domingo, 3 de marzo de 2019

Albuñol, un paraíso costero escondido ideal.es



La playa del Ruso, en Albuñol. / JAVIER MARTÍN

Descubre los 5 imprescindibles de este desconocido e histórico pueblo granadino


«La blanca villa alpujarreña, iluminada por el sol poniente, parece un puñado de mármoles rotos, restos de una titánica edificación, arrojados en la combada pendiente de una loma». Con estas palabras describió, en 1874, Pedro Antonio de Alarcón las vistas de Albuñol.

En plena naturaleza, rodeado de lomas de almendros y entre invernaderos se levanta un municipio con alma dual, de interior y agrícola, a la vez que costero y marino. En Albuñol se puede disfrutar del turismo de sol y playa, o practicar bellas rutas de senderismo en parajes como la Majada de los Campos.
Parada obligatoria es también su casco antiguo, un lugar para impregnarte de historia, se pueden contemplar edificios como la Casa de las Margaritas, donde se alojó el escritor granadino Pedro Antonio de Alarcón, y pasear por las laberínticas calles y cuestas cuyo entramado dota a la localidad del aire musulmán que se respira en el Albaicín; mezclándose también con sus barrios populares de impronta alpujarreña, como el de San Marcos.
Pasar unos días en esta localidad significa tranquilidad y descanso, pero también descubrir parajes montañosos, senderos, cuevas y otros atractivos del turismo rural y activo.
Si te hemos convencido para visitar este paraíso escondido, estos son los 5 imprescindibles que no te puedes perder en Albuñol:

Iglesia de Nuestra Señora del Rosario de Albuñol


Un punto clave es La Iglesia Parroquial de la Virgen del Rosario, también conocida como de San Patricio, es el monumento más emblemático de Albuñol. Fue construida en 1616 por el párroco Pedro Mercado. Posteriormente, fue reconstruida en 1803 por el arquitecto Juan de Mata Velasco. Tiene tres naves en cruz latina, 12 altares, dos torres y una bóveda en el presbiterio. En ella se encuentra San Patricio –santo irlandés–, sobre el que se cuenta una curiosa leyenda.

Fiestas populares y patronales en honor a San Patricio

Próximamente, el 17 de marzo, Albuñol celebra en honor de San Patricio sus fiestas populares y patronales.
Cuenta la tradición popular que unos pescadores en la playa de Melicena, sacaron de sus redes la imagen de un santo que resultó ser la de San Patricio, procedente del hundimiento de un barco irlandés, cuyos ocupantes huían de la persecución religiosa inglesa. Hubo disputa entre los pescadores por quedarse con la imagen y decidieron subirla a un mulo, que tomara una dirección y que en el pueblo donde se parase, allí quedaría como patrón. Ese pueblo fue Albuñol donde, a día de hoy, cada 17 de marzo los vecinos sacan en procesión por las calles del pueblo la imagen de San Patricio que se encuentra en la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, una festividad que continúa por la noche con una gran verbena popular.

La ruta de las Angosturas y la Cueva de los Murciélagos


La ruta a pie comienza en la rambla de Aldayar, al este del pueblo, junto al viejo molino de Arcos.
Caminamos por la rambla misma, pisando la tierra gris típica de los esquistos alpujarreños, fruto de la enorme erosión de siglos, un libro abierto de geología con decenas de brechas en la piedra caliza, pliegues imposibles, cuevas naturales o artificiales excavadas en busca del plomo y vegetación escasa; un paisaje casi lunar...
Poco a poco la rambla se va cerrando y mostrando paredes cada vez más rocosas y verticales, algunas incluso perfectas para la escalada y el rápel. Habrás recorrido unos dos sencillos kilómetros desde Albuñol cuando una piedra te bloqueará el paso.
No obstante, para los más atrevidos, un cable de acero permite a los más deportistas y osados subir y bajar por este tranco. Ellos podrán continuar por una senda con continuas subidas y bajadas a través de una ruta peligrosa y no apta para la gran mayoría. El objetivo final es llegar hasta la Cueva de los Murciélagos, cuyo nombre está escrito con letras de oro en la historia de España por ser uno de los yacimientos del Neolítico –3500 años antes de Cristo– más relevantes. Descubierta en 1831 por un vecino que aprovechaba como abono la capa de guano de los murciélagos, 25 años después, la oscura cavidad dio a la luz su tesoro escondido: varios cuerpos enterrados en círculo acompañados de cestos, esteras, sandalias de esparto, una diadema de oro... Trozos de la historia de la civilización –es interesante consultar la web del Museo Arqueológico Nacional y el de Granada– que se ocultan en estas entrañas de la tierra.

Playa del ruso

Albuñol tiene varias playas, la mayoría de ellas pequeñas y poco concurridas. Una muy especial es la playa Naturista del Ruso, sus limpias y cálidas aguas darán siempre una excelente acogida al visitante. La del Ruso es una playa nudista prácticamente desierta o con poca ocupación, ya que está aislada y hay que acceder a pie desde la carretera N-340. Su extensión es de unos 300 metros de arena oscura.

Su vino y gastronomía

Albuñol posee una tradición vinícola muy importante, en sus cerros y laderas se cultivan unas sabrosas vides que dan caldos de singular sabor y alta graduación. También son muy conocidos algunos de sus embutidos, como los chorizos y morcillas. Es de destacar la producción de sus aromáticas almendras, base de los dulces tradicionales de Albuñol, tales como los almendrados de higos secos.
¡No te puedes ir sin probar sus vinos y sus platos típicos!

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