, el niño se siente comprendido y conectado con su padre, por lo que se siente seguro y con fuerza para seguir intentándolo la próxima vez. La empatía ayuda al niño a desarrollar resiliencia y un hábito de trabajo sólido. El niño se crecerá frente a la adversidad, en lugar de hundirse cada vez que suceda algo malo. La empatía ayuda a crear a personas valientes y fuertes.
Queridos padres: sed cercanos con vuestros hijos. Mostrad empatía y empoderadles. Veréis que la recompensa no tiene precio.

Nueve hábitos antes de dormir que pueden arruinar tu día elhuffingtonpost

Cuidado con las toallitas desmaquillantes antes de acostarse.


Cuando nos sentimos sobrepasados, cansados o ansiosos lo único que queremos es relajarnos en la cama después de un largo día. Sin embargo, a menudo no nos damos cuenta de que los culpables de que el día haya sido tan malo son algunos hábitos que adoptamos a la hora de acostarnos. Desde la calidad del sueño hasta la cantidad de veces que se tienen relaciones, a continuación se incluyen algunos hábitos que pueden perjudicar la calidad de vida.

1. Resolver conflictos de pareja

WAVEBREAKMEDIA VIA GETTY IMAGES Es más productivo discutir por las mañanas.
Esa máxima de "nunca te vayas enfadado a la cama" puede jugar una mala pasada. Quedarse despierto para enzarzarse en una discusión no solo acorta el tiempo de sueño sino que deja a las personas demasiado activas como para poder dormir.
Una alternativa mejor es "estar de acuerdo en no estar de acuerdo por el momento", aconseja la terapeuta Sara Stanizai. "Te puedo garantizar que no vas a resolver nada si estás agotado y activado por el enfado, el estrés y los sentimientos negativos".
En lugar de eso, conviene centrarse en relajarse y descansar: la conversación será mucho más productiva al día siguiente.

2. No seguir una rutina de cuidado de piel adecuada

AJ_WATT VIA GETTY IMAGES Lávate la cara todas las mañanas para evitar irritaciones de la piel.
Hay pocas cosas peores que despertarse con un sarpullido, en especial la mañana antes de una gran reunión o una cita. Por tanto, no hay que irse a dormir sin lavarse la cara. Aunque no se lleve maquillaje, es necesario limpiar la cara de sudor, grasa y contaminación que se va acumulando a lo largo del día en la piel. "Si estás demasiado cansado o deprimido para lavarte la cara, hay un problema. Puede que sea una señal de que no estás durmiendo lo suficiente o que tienes los ánimos alterados", señala Stanizai.
Afortunadamente, una rutina de cuidado de piel adecuada también tiene efectos positivos en la salud mental. Por tanto, es recomendable invertir 10 minutos por la noche para cuidar la cara, así como desprenderse de las toallitas desmaquillantes, pues lo único que hacen es empeorar la calidad de la piel.

3. Hacer ejercicio

HERO IMAGES VIA GETTY IMAGES Hacer ejercicio no muy tarde ayuda a conciliar el sueño antes.
Hay quien no hace deporte ni aunque le paguen. De modo que, si eres de los pocos que hacen ejercicio a diario, no deberías dejarlo. Sin embargo, hacer ejercicio por la noche puede conducir a problemas con el sueño.
"Hacer deporte es un hábito saludable, pero es esencial encontrar el momento adecuado. Hacer ejercicio demasiado tarde puede ocasionar trastornos de sueño", asegura Leslie Fischer, y explica que el motivo es que interrumpe el ritmo circadiano.
"Si haces ejercicio demasiado tarde, estás mandando una señal al cuerpo para que permanezca despierto y activo, por lo que se hace más complicado conciliar el sueño", explica.
Siempre que sea posible es recomendable reservar las sesiones de ejercicio para la tarde o, incluso mejor, para la mañana, y así impulsarán el ánimo y la productividad.

4. Fumar

EVGENIY KLEYMENOV/EYEEM VIA GETTY IMAGES La nicotina dificulta el sueño
No hace falta repetir lo dañino que es el tabaco para la salud, eso es decisión de cada uno. Pero es aconsejable evitar fumar antes de dormir.
La nicotina es un estimulante. Por lo tanto, fumar antes de acostarse podría dificultar la conciliación del sueño, favoreciendo un sentimiento de irritabilidad y cansancio al día siguiente. "Si puedes, aguanta dos horas sin fumar antes de ir a dormir", señala Stanizai.

5. Tomar un vaso de vino para relajarse

ALEXRATHS VIA GETTY IMAGES El alcohol afecta de forma negativa a la calidad del sueño
"El alcohol puede causar somnolencia, pero lo cierto es que afecta de manera negativa al sueño", afirma la doctora Dawn Dore-Stites.
En concreto, el alcohol afecta al ciclo del sueño y hace que una persona se despierte con más frecuencia y su sueño sea menos profundo. Así que, en lugar de beber alcohol, opta por una infusión de hierbas o un vaso de leche caliente.

6. Mirar qué escribe Trump en Twitter

MARCO_PIUNTI VIA GETTY IMAGES Mirar las redes sociales hace que tu cuerpo libere hormonas del estrés.
Por inofensivo que parezca, darle un repaso a las redes sociales puede provocar problemas para dormir. "Según varias investigaciones, las personas experimentan cambios hormonales en el cerebro cuando miran sus redes sociales", señala la psicóloga clínica Beatrice Tauber Prior. "El cerebro ordena a la glándula suprarrenal que segregue cortisol y adrenalina", explica.
Estimular la segregación de "hormonas del estrés" impulsa los niveles de energía, y esto es lo último que se necesita cuando se quiere dormir. "A largo plazo, el aumento de estas hormonas perjudica la cognición y puede desencadenar depresión y ansiedad", advierte Prior. Es mejor esperar al día siguiente para actualizar el estado de Twitter.

7. Usar el móvil en la cama. Y punto.

PRAETORIANPHOTO VIA GETTY IMAGES La cama debería estar reservada para dormir y mantener relaciones sexuales.
Está demostrado que la luz azul que emiten las pantallas, como la del móvil, favorece el insomnio y contribuye, por tanto, el desarrollo de enfermedades graves como la obesidad y el cáncer de mama.
Pero si buscas otro motivo de peso para mantener el móvil alejado de la cama, te informamos de que esto también ayuda a mejorar la vida sexual. Mirar constantemente a la pantalla en lugar de a los ojos de la pareja conlleva tener menos revolcones a largo plazo.
"La cama debería estar reservada para dormir y mantener relaciones sexuales, nada más", sostiene la coach de salud Gabrielle Gray. "Cuando te acostumbras a responder correos de trabajo bajo las sábanas estás creando la rutina de que este es un lugar en el que se trabaja, no en el que se descansa o se practica sexo", afirma.
Además, de acuerdo con Gray, al hacer esto se da luz verde para que los compañeros de trabajo manden mails a las once y media de la noche. "Si estás muy ocupado puedes configurar un mensaje de 'fuera de la oficina' por la noche, para hacer saber a las personas que tendrán noticias tuyas a partir del día siguiente. No van a enfadarse porque te tomes el espacio necesario para descansar y divertirte", asegura Gray.

8. Picar algo por la noche

ICO COLLECTIVE/ALIN DRAGULIN VIA GETTY IMAGES No es posible dormirse si el cuerpo está ocupado haciendo la digestión.
Los tentempiés de última hora no son tan buena idea. Comer algo salado o dulce antes de dormir hace que las calorías se almacenen como grasa y no se quemen para tener energía. De este modo se aumenta de peso con mayor rapidez, lo cual conduce a problemas más graves a largo plazo, como la diabetes y otras enfermedades crónicas.
No obstante, incluso a corto plazo, comer poco antes de irse a dormir puede ocasionar trastornos en el sueño. "Cuando el cuerpo está ocupado digiriendo la comida no es capaz de descansar adecuadamente, por lo que es probable que se duerma mal", señala Gray.
En lugar de eso, conviene esperar un par de horas después de la cena antes de acostarse y, si tienes un hambre voraz después de cenar, procura añadir más proteína y grasas saludables a la cena.

9. No cuidar el cabello

MANGOSTAR_STUDIO VIA GETTY IMAGES Recogerte el pelo puede hacer que se rompa
Para las personas que se duchan por la noche, secarse el pelo después de salir de la ducha puede parecer una tortura. Pero acostarse con el pelo húmedo hace que la rutina del día siguiente sea mucho más dura.
"Frotar el pelo mojado contra la almohada puede dañarlo, además de que es (muy) probable despertarse con un encrespamiento salvaje", advierte la estilista Brandie Flores.
Y, aunque te haya quedado un moño estupendo ese día, asegúrate de quitártelo antes de acostarte. "Recogerse el pelo por la noche provoca mucha tensión en el pelo, causando rotura del cabello y enredos al día siguiente", sostiene Flores.
Si no quieres dormir con el pelo suelto, Flores aconseja las trenzas; así tendrás unas bonitas ondas al día siguiente.

Estoy harta de odiar mi cuerpo elhuffingtonpost

INSTAGRAM/REALGIRLPROJECT
Estoy sentada en mi escritorio comiéndome un helado que tuve la suerte de conseguir el día que celebramos el Orgullo en el trabajo. Es un sándwich de helado con galleta y, dejando de lado el impacto que puede causar en mi cuerpo debido a mi intolerancia a la lactosa, está para chuparse los dedos.
Sé que pasaré el resto del día tratando de justificar la decisión de zamparme este estúpido helado. "¡Ya has ido al gimnasio!", "¡Era gratis!". O mi favorito: "¡Venga ya, solo es un heladito!".
La verdad es que esta es una conversación que, al igual que muchas mujeres a las que conozco, mantengo conmigo misma todos los días. Contar las calorías que he consumido como una científica loca, pensar si me he portado "bien" o "mal", sentir la necesidad de justificar que he alimentado mi cuerpo con la comida necesaria para sobrevivir y tratar de liberarme de mi obsesión con la comida, mi cuerpo y la interacción entre ambos.
A pesar de mis sesiones de terapia y las caras clases de fitness, a lo largo de los dos últimos años he crecido mentalmente y adelgazado físicamente. Por primera vez en mi vida, mis brazos están tonificados, la ropa me sienta bien y me siento más saludable que nunca. He corrido dos medias maratones y me he apuntado a la Maratón de Nueva York de noviembre.

Y cada día (no durante todo el día, pero sí todos los días), me siento incómoda con mi cuerpo de una u otra forma.
Empecé a escribir mi blog The Real Girl Project (Proyecto de chica real) en 2012 porque me sentía frustrada con la forma en la que excluía la industria de la moda cuerpos como el mío. En ese momento mandé un correo electrónico a Leandra Medine, fundadora de la página web Man Repeller, para manifestar esas frustraciones: fue una especie de catarsis sin más objetivo que desahogarme. Y estaré eternamente agradecida a que me respondiera animándome a empezar un blog, porque estaba muy poco satisfecha con los que ya existían.
Todas las mujeres, independientemente de la forma y la talla de su cuerpo, deberían sentirse empoderadas y seguras en su propia piel.
Como reportera del HuffPost, también he escrito mucho sobre el movimiento body positive, una corriente que ha crecido de forma considerable en los últimos seis años. Me alegré mucho al ver que Ashley Graham aparecía en la portada de Sports Illustrated en bikini en 2016. Alabé a los diseñadores por hacer desfilar distintos tipos de cuerpo en las pasarelas y llamé la atención a las marcas por no unirse al movimiento. Cuando Urban Outfitters empleó a una modelo curvy para vender una talla que no era la suya, no tardé en exponer su hipocresía.
Aun así, era trascendental que las marcas estuvieran expandiendo una visión del movimiento body positive de forma pública para poder analizarlo. En esa época tenía esperanza de que hubiera un cambio real, pensaba que la moda estaba cambiando, así como mi relación con ella.
Sin embargo, seis años después, con la excepción de marcas y diseñadores (como Premme, Eloquii y Christian Siriano), a veces pienso que todo es una mentira. La corriente body positive hace alarde de ayudar a que las mujeres se sientan más a gusto en su propia piel, pero a mí solo me ha servido para pensar que, si tengo curvas, deben tener la proporción perfecta que veo tan a menudo en las redes sociales.
Peor todavía, me hace sentirme mal por sentirme mal por el hecho de que, evidentemente, mis curvas no se correspondan con las de los modelos. Ashley Graham es una mujer de talla grande. Pero también es una mujer guapa con características y proporciones perfectas.
Todas las mujeres, independientemente de la forma y la talla de su cuerpo, deberían sentirse empoderadas y seguras en su propia piel. Y debo decir que todos los días en mi Instagram aparece una gran cantidad de cuerpos que, sin duda, se han visto reforzados por la noción de aceptación del cuerpo y el amor a uno mismo.
Pero ese no es el mensaje de la ya tan comercializada corriente body positive. El mensaje es que si ahora no estás "delgada", debes tener las "curvas perfectas". En muchos lugares, el movimiento se ha convertido en otro producto que las marcas intentan vender a los clientes. No obstante, esta idea, al menos en mi caso, hace que las mujeres sigan sintiéndose mal con su propio cuerpo. Sinceramente, me pone enferma cuando escucho cómo se habla de las Kardashian, sus piruletas que reducen el apetito, los programas de televisión en los que hablan de conseguir un cuerpo para darle celos a tu ex y que se les alaba por lograr que la sociedad acepte cuerpos con más curvas.
Mis mejores amigos se casaron hace unas semanas. Estaba rodeada de seres queridos, me había matado en el gimnasio la semana anterior y me había echado bronceado en spray. Estaba en un momento emocional bueno. De modo que cuando entré en la suite de mis amigos la mañana de la boda y vi una preciosa bañera en medio de la habitación, no me lo pensé dos veces y me zambullí.
Yo, una mujer que, durante muchos años, no me sentía cómoda mirando mi propio cuerpo desnudo en el espejo, me desnudé completamente en una habitación llena de amigos, maquilladores y peluqueros y me metí en la bañera. Por supuesto, había cámaras. Incluso publiqué una foto (posando de forma estratégica) en las redes sociales. Alguien comentó que tenía los brazos de "Michelle Obama". Querido lector, pocos cumplidos me han gustado tanto como ese.
Todo el trabajo que había hecho para ser una persona mental y físicamente saludable pareció caer en saco roto.
Dos días después traté de recuperarme de una resaca literal y emocional de la única forma que sé: ingiriendo una cantidad de comida china que podía alimentar a cuatro personas. Me sentí como una persona completamente distinta a la mujer de la bañera. Todo el trabajo que había hecho para ser una persona mental y físicamente saludable pareció caer en saco roto.
Estoy harta de odiar mi cuerpo.
Y ese sentimiento cobra mucha más fuerza cuando pienso en mi abuela. Es mi musa, mi icono de moda y también mi persona favorita y mi archienemiga. Con 86 años, lleva mucho más tiempo que yo odiando su cuerpo. Tiene anorexia grave, se fuma cigarros interminables en lugar de comer y presta mucha atención a todas mis decisiones sobre mi apariencia, como si me he hecho la manicura en un día concreto, y, sobre todo, a mi peso.
Ojalá no me alegrara cuando me dice que estoy delgada, y ojalá no me decepcionara cuando no dice nada. Además, es imposible no sospechar que, para ella, mi apariencia y el hecho de que esté soltera (algo que saca a colación muy a menudo) van de la mano.
Dejando de lado las dinámicas de la familia, simplemente estoy harta de ser cruel conmigo misma. Cuando me miro en el espejo durante la clase de gimnasia, parezco (y lo que es más importante, me siento) feliz, saludable y segura. Pero no puedo pasar todo el día en el gimnasio porque (a) suena horrible y (b) tengo trabajo. Y, a estas alturas de mi "viaje hacia el amor propio", sigo siendo incapaz de impedir que esos pensamientos negativos se inmiscuyan cada vez que estoy comiendo algo con grasa o me ofrecen un helado gratis.
Mi única esperanza es que, al hablar de esto (y ojalá que otras personas también lo hagan), me pueda sentir un poco menos sola en toda esta situación.