sábado, 30 de enero de 2021

Defender a los trabajadores, la prioridad para un gobierno progresista ElHuffPost

 

En el último trienio la Inspección de Trabajo y Seguridad Social ha actuado sobre miles de falsos autónomos en el conjunto del país regularizando su situación.


EFE
Yolanda Díaz, ministra de Trabajo.

  Era justo y era necesario acabar con ello. Los falsos autónomos son personas que trabajan en una situación de dependencia total y que deberían tener un contrato corriente, pero son obligados a darse de alta para pagar las cotizaciones sociales en el régimen de trabajadores autónomos, con una pérdida considerable de derechos, algo injusto. 

Estos trabajadores pierden el derecho a tener vacaciones remuneradas, a poder darse de baja o a coger permisos, a las pagas extra o incluso a percibir una indemnización por despido.

Este Gobierno con Pedro Sánchez como Presidente, ha permitido aflorar a 50.000 autónomos en tres años, gracias al trabajo de la Inspección de Trabajo, fundamentalmente en el ámbito de las plataformas colaborativas, como Glovo, Uber Eats o Deliveroo. 

Ello además ha supuesto atajar un fraude de 300 millones de euros a la Seguridad Social, una cifra que seguirá creciendo en los próximos meses conforme los inspectores vayan cerrando la tramitación de los expedientes. Son datos que figuran en una reciente respuesta parlamentaria.

Este Gobierno ha permitido aflorar a 50.000 autónomos en tres años, gracias al trabajo de la Inspección de Trabajo

Durante este trienio y a pesar de la pandemia, se han regularizando once veces más falsos autónomos que durante el último trienio de Rajoy. En 2017 se regularizaron 1.845 autónomos, frente a 1.103 en 2016 y 1.574 en 2015. No es lo mismo, no somos lo mismo.

¿A qué se debe que se hayan multiplicado por 11 los falsos autónomos regularizados? Pues a que con el actual Gobierno progresista se ha disparado el número de inspecciones laborales, en torno a un 43% más.

Rajoy no hizo nada contra el fraude de ley que suponía la situación de los falsos autónomos en el mercado laboral. Incluso una Resolución de la UE dio en 2016 un mandato a los Estados miembros pidiendo el refuerzo de las inspecciones de trabajo y de las sanciones, donde además se solicitaba la modificación de la legislación para no permitir que se siguiesen dando estas prácticas ilegales, pero el Gobierno de Rajoy miró para otro lado y no se preocupó por estos miles de trabajadores.

La situación cambia radicalmente con la la llegada de Pedro Sánchez al Gobierno, quien con Magdalena Valerio como titular de Trabajo y con el relevo de Díaz en la cartera desde 2020 se disparan las inspecciones.

Se trata de un formato extendido en algunas plataformas digitales, que tratan de disfrazar de economía colaborativa lo que son modelos de negocio con plantilla; pero también en sectores con menos tecnología, como la industria cárnica, cuyas empresas comenzaron hace dos años a admitir sus irregularidades tras la presión de los sindicatos y de los inspectores, y en otros ámbitos como el de la telefonía.

En el último trienio la Inspección de Trabajo y Seguridad Social ha actuado sobre miles de falsos autónomos en el conjunto del país, regularizando su situación en el Sistema de Seguridad Social, y donde se ha exigido a las empresas responsables el cumplimiento de sus obligaciones mediante la emisión de Actas de Liquidación al Régimen General de la Seguridad Social por las cuotas dejadas de ingresar en el momento oportuno.

Las pésimas condiciones laborales para estos miles de trabajadores ha dado un vuelco a mejor, la Inspección se ha activado y ha puesto en marcha la maquinaria con este Gobierno de progreso, y los tribunales están respaldando ese trabajo, aunque todavía queda mucho trabajo por hacer.


Miguel Ángel Heredia DíazSenador del PSOE por la provincia de Málaga

¿Se está ensanchando el Océano Atlántico? granadahoy.com

 

El fenómeno geológico que está ensanchando el Océano Atlántico


TOMÁS SERRANO GARCÍA


La revista Nature ha publicado una nueva investigación que las placas adheridas al continente americano se están adhiriendo a Europa y África en cuatro centímetros por año. Esto se debe a que la Cordillera del Atlántico Medio, situada entre estos continentes, forma nuevas placas y causa una línea divisoria entre estas, que se mueven hacia el oeste. Otras se mueven hacia el este y el material se eleva para reemplazar el espacio dejado por las placas al separarse.

La fuerza impulsora detrás de la separación de las placas atlánticas sigue siendo un misterio. La teoría más extendida es que el proceso se ve impulsado por fuerzas de gravedad diferentes a la media.

Un equipo de sismólogos de la Universidad de Southampton, en Reino Unido, encontró evidencia de un afloramiento en el manto - material entre la corteza terrestre y el núcleo - , lo que podría estar empujando las placas desde abajo, causando la separación de los continentes.

Matthew Agius es el autor principal del artículo y explicó en un comunicado que "fue una misión memorable que nos llevó un total de 10 semanas en el mar en medio del Océano Atlántico. Los increíbles resultados arrojan nueva luz en nuestra comprensión de cómo el interior de la Tierra está conectado con la tectónica de placas, con observaciones nunca antes vistas".

La Tectónica de Placas tiene como principal objetivo desarrollar modelos y sistemas de alerta para desastres. Los fenómenos estudiados, que también tienen un impacto en el nivel del mar, afectan las estimaciones del cambio climático.


De los fondos de recuperación europeos granadahoy.com

 TRIBUNA

JUAN FRANCISCO DELGADO MORALES, AGUSTÍN RUIZ ROBLEDO E ILDEFONSO COBO NAVARRETE

Fundación Europea para la Innovación y Universidad de Granada


De los fondos de recuperación
 europeos 
ROSELL

Los líderes de la UE han pactado un plan de 750.000 millones de euros -los fondos Next Generation- para reconstruir las economías de la región afectadas por la pandemia. El componente principal de estas subvenciones, por valor de 312.500 millones de euros, ha sido denominado, un tanto pomposamente, el Fondo de Recuperación y Resiliencia de la UE. Los Estados miembros deberán preparar planes nacionales de recuperación comprometiéndose a reformar sus economías para desbloquear su parte asignada de esta financiación, que se distribuirá de 2021 a 2023. Los 77.500 millones de euros restantes de subvenciones se utilizan para completar los programas presupuestarios normales de la UE. Hasta ahí la Historia que se conoce. A partir de aquí queda la Historia por escribir.

El pasado 5 de enero el Financial Times trasladó a la opinión pública lo que muchos expertos vienen sosteniendo hace tiempo ante la magnífica noticia de la consecución de estos fondos: España e Italia, los países que más se benefician de estos fondos, son "cuellos de botella" administrativos que tendrán problemas para usar las ayudas europeas. España tiene la peor tasa de absorción de fondos de inversión estructural de la UE de 2014 a 2020 con un 39%, mientras que Italia es del 40%, según cifras de la Comisión. Sólo en 2019, Italia tuvo la tasa de absorción más lenta de la UE, con sólo el 30,7% o de los fondos pagados, según el Tribunal de Cuentas Europeo. Por eso, podemos decir que España tendrá que afrontar un bendito problema, el reto más colosal al que se enfrentará la economía española y la administración del Estado en los próximos años. La pregunta es ¿está la Administración española preparada para este colosal reto? A la vista de los datos que hemos expuesto anteriormente, la respuesta es fácil: evidentemente no; lo que nos lleva a hablar de modernizar todas las administraciones públicas. Y esto debe hacerse teniendo en cuanta que debemos de estar muy vigilantes contra la corrupción porque, como mínimo desde 2005, tenemos un continuo de investigaciones judiciales contra actividades delictivas de cohecho, malversación de caudales públicos, prevaricación, tráfico de influencias, etc. Esto ha condicionado enormemente la evolución de la contratación y procedimientos administrativos, pero, por el contrario, no impidió que nuevos casos surgieran.

El Gobierno español ha comenzado a dar pasos en la dirección de coordinar todo el plan con el Real Decreto-ley 36/2020, de 30 de diciembre, por el que se aprueban medidas urgentes para la modernización de la Administración Pública y para la ejecución del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Una herramienta fundamental para agilizar la tramitación de los proyectos y un mensaje a la Comisión de que España había puesto la alta velocidad para ejecutar los fondos Next Generation. El RDL pretende mejorar la eficiencia de la contratación pública para impulsar la recuperación y hacer frente a futuras crisis. Potencia nuevamente la figura de agencia pública para la gestión de fondos. Establece la programación por objetivos, evaluables y cuantificables, algo realmente novedoso. La norma contempla diversas fórmulas de colaboración público-privada, basada en la tesis de que el sector público puede ser también un impulsor de la innovación en colaboración con el privado, como señala Mariana Mazzucato. Entre las formulas más novedosa, destacan los Proyectos Estratégicos para Recuperación y Transformación Económica (Perte) declarados así por acuerdo del Consejo de Ministros. Proyectos a los que se presupone gran capacidad de arrastre para el crecimiento económico, el empleo y la competitividad de la economía del país. Los criterios a valorar para declarar un Perte son, entre otros, sus efectos positivos en el mercado interior y la sociedad; la combinación de conocimientos, experiencias y recursos financieros y actores económicos; su carácter innovador en términos de I+D+i; su tamaño particularmente grande o que suponga un nivel de riesgo tecnológico o financiero muy elevado; la integración de la pymes, y que contribuya de forma concreta e identificable a unos o varios de los objetivos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia.

Otros instrumentos de colaboración pública-privada que se contemplan son los consorcios con personalidad jurídica propia y diferenciada. Las sociedades de economía mixta, figura de gran tradición en el mundo local para la gestión de servicios básicos, en cuyo accionariado participa mayoritariamente la Administración por sí o por medio de una entidad pública en concurrencia con capital privado.

Y hay muchas preguntas aún sin resolver, pero algunas muy de sentido común: ¿llegará a la ciudadanía estos fondos para mejorar su situación económica? Y, en caso afirmativo, ¿cómo? Y ¿serán fondos en los que los grandes beneficiados serán las grandes empresas? ¿O las pymes también accederán en las mismas condiciones?

Un primer paso para no volver a estrellarnos con las rocas de la ineficacia, con los tristes porcentajes de ejecución presupuestaria que recordamos más arriba. Esperamos con ilusión los siguientes.


viernes, 29 de enero de 2021

Más bueno que el pan ElHuffPost

 

Una rebanada densa, esponjosa, preñada de buena harina cunde más que una de esas barras de gomaespuma que ni siquiera se desmigan.


ABRAHAM GARCÍA
Los panes y los peces (el milagro es la miga).

    

Abraham GarcíaCocinero, Restaurante Viridiana

     
      Me saca de quicio que la falta de simetría me impida llenar el depósito de gasolina en una panadería, cuando perfectamente puedo comprar el pan en una gasolinera. De hecho, es más fácil, en algunas poblaciones, acudir al surtidor que a la tahona (hermosa palabra con su h intercalada, silla para que se siente el panadero mientras la levadura hace su trabajo).

Y quede claro que a lo que expiden en gasolineras, tiendas de conveniencia, e inodoros comercios regentados por incansables asiáticos, lo llamo “pan” por abreviar. 

Onomatopéyico y sonoro nombre que facilitó las cosas cuando hubo que exigirlo con violencia (no me canso de repetir, y mi báscula lo sabe, que, desde que supe que “follar”, “fuego” y “hogaza” comparten raíz etimológica, como más pan que nunca).

En el emotivo Voces de Marraquech, Elías Canetti se recuerda extasiado ante los ojos de centeno de la morita que le vendía olorosas tortas de pan. Solo los ojos le mostraba, y en sus ascuas Elías vislumbró el deseo que a él también lo abrasaba.

Pagó lentamente para eternizar el encuentro, e imaginó que aquel susurro en una lengua ininteligible musitaba: “No otra cosa puedo darte. Tómalo; estuvo en mi mano.”

Curiosamente, Agustín, mi panadero favorito, pone un especial cuidado en la distribución de los panes sobre la base del horno.

-No quiero que se besen.

Acepto que el irrisorio precio de una barra levada en los efluvios del gasóleo A, o vigilada por el gato maoísta que juega a los chinos, es un argumento difícil de vencer. Y que a muchas familias no les queda otra que llenar sus huecos con bocadillos de poliespán rellenos de “mejor no lo pensemos” envasado al vacío.

Y, ya metidos en harina, me cuesta más convivir con algunas tiendas impostadas que se hacen pasar por panaderías; filántropos que, un año más, e infectados por el tamo de la avaricia, han vendido roscones con menos sabor que un flotador, multiplicando por diez su costo.

Lo cierto es que el pan de verdad no resulta caro. Una rebanada densa, esponjosa, preñada de buena harina (y pocos trigos cimbrean su melena al viento como los castellanos) a la que se haya regalado tiempo en la artesa y en el horno, cunde más que una de esas barras de gomaespuma que ni siquiera se desmigan, sino que se disgregan como el yeso.

Tan distinta al pan de mi infancia, pan de pobres, oscuro como los años que lo trajeron, pero amasado y cocido con lentitud, con esfuerzo, con esperanza.

Aún persiste en la memoria de los de mi quinta el rechazo a cualquier pan que no sea blanco como el pañuelo de las bodas. 

Mi abuela, en los peores días, se justificaba cuando nos dejaba a los nietos el poco tocino que teníamos para la merienda, mostrando la miga del trozo que mordisqueaba.

-Es pan blanco, no lo voy a manchar.

Cuando aún cada casa hacía su pan (ni todos los pueblos tenían tahona, ni las tahonas disponían de medios para llevar sus hogazas a las aldeas próximas), se respetaba la ancestral costumbre de la leuda. El último vecino que amasaba, guardaba un pedazo de masa madre para que fermentara su pan el siguiente. 

Abraham García

   ¡Cuántas veces llevé ésta entre mis brazos, arropada como si acunase a un niño y atenazado por el miedo a que, si se me caía o estropeaba, el mundo se quedase sin pan!

Por ese recuerdo no me impresionó el presuntuoso rótulo de una afamada boulangérie parisina recordándonos que su masa madre ha sobrevivido a dos guerras mundiales. 

En mi pueblo, y en tantos otros, la masa madre, como una noria sin fin, fue la misma desde la primera hornada hasta que las migraciones y la modernidad apagaron los hornos en los años setenta

También simétricas eran las tarjas, que simulaban la regla con que la maestra nos sonrojaba los nudillos; tablas de chopo en las que unas muescas de navaja ayudaban a llevar las cuentas de las hogazas (las chapatas pistolas, baguettes… son la modernidad; los panes antiguos, también en Francia, solían ser redondos; de ahí boulangerie, en alusión a la bola) que los vecinos se prestaban entre sí y que, recogida la cosecha, tras el silencio de las eras, se cotejaban para saldar las deudas.

Y, por oscuro o áspero que fuera, nunca faltó su gozo primigenio.

Ante lo que hoy en día soportamos a diario, me veo obligado a proponer una huelga de hambre en legítima defensa. Huelga que nunca llevaremos a cabo, ni ustedes ni yo, porque siempre nos pillará la convocatoria mojando en la salsa.

Stéphane Ravacley, honrado panadero francés, decidió emprenderla con todas las consecuencias.

Su motivo no era la calidad del pan patrio, que, en el país de Montaigne, se mantiene muy alta (a tono con su precio), sino reclamar que se detuviese el expediente de expulsión de Laye Fodé Traoré, el chaval guineano al que contrató como aprendiz cuando era un adolescente y al que la mayoría de edad ha traído como regalo de cumpleaños la pesadilla de las leyes migratorias.

En la besana de crónicas periodísticas que han rescatado el combate del panadero del olvido, me he encontrado con una vida marcada por dos surcos sangrantes: la temprana muerte de su madre y el servicio militar en Yibuti (¡y los de mi quinta acojonados por si nos mandaban a Melilla!), donde se contempló en el espejo de la miseria y supo reconocerse en los otros. 

Quizás sintió, cuando cavaba fosas para acoger a las víctimas de una epidemia, que parte de la tierra caía sobre él.

Y quizás supo, cuando Laye se presentó en su tahona solicitando el aprendizaje, que la mano que se sacude la tierra de encima bien puede limpiar a dos, o a muchos.

Una curiosa ley francesa protege al menor no acompañado si este aprende un oficio. Cuando llegue el momento, su capacidad profesional, su arraigo en Francia y la posibilidad de demostrar su identidad determinarán el permiso de residencia o la expulsión.

Al parecer, es esta última condición la que llena los vuelos de deportados. Tras los últimos atentados yihadistas, y tras haberse constatado que algunos de los terroristas habían entrado en el país como menores sin familia, las dudas y el miedo cierran con candado las ventanillas de la administración impertinente.

Leo que, ahora, el gobierno francés se dispone a remodelar su policía por violenta y racista (¡rápido, un espejo!)

Y la República Francesa se traga su orgullo y la convicción de que Marianne, sin wonderbra, tocada con su gorro frigio, laica, liberal y avanzada, es capaz de borrar el oscurantismo, el fanatismo y la sinrazón religiosa (perdón por el pleonasmo).

Y me duele.

Y a Ravacley también. 

En el rostro de su empleado se le aparecieron los niños del orfanato africano que visitaba, o aquellos que veían caer el cuerpo de su familiar en una tumba anónima.

Reza un aforismo hebreo que quien salva a un hombre salva a toda la humanidad (la fuente es Borges, siempre recién naciendo).

Mi amigo Juan Eduardo Zúñiga supo escribir como pocos acerca del miedo de los judíos, un miedo tan antiguo como su pueblo; un miedo que, por decencia, no deberían hacer sentir a otros. 

Ningún país se defiende condenado a la miseria a los jóvenes que, por no tener, ni siquiera tienen un nombre demostrable.

Y Ravacley se puso en huelga de hambre durante diez días exigiendo la residencia para Laye. Diez días en los que perdió ocho kilos y puso su salud, no muy boyante según las crónicas, en riesgo.

Diez días en los que no dejó de trabajar diecisiete horas por jornada, repartidas entre la tolva y la puerta del horno, porque uno puede arriesgar su vida, pero no puede consentir que se le muera la masa madre.

Quizás por eso el pan francés es tan sabroso, porque sabe a orgullo profesional y a orgullo republicano.

Les Halles, el gran mercado parisino, aleph de los sabores que feneció hace medio siglo, tuvo en sus inicios una picota en la que se castigaba, y ejecutaba incluso, a los especuladores que encarecían abusivamente los abastos o engañaban en el peso. Cobraba el verdugo en especies y, ante el desprecio que este generaba en los clientes, el panadero apartaba su pan en el mostrador colocándolo boca arriba. A este “pan del verdugo” debemos la superstición que nos prohíbe colocarlo del revés.

Y en mi pueblo, cada vez que el pan se caía, aunque fuese un cuscurro, se besaba antes de posarlo sobre el agrietado hule.

No ha faltado el influencer cretino que ha afeado a Ravacley la publicidad que ha dado a su acción. Como es bien sabido, una huelga tiene más posibilidades de triunfo cuanto más en secreto transcurra. El éxito es seguro si nadie se entera de la lucha o de los motivos que la han provocado.

El viejo y sabio Otto Horcher, patriarca de la familia de restauradores cuya vecindad me honra, recibió, durante una discusión, el puñetazo de un empleado que lo arrojó contra la tabla de carnes. Ipso facto, antes de que Otto se tomara la tila, apareció el contable agitando un folio con la liquidación.

-¿Despedirle? ¿Qué dices, insensato? ¿No sabes que es un buen currante?

Y me he acordado de esta historia al leer que Stéphane, cuando ha recibido el reconocimiento que su lucha merece, ha espetado encogiéndose de hombros:

-Pues no es difícil encontrar un buen aprendiz hoy en día

Ahora, Laye tiene su certificado de residencia y Ravacley puede de nuevo desmochar los cuernos de una baguette caliente para matar el gusanillo de media tarde.

Ambos poseen la grandeza de un oficio que, calentando el alba, nunca dejó de ser noble, taciturno y dichoso.

La simetría manda en la naturaleza; la miseria comparte espejo con la miseria; el egoísmo, con el egoísmo; el miedo, con el miedo.

Aunque, en ocasiones, viene el ser humano y manda la simetría al garete.

Por fortuna.

Estos son los síntomas que causa la cepa británica y sus diferencias con el COVID “convencional” ElHuffPost

 

Un reciente estudio define los cuadros clínicos de una variante que amenaza con ser la dominante en unas semanas.


THOMAS TRUTSCHEL VIA GETTY IMAGES

   Por Miguel Fernández Molina

     La variante británica del coronavirus ya es una realidad en gran parte del mundo y amenaza con ser la cepa dominante de aquí a unas semanas. Sanidad ha llegado a tasar que en marzo, de los casos diagnosticados en España, un 40-50% tendrán origen británico.

Por ello, los investigadores están reforzando sus trabajos en torno a la variante denominada B.1.1.7, tanto en la efectividad de las vacunas como en la identificación de síntomas. En concreto, un reciente estudio de la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS) de Reino Unido ofrece detalles de sus características médicas.

La nueva cepa no presenta los mismos efectos en el organismo que el coronavirus “convencional”, por lo que esto podría facilitar su diagnóstico. Si desde el origen de la pandemia se habló de tos, pérdida de olfato y gusto o fiebre como principales detectores de la infección, ahora las personas que den positivo por vía británica refieren otras muestras.

La tos, la fatiga, el dolor de garganta y la mialgia, conocida comunmente como dolor muscular son los principales síntomas de esta nueva cepa, que reduce las afectaciones a los sentidos del gusto y el olfato.

El estudio dividió a los sujetos en dos grupos: en el primero, de 3.500 pacientes, el 35% reconoció tos, un 32%, fatiga, un 25% mialgia y casi un 22% dolor de garganta. El segundo bloque, de 2.500 personas cambió algo las tasas: un 29% fatiga, un 28% tos, un 21% dolores musculares y solo un 19% dolor de garganta 

Muchos menos asintomáticos

No es la única diferencia, hay un porcentaje de contagiados asintomáticos mucho menor en la cepa actual, revelan los investigadores, frente a una mayoría de pacientes que ya pasaron el covid sin apenas notarlo. Además, como expuso el primero ministro británico, Boris Johnson, su mortalidad podría ser mayor, un extremo que la comunidad científica aún no da como confirmado.

La muestra ha tomado los datos y la evolución clínica de alrededor de 6.000 personas examinadas en Inglaterra entre el 15 de noviembre y el 16 de enero, cuando la cepa ya se había expandido internacionalmente.

La guerra por los cuerpos granadahoy.com

 TRIBUNA

FEDERICO SORIGUER

Médico. Miembro de la Academia Malagueña de Ciencia

La guerra por los cuerpos ROSELL



Recibo un vídeo con una entrevista a Irene Montero en la que, tras algunos titubeos, concluye que el sexo no es una cuestión biológica, sino socio cultural; es decir, política, y allí está ella, la ministra de Igualdad, para defenderlo. En el mismo chat y a renglón seguido los mismos contertulios envían una entrevista a un científico que es preguntado por las declaraciones de la señora ministra. Se escandaliza, la llama ignorante, pone ejemplos de cómo la naturaleza seleccionó la diferenciación sexual como la opción más eficaz y, sin solución de continuidad, concluye justificando los comportamientos masculinos y femeninos en función de la biología, advirtiéndole a la ministra, solemnemente y desde su condición de científico, que se abstenga de tratar de enmendarle la plana a la naturaleza. No sé quién me dio más vergüenza ajena: si la ignorancia de la señora ministra por su desprecio de la biología y su relativismo postmoderno o la petulancia (e ignorancia) del científico y su desprecio de la cultura. La primera es un ejemplo de la negación moderna de la realidad ("falacia antirrealista") y el segundo de lo que ya Moore llamó "falacia naturalista". No todo lo natural es ni bueno ni útil. Ni toda la condición humana se explica por los genes. La biología explica la diferenciación sexual, pero por sí sola no es capaz de hacerlo ni de la orientación ni de la identidad sexual. Es por esto que surge el concepto de género que ha sido válido para explicar lo que científicos como el citado niegan. Un concepto que ha sido útil hasta que políticas como la señora ministra, y con ella lo menos granado del feminismo, lo han absolutizado, sustituyendo el sexo por el género. En todo caso, unos y otros parecen desconocer que la naturaleza humana es demasiado versátil como para que sólo la expliquen los genes pero, a su vez, contiene tantos elementos comunes y universales como para que sea sólo una opción cultural. En el mundo actual, la izquierda tiene dificultades para hacerse entender y una de las razones es su actual obsesión por los radicalismos identitarios, defendiendo un subjetivismo que coloca la experiencia individual como argumento universal. Yo pienso, yo siento, yo sufro, yo digo, yo opino, yo exijo. Sorprendentemente parecen haber hecho suyas las tesis, tan denostadas, de la señora Thatcher de que no hay nada más importante que la autodeterminación personal, pues no existe tal cosa como la sociedad, sino sólo los individuos. Los filósofos de la sospecha certificaron la muerte de Dios y los postmodernos, la de la verdad y la realidad, cualquier cosa que sean ambas. Parafraseando a Chesterton, el problema de no creer en nada es que se termina creyendo en cualquier cosa. En la postverdad, por ejemplo, de la que son maestros los Trump, los Bolsonaros o entre nosotros los Ortega Smith, entre otros. O desde el otro lado, las Irene Montero o los Rufián, empeñados en construir una nueva realidad para lo que antes necesitan o la independencia o asaltar los cielos.

En la práctica, una de las consecuencias del antirrealismo es la negación de la naturaleza humana, que no sería sino el resultado de una construcción social, tan plástica que se podría escribir sobre ella como si de un libro se tratara. Y mientras tanto, los otros, los viejos carcamales de siempre han recuperado aquel determinismo biológico trasnochado de tan funestas consecuencias. Más recientemente, en esta guerra de los cuerpos ha aparecido como un nuevo agente el viejo feminismo ilustrado que, sorprendido por la potencia de fuego de sus antiguas aliadas y aliados, ve cómo personas nacidas y educadas como hombres biológicos no se conforman con la legítima aspiración de ser reconocidas como mujeres, sino que, aprovechando su gran capacidad de movilización y la ignorancia de la mayoría de los políticos sobre las sutilezas que aquí estamos contando, están imponiendo al movimiento feminista y, en nombre del género, su singularidad y su idiosincrasia, poniendo en riesgo las grandes conquistas conseguidas por las mujeres en nombre del sexo.

Y aquí estamos en este maremágnum que los economistas neoliberales aplicado al empleo llaman destrucción creativa y la izquierda postmoderna y radical simplemente revolución. Un duelo de una violencia inesperada entre el sexo y el género, que no es más que la continuación de la vieja lucha por la posesión del cuerpo, hasta no hace mucho propiedad en exclusiva de los clérigos, ahora sustituidos con ventaja por una nueva clerecía que no necesita invocar a Dios para imponer lo que es políticamente correcto ni lo que se ha dado en llamar cultura de la cancelación. Al fin y cabo, hoy como ayer, quien controla el cuerpo humano, el cuerpo de los humanos, domina una parte del mundo. Una lucha que no es en el fondo sino una guerra por el poder y la gloria. Lo interesante es que mientras la izquierda se entretiene con todo esto, los viejos enemigos de clase han alcanzado todos los objetivos, como sin pudor dejó dicho Warren Buffet cuando tras preguntarle si creía que existiera la guerra de clases, contestó: "Pues claro que existe, la hemos ganado nosotros".

Tener mucha grasa en el cuello aumenta las posibilidades de sufrir problemas de corazón, según un estudio de la Universidad de Granada granadahoy.com

 Investigadores de la UGR señalan que la acumulación de grasa en el cuello (tanto la papada como los depósitos más profundos, situados entre músculos y alrededor de las vértebras cervicales) es un factor predictor de adiposidad central y total, riesgo cardiometabólico y perfil inflamatorio en adultos jóvenes sedentarios


Grasa en el cuello. R. G

    R. G.


    Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Granada (UGR) ha relevado que la acumulación de grasa en el cuello es un factor predictor de tener adiposidad central y total, riesgo cardiometabólico (problemas de corazón) y perfil inflamatorio en adultos jóvenes sedentarios.

Tradicionalmente, la acumulación de grasa a nivel visceral ha sido considerado como uno de los factores más relacionados con el riesgo cardiometabólico e inflamación crónica de bajo grado en humanos. Sin embargo, esto ha provocado que el estudio de otros depósitos grasos (así como su relevancia clínica/biológica) queden,en cierta medida, a la sombra.

“Curiosamente, varios estudios han mostrado que la acumulación de grasa en el cuello (tanto depósitos superficiales como la papada como los depósitos más profundos, situados entre músculos y alrededor de las vértebras cervicales) aumenta de forma directamente proporcional al peso o adiposidad del sujeto, siguiendo patrones específicos de acumulación, según el sexo – explica la investigadora de la UGR María José Arias Téllez, una de las autores principales de este trabajo-. De hecho, el incremento de la acumulación de grasa en ciertos compartimientos/depósitos del cuello (principalmente profundos) está relacionado con la propensión a tener un mayor riesgo cardiometabólico. Sin embargo, la evidencia acumulada hasta el momento se basa en experimentos realizados en pacientes con tumores benignos/malignos u otras patologías crónicas, y si puede generalizarse a adultos relativamente sanos está aún por determinarse”.

Proyecto ACTIBATE

El estudio realizado en la UGR forma parte del proyecto ACTIBATE (“Activating Brown AdiposeTissueThrough Exercise” http://profith.ugr.es/actibate), financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad, Fondo de Investigación Sanitaria del Instituto de Salud Carlos III (PI13/01393), y liderado por el investigador Jonatan Ruiz Ruiz, y ha sido publicado en la revista International Journal of Obesity.

La investigación muestra que la acumulación de grasa en el cuello medida con tomografía computada, así como su distribución en diferentes compartimentos, se asocia con mayor adiposidad total y central, mayor riesgo cardiometabólico y un estatus más pro-inflamatorio en adultos jóvenes sanos, de forma independiente a la cantidad de grasa total y visceral. Además, entre los hallazgos más relevantes, se observó que esta acumulación de grasa en el cuello era un factor tan potente (en términos de dirección y magnitud) como la acumulación de grasa visceral en la predicción del riesgo cardiometabólico y estado inflamatorio, especialmente en hombres.

“Por lo tanto, estos resultados refuerzan la necesidad de seguir investigando en esta nueva línea, con el objetivo de entender el efecto de la acumulación de grasa en la parte superior del tronco (incluyendo el cuello), y sus repercusiones a nivel clínico, especialmente en el riesgo cardiometabólico e inflamación”, señala Francisco Miguel Acosta Manzano , otro de los autores principales de la investigación.

“Aún tenemos mucho que hacer al respecto. Es necesario investigar el tejido adiposo del cuello en mayor profundidad, para entender su rol patogénico en la obesidad y comorbilidades asociadas, así como entender su importancia biológica. Además, apenas tenemos conocimiento acerca de las características morfológicas o moleculares de los adipocitos de estos depósitos, por lo que la implementación de estudios básicos será necesaria. A medida que vayamos incrementando nuestro conocimiento en este depósito, podremos también investigar si intervenciones específicas (por ejemplo, ejercicio físico y/o restricción calórica) podrían ayudar a reducir la acumulación de grasa en el cuello (así como la grasa total) e implementarse a nivel clínico”, explican María José Arias Téllez y Francisco Miguel Acosta Manzano, doctores del programa en Biomedicina de la Escuela Internacional de Posgrado de la UGR, y miembros del grupo de Investigación PROFITH-CTS977 (http://profith.ugr.es).

jueves, 28 de enero de 2021

Insolidaridad, migraciones: Frontex y la UE' ElHuffPost

 Juan Fernando López Aguilar

Eurodiputado socialista. Presidente de la Comisión de Libertades, Justicia e Interior del Parlamento Europeo

El Derecho importa. Los derechos importan. Importan también en las crisis. Importan sobre todo en las crisis.


BORJA SUAREZ / REUTERS
Migrantes llegando a Canarias.

   La crítica situación que se vive desde hace más de un año en la ruta migratoria hacia Canarias -en simultaneidad a la pandemia- preocupa por muchas razones, pero desde luego no es menor el brote de discursos y actitudes racistas que conviene no subestimar; antes bien, debe ser confrontado cuanto antes.

Una amplia mayoría de la representación de la ciudadanía europea en el Parlamento Europeo (PE) celebra que, finalmente, se haya puesto en marcha en EEUU el formidable cambio de la nueva Administración Biden tras la lamentable y disruptiva Presidencia Trump. Al explicar este suceso, abundan los analistas que resaltan la importancia del movimiento “Black lives matter”, virtual punto de inflexión en el hartazgo en EEUU frente a la retórica divisiva y la política del odio instigadas por Trump. Y no es difícil, desde luego, empatizar desde fuera de EEUU con la lucha contra toda forma racismo y supremacismo opresor: pero hay que hacerlo también cuando nos toca más cerca. 

Por eso debemos preocuparnos cuando actitudes racistas se ponen de manifiesto ante un repunte migratorio. Como el que expresa el incremento abrupto de arribadas de pateras y cayucos a Canarias, procedentes de África, con el consiguiente incremento de presencia de subsaharianos en el atribulado paisaje económico y social de las Islas. Los mensajes racistas en las redes sociales se suman a bulos que difunden la imagen de la inmigración como una insoportable amenaza a la seguridad, multiplicando exponencialmente el impacto general de hechos por los que han de depurarse, sin duda, las responsabilidades penales individualizadas que sean menester. ¡Cuidado! La vigente Ley Orgánica de Derechos y Libertades de los Extranjeros en España (conocida como “Ley de Extranjería”) prevé la expulsión de personas que se encuentren irregularmente en el territorio nacional y cometan actos violentos contra la Ley o el orden púbico, o resulten autores de delitos penados con penas de un año de cárcel.

En un Estado de derecho bajo el imperio de la Ley, las normas de la convivencia nos vinculan a todos: del mismo modo en que los derechos y sus garantías judiciales nos protegen a todos. De hecho, la Carta de Derechos Fundamentales de la UE (CDFUE) protege a todas las personas en territorio europeo. Por lo que del mismo modo en que ningún acto violento ni delito cometido por un nacional debe resultar impune, los delitos cometidos por personas extranjeras en España deben ser investigados y sus responsables enjuiciados y castigados, sin sombra de impunidad. En igualdad de derechos y condiciones que los delitos perpetrados por ciudadan@s español@s. Pero, asentado lo anterior, en ningún modo cabe entender que la polémica se acabe ni que la tarea esté hecha, ni que la situación sea aceptable o sostenible. Como se responde en los test: None of the above, ninguna de las anteriores respuestas es enteramente válida ni cierra la discusión.  

En España siguen siendo imprescindibles los programas de derivación solidaria entre CCAA

Como hemos resaltado a menudo en los debates del PE, es verdad que en España siguen siendo imprescindibles los programas de derivación solidaria entre CCAA. Pero también hay que exigirle a la UE sus responsabilidades: respuestas que sean eficaces (no negadoras de la realidad), auténticamente europeas y coherentes con sus valores, además de con su propio Derecho y con el Derecho Internacional humanitario.

En el primer Pleno del PE, en enero de 2021, tras el paréntesis de Navidad, volvió a la discusión la inaceptable situación de millares de personas malamente encajadas (que no es lo mismo que acogidas) en algún lugar al límite de las fronteras exteriores de la UE. Se habló apasionadamente de la inhumana situación en el campo de refugiados de Lipa, Bosnia-Herzegovina, donde se hacinan expuestos al frío del crudo invierno 3.000 seres humanos, a pesar de que la UE ha invertido en su ayuda más de 90 millones de euros, y aunque Bosnia no es la UE (sí lo es, sin embargo, su frontera con Croacia, el EM de la UE de más reciente adhesión en 2013).

Pero, ahí la diferencia, la valoración y respuesta de la situación en Canarias debe asentarse en la premisa de que estas Islas sí son UE. Quienes llegan a Canarias ya han llegado a la UE. Las personas rescatadas del riesgo de una muerte cierta en las aguas del Atlántico y acogidas en Canarias ya se encuentran en la UE. Y en su recepción con respeto al Derecho de la UE mide la estatura de Europa, no la del municipio por cuyas calles transiten o en cuyos establecimientos se alojan (incluyendo los hoteles e instalaciones turísticas vacantes por la prolongada crisis de la pandemia). Y, desde luego, el cuadro que viene describiendo hasta ahora este marcador de calidad europea en la respuesta describe, sin ambages, un incumplimiento dramático del mínimo que cabe exigirle, no digamos esperar. 

Con todo, es cierto asimismo cierto que en el año 2020 la UE ha transferido a España 43,5 millones de euros de su Fondo de Emergencia para las Migraciones. Para su acogida digna, su atención sanitaria, su alimentación y el saneamiento de las instalaciones de recepción de inmigrantes. Y para la identificación de traficantes. Por su parte, el Gobierno de España ha dispuesto una subvención de 30 millones de euros a Cruz Roja para velar por la dimensión humanitaria de los sucesivos vuelos de su derivación y redistribución en la península. Todo ello es parte de un esfuerzo de respeto al Derecho europeo e Internacional. Pero no menos innegable es que la capacidad de Canarias para un esfuerzo sostenido y creciente de acogida exhibe límites claro por su territorio como en su población, estresada en una prueba que se prolonga en el tiempo, y en la que desde luego hay prevenir y combatir la tentación de abrirle cauce a brotes de xenofobia.

A lo largo de 2020 llegaron por mar a Canarias, en esa ruta migratoria atlántica de l@s desesperad@s, más de 23.000 personas. Y pasan ya de 1.200 en lo que va de 2021. Preciso es reconocer el continuado esfuerzo de su Salvamento & Rescate por las autoridades españolas con cargo a recursos públicos. Esos miles de personas son los supervivientes de una saga de indecibles horrores y privaciones en cayucos y pateras en la que otr@s much@s indefenso@s y vulnerables perecen, devorados por la mar en la ruta más mortífera y arriesgada hacia la UE. Y todo ello viene sucediéndose sin que se hayan practicado esos execrables pushbacks, devoluciones en caliente, como se imputan a Frontex (la ahora cuestionada Agencia Europea de Guardia de Fronteras y Costas) en las islas del mar Egeo, en la frontera grecoturca. 

El debate sobre Frontex crece de temperatura. Y es objeto de escrutinio y severo control en el PE, en paralelo a las pesquisas que sigue sobre sus malas prácticas la Oficina contra el Fraude (OLAF), la Defensora Europea del Pueblo, la Comisión Europea y su propio órgano rector (Management Board de la Agencia). A las informaciones sobre devoluciones en caliente (pushbacks) se suman investigaciones por mala administración, despilfarro y lentitud en el cumplimiento de los objetivos fijados por su Reglamento en vigor (impulsado por la  Comisión LIBE del PE y aprobado en 2018) que la potencian como la agencia más pesada y mejor dotada de toda la constelación LIBE e incluso de toda la UE: a lo largo del presente MFP 2021/2027 recibirá 5.600 millones de euros para desplegar 10.000 agentes armados y uniformados (la primera fuerza operativa equipada de la historia de la UE), además del compromiso (a esas alturas incumplido) de incorporar “de inmediato” 40 oficiales especializados en velar por la protección y garantía de los derechos fundamentales en las operaciones de fronteras exteriores.

Tres conclusiones emergen claramente del debate en el primer Pleno del PE, en enero de 2021. Primera, la tremenda secuencia descrita en 2021, cuyo final no se vislumbra en la medida en que el azote de la Covid continúe oscureciendo globalmente el horizonte, se enfrenta inexorablemente a límites temporales: su acogida en Canarias no puede ser ni indefinida ni tampoco incremental. Segunda, esta partitura malsonante de insolidaridad europea ejecutada hasta ahora no sólo no es sostenible, sino que es inaceptable: la UE debe asumir su responsabilidad común, mancomunada, compartida. Que es cabalmente lo que ordena el art. 80 TFUE, clave del Derecho europeo en vigor en la materia. Tercera, una vez más: Law matters. El Derecho importa. Los derechos importan. Importan también en las crisis. Importan sobre todo en las crisis.